Enfermeras escolares: necesarias, ignoradas y precarizadas
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Labor fundamental en las escuelas

Enfermeras escolares: necesarias, ignoradas y precarizadas

La función de estos profesionales incluye una labor asistencial para niños con enfermedades crónicas, auxilio de problemas puntuales y competencias de educación en salud

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En octubre de 1902 la enfermera Lina Rogers fue contratada para reducir el absentismo escolar de 10.000 niños de cuatro escuelas de Nueva York. Su trabajo consistía en colaborar con los estudiantes y sus familias para enseñar higiene y prevención de enfermedades. En solo 30 días, el absentismo se había reducido considerablemente y supuso el inicio de esta actividad y su expansión por el resto de colegios de la ciudad.

Se podría decir que la neoyorquina fue la primera enfermera escolar de la historia, un recurso importante para el cuidado y la promoción de la salud de los niños. En la actualidad muchos países ya tienen esta figura en las aulas sin embargo, actualmente en la mayor parte de España solo es posible encontrarla en colegios privados o de educación especial.

A pesar de que en nuestro país hay antecedentes desde hace 40 años de la existencia de enfermeras escolares, esta figura a penas ha sido desarrollada, ni está consolidada en España; y tiene una implementación desigual en el territorio nacional, teniendo en cuenta la transferencia de competencias de Sanidad y Educación a las comunidades autónomas.

La función de estos profesionales, que puede ser fundamental en las escuelas, va desde una labor asistencial para niños con enfermedades crónicas (diabetes, alergias, discapacidades, problemas motóricos…) y auxilio en problemas puntuales, hasta competencias de educación en salud (prevención de enfermedades, vida sana…).

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En los últimos años, Madrid ha sido la región donde más se ha desarrollado esta profesión en la educación pública. En este sentido, Diego Ayuso, secretario general del Consejo General de Enfermería, señala que “podría ser un ejemplo a seguir para otras comunidades donde esta figura apenas existe”, pero aclara: “Solo hay unas 400 profesionales y es totalmente insuficiente”.

Además del escaso número de especialistas en salud que tiene la educación madrileña, las condiciones laborales que tienen pueden llegar a ser precarias.

La precariedad madrileña

Carmen, enfermera especialista en Pediatría y Familia, ha estado trabajando este curso en un colegio público de Infantil y Primaria de Rivas Vaciamadrid: “Soy una de las pocas afortunadas que tiene una jornada completa en un colegio público de la Comunidad de Madrid. La mayoría de mis compañeras contratadas están a jornada parcial, cobrando sueldos que no llegan a los 1.000 euros y, además, sin poder obtener compatibilidad para poder trabajar como enfermera en otro centro público, ya que se la deniegan aunque tengan jornadas parciales”.

Las contrataciones, a pesar de que las necesidades de enfermera en el centro sean permanentes, se hacen solo para el curso escolar, empieza en septiembre y finalizan cuando termina el curso en junio; y no se garantiza que sea la misma enfermera la que cubra el puesto de un curso para otro. Además, durante el verano tenemos que buscar trabajo en Sanidad haciendo suplencias de verano”, cuenta la joven sobre las duras condiciones de su profesión.

Desde la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (Amece), su presidenta, Natividad López, explica que en la Comunidad de Madrid, “desde hace unos años están haciendo contratos de obra y servicio. Te contratan cuando vienen los niños y te despiden cuando se van. Y al año siguiente las pueden volver a llamar o no, lo que provoca que no haya una continuidad en los cuidados, a pesar de que te hayas hecho con la dinámica del colegio”.

La Comunidad de Madrid es la región donde más está implementada esta figura, pero el personal es insuficiente y las condiciones precarias

A esta temporalidad se suman bajos sueldos, jornadas parciales o no disponer de ciertos derechos como la carrera profesional o días de asuntos propios. Estas condiciones laborales producen que en muchas ocasiones los profesionales acepten el trabajo a la espera de encontrar algo mejor. Algo que interrumpe el desarrollo del proyecto que hayan puesto en marcha en las escualas en pro de la salud de los pequeños.

Además, a pesar de ser contratados por la Consejería de Sanidad, este personal se deriva mediante un concierto a Educación, que distribuye el trabajo. Según el secretario del Consejo de Enfermería, “esa doble dependencia también genera tensión. Yo creo que lo correcto es que dependa de Sanidad y que asuma toda la funcionalidad”.

Desde el Consejo de Enfermería reivindican estabilidad: “Para que las enfermeras hagan un proyecto necesitan tener tiempo suficiente. Y esto implica contratos del 100% de la jornada, que no duren solo los meses que los niños tienen clase”. “Debe suceder igual que con los profesores que no se les despide y vuelve a contratar en el nuevo curso”, señala Ayuso.

Ante estas condiciones laborales, los profesionales de enfermería de las escuelas han lanzado una recogida de firmas a través de Change.org para solicitar estabilidad en sus puestos de empleo. Esto les permitiría llevar a cabo planificaciones e intervenciones de salud dentro del programa curricular del centro y de la planificación general anual.

La importancia de las enfermeras escolares

Para la presidenta de Amece, las enfermeras escolares son necesarias en todos los colegios del país –y el número de profesionales debe variar en función de las necesidades de cada centro– “porque no son un lujo, sino una necesidad de la sociedad”. “Los padres puedan conciliar mucho mejor si tienen un niño con una enfermedad crónica, que cada vez son más frecuentes, como diabetes, alergias, epilepsia u otros muchos problemas y enfermedades raras. También hay que tener en cuenta que suceden pequeños accidentes”, señala López.

“Además está la competencia de educación para la salud, que es muy importante y debe ser elaborada según la necesidades de cada centro”, añade.

Foto: Una de las primeras pacientes en usar una 'tablet' para poder hablar con su familia.

Desde el Consejo de Enfermería –y los colegios regionales que engloba– están trabajando junto con varias asociaciones “para convencer a los políticos de la necesidad de que haya enfermeras en todos los colegios de las diferentes autonomías”. “Que todos dispongan al menos de una enfermera escolar que haga toda la asistencia necesaria y, sobre todo, que asuma una asignatura reconocida de educación para la salud”, apunta el secretario.

Función especial en tiempos del covid-19

Para Ayuso “de las crisis nacen oportunidades y esta puede poner en valor todo el trabajo que pueden hacer las enfermeras en el colegio”. “Serían clave en competencias específicas, ya que pueden trabajar temas de prevención, control de infección e higiene de mano y espacios, entre otras. Todas ellas son medidas necesarias para evitar la propagación del coronavirus”. “También podrían dar soporte a situaciones que puedan estar más ligadas a la patología en cuanto a detección precoz”, señala el secretario general.

Además, estos profesionales de la enfermería podrían jugar un papel clave para “hacerles ver a los niños que pueden ser vectores de transmisión de la enfermedad de una forma muy rápida y convencerles de la importancia de las labores de contención”, añade Ayuso.

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