Una heladería cierra 24 horas después de su reapertura por culpa de los clientes
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En Massachusetts, Estados Unidos

Una heladería cierra 24 horas después de su reapertura por culpa de los clientes

No respetaron la distancia social ni la obligación de hacer los pedidos por adelantado y, además, insultaron gravemente a una empleada de solo 17 años

placeholder Foto: La heladería Polar Cave de Mashpee, en Massachusetts (Foto: Facebook)
La heladería Polar Cave de Mashpee, en Massachusetts (Foto: Facebook)

Este 11 de mayo está marcado en rojo en el calendario de millones de pequeños empresarios que vuelven a levantar las persianas de sus negocios después de casi dos meses cerrados. Comercios y terrazas vuelven a llenarse de clientes en España con la esperanza de comenzar su vuelta a la normalidad, guardando, eso sí, importantes medidas de seguridad para evitar la propagación del coronavirus.

En otros países está sucediendo algo similar y en Estados Unidos hemos encontrado un caso que llama poderosamente la atención por sus similitudes con lo que podría pasar en nuestro país. Una heladería de Mashpee, una pequeña localidad de 15.000 habitantes en el estado de Massachusetts, ha vuelto a cerrar sus puertas apenas 24 horas después de su reapertura y lo ha hecho por el comportamiento incívico de sus clientes.

La heladería se llama Polar Cave y había establecido que, de cara a su reapertura, los clientes debían hacer sus pedidos a través de la web o del teléfono, al menos con una hora de antelación. Sin embargo, cuando abrieron sus puertas los clientes comenzaron a llegar en masa y sin respetar la distancia de seguridad recomendada. Pero eso no fue lo peor.

La nueva normalidad

Tal y como ha explicado a la CNN el propietario de la heladería, Mark Lawrence, lo sucedido fue vergonzoso: "Una de mis mejores trabajadoras se despidió al final de su turno, después de aguantar durante varias horas. Pero las palabras soeces y los insultos que recibió ni siquiera los escucharías en un vestuario de hombres. Y se lo dijeron a una chica de solo 17 años, deberían avergonzarse de sí mismos". Llevaba tres años trabajando para él, siempre con una sonrisa en la cara.

El dueño de la heladería se había preparado para esta nueva fase de desescalada dotando a su personal de guantes y máscaras, pero asegura que "nos estamos comportando como pollos sin cabeza. La gente grita: ¿dónde está mi helado? ¡No soy un hospital, es solo helado! Las personas han olvidado cómo tratar a otros seres humanos en las seis o siete semanas que han estado confinados en sus hogares. No tienen idea de cómo respetar a los demás". Por eso, tras lo sucedido el viernes, decidió cerrar las puertas de la heladería y publicarlo en sus redes sociales.

La respuesta no se hizo esperar: una ola de solidaridad sacudió al pueblo a lo largo del sábado y llevó a Lawrence a replantearse de nuevo la reapertura el domingo. A través de su cuenta de Facebook explicó que "las cosas mejoraron enormemente. La gente hizo sus pedidos una hora antes o más de la hora de recogida (algunos, un día antes). Siguieron las reglas y funcionó. Gracias por la increíble muestra de amor y apoyo de tantas personas. Realmente significa mucho para mí en este momento".

Pero Lawrence no se conformó con eso: no quería que una de sus mejores empleadas se quedara sin los ingresos que tanto necesitaba, por lo que ha creado una página de crowdfunding en GoFundMe para que las personas que lo deseen puedan hacer llegarle el dinero que necesita para comenzar la universidad el próximo curso. De momento, en solo 24 horas, ha superado los 1.300 dólares y va camino de lograr el objetivo de los 5.000 que se ha marcado.

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