¿Será esta la mejor medicina para tu cerebro?
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la era del aprendizaje

¿Será esta la mejor medicina para tu cerebro?

A estas alturas, ese órgano sigue siendo un misterio y descifrar su mecanismo de funcionamiento abriría definitivamente muchas puertas

Foto: Fuente: iStock.
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Para muchos es como una pesadilla. Después de conseguir el título que tanto deseaban (una titulación de FP, un grado o licenciatura e incluso una tesis doctoral) ahora resulta que nos avisan de que vamos a tener que pasarnos toda la vida estudiando. Dicen que hemos entrado en lo que mi querido amigo el filósofo José Antonio Marina denomina la era del aprendizaje: “Vamos a tener que seguir aprendiendo, aprendiendo y aprendiendo, porque la ley del aprendizaje es implacable, aprendes o te vas a la cuneta”.

Entre quienes han lanzado la advertencia se encuentra el Foro de Davos (también llamado Foro Económico Mundial), desde donde se subraya, en particular, la importancia de aprender con eficacia. Este organismo estima que todo profesional necesitará una media de 101 días de capacitación, antes del año 2022, para mantener su empleabilidad, término definido por la Organización Internacional del Trabajo como "la aptitud de la persona para encontrar y conservar un empleo, para progresar y para adaptarse al cambio a lo largo de la vida profesional". Esta advertencia llegaba con una importante aclaración y es que de esto no se «escapa» ningún nivel de la organización.

Sigue aprendiendo

Y es completamente cierto que hará falta mucho esfuerzo para reciclarse y mantenerse al día, sea cual sea la formación adquirida, pero con todo ello llegará también mucha satisfacción profesional y personal. Además, según investigaciones recientes, el aprendizaje favorece el proceso de neurogénesis (nacimiento de nuevas neuronas o regeneración neuronal), por lo que incluso me atrevería a decir que no podríamos encontrar una “medicina” más barata para nuestro cerebro.

Hace unas décadas se pensaba que una vez que el cerebro humano estuviera formado, las neuronas ya no podrían regenerarse o reproducirse

El cerebro es todo un misterio y descifrar su mecanismo de funcionamiento abriría muchas puertas. De hecho, todos sabemos que las neuronas son sus células básicas y que están especializadas en la recepción y transmisión de información. No obstante, ¿las “cuidamos” lo suficiente? Es más, ¿sabemos cómo hacerlo?

Hasta hace unas décadas se pensaba que una vez que el cerebro humano estuviera completamente formado, las neuronas ya no podrían regenerarse o reproducirse. Asimismo, se pensaba que nacíamos con un determinado número de ellas y que con el paso del tiempo las íbamos perdiendo irremediablemente poco a poco, aunque en algunos casos, factores como las drogas o el alcohol, accidentes o enfermedades, podrían acelerar un fatídico proceso de muerte neuronal, con consecuencias devastadoras.

Estudiando y aprendiendo cosas nuevas fomentamos la regeneración anatómica y funcional

Fueron muy pocos los que hasta ese momento se atrevieron a cuestionar esa teoría, destacando entre todos ellos el caso de Ramón y Cajal (premio Nobel de Medicina en 1906), quien vaticinó la regeneración neuronal hace ya más de un siglo. Este reconocido médico e investigador publicó numerosos artículos apoyando esta teoría que fueron resumidos en su obra: Estudios sobre la degeneración y regeneración del sistema nervioso (1914). Sin embargo, la ausencia de una tecnología que permitiera demostrar su visión no permitió dar paso a su revolucionaria opinión.

Por suerte, distintas investigaciones realizadas durante este mismo siglo han permitido demostrar, por fin, este proceso de regeneración, unos descubrimientos que han abierto una puerta de esperanza en el tratamiento de enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer.

Dicho esto, ¿cómo podemos favorecer el nacimiento de nuevas neuronas? Pues bien, una de las formas más eficaces es precisamente hacer caso al Foro de Davos y dedicar tiempo a estudiar y, sobre todo, a aprender. Esto posibilita la regeneración anatómica y funcional, así como la formación de nuevas conexiones sinápticas.

El mayor aprendizaje es el que se hace desde la desestructuración de uno mismo y la posterior reestructuración desde nuevas perspectivas

No quisiera terminar sin dedicar unas líneas al eje central del pensamiento de Sócrates: «"conócete a ti mismo"; frase que tomó del frontispicio del templo del Oráculo de Delfos, recinto sagrado al que acudían los griegos para consultar a los dioses. Es importante aprender cosas nuevas cada día: conocimientos técnicos, idiomas, programación, etc., pero algunas veces el mayor aprendizaje es el que se hace desde la desestructuración de uno mismo (ruptura de viejos conocimientos, patrones, mecánicas, prejuicios, etc.) y la posterior reestructuración desde nuevas perspectivas.

En pocas palabras, hay que romper con los viejos prejuicios que apuntan a que estudiar es cosa de niños o una “carga” temporal, y pasar a incorporarlo como una actividad que proporcione disfrute y mucha satisfacción personal.

José Antonio Marina Alzhéimer
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