Las 'curas milagrosas' del coronavirus que no han cambiado en 700 años
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Los 'crecepelos' del Covid-19

Las 'curas milagrosas' del coronavirus que no han cambiado en 700 años

La autora de 'Mejórate pronto: las peores plagas de la historia y los héroes que lucharon contra ellas' explica la historia de los falsos remedios y como no ha cambiado

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Al tiempo que se empezó a tomar en serio el Covid-19, la gente comenzó a recomendar todo tipo de 'curas' extrañas.

Un hombre en Arizona murió el 23 de marzo después de consumir limpiador de acuarios porque Trump había afirmado que la cloroquina (un químico encontrado en el limpiador) podría suponer un "cambio de juego". En Inglaterra, la gente intentó destruir una torre de telefonía móvil después de que las teorías de conspiración vincularan el 5G con el coronavirus. Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia, sugirió a los ciudadanos beber vodka para evitar la enfermedad.

Innumerables memes han circulado en Facebook, abogando por todo, desde hacer gárgaras con agua salada hasta comer ajo. Ha habido tantos 'remedios' defectuosos que la Organización Mundial de la Salud ha llamado a esta pandemia de desinformación "infodemia". Si bien estas "curas milagrosas" pueden extenderse más rápidamente en Facebook y Twitter, no son nada nuevo.

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La paciencia y las plagas nunca han ido juntas. Las auténticas curas requieren una cantidad de tiempo –frustrante para algunos– para que se desarrollen los médicos y científicos. Cuando la gente está asustada puedee sentir que no tiene tiempo, y se aferran a cualquier cosa que parece ayudar, según explica Jennifer Wright, autora de 'Mejórate pronto: las peores plagas de la historia y los héroes que lucharon contra ellas' en 'New York Post'.

Siglo XIV

En el siglo XIV, la gente probó todos los supuestos remedios para ayudar a evitar la peste bubónica, que se transmitía por las pulgas. Los ricos comían esmeraldas, que no hicieron nada para combatir la peste, pero rasgaron sus tractos gastrointestinales y causaron hemorragias internas. Los pobres, que carecían de estas, intentaron beber su propia orina o pus de sus forúnculos reventados. Por su parte, los médicos aplicaban cataplasmas hechas con heces a los forúnculos de las personas.

Los ricos comían esmeraldas, que no hicieron nada para combatir la peste, pero rasgaron sus tractos gastrointestinales y causaron hemorragias internas

Si bien esos 'remedios' suenan absurdos, algunos persisten hasta el día de hoy. Durante el siglo XIV, la gente cortaba cebollas en pedazos y las colocaban alrededor de sus hogares, con la esperanza de que pudieran producir un olor lo suficientemente fuerte como para evitar la plaga y purificar el aire. No funcinó entonces y no lo hace ahora. Aun así, un video compartido por Mikel Afolayan en Twitter el 22 de marzo señala que la gente debería "obtener la mayor cantidad posible de cebollas", cortarlas y colocarlas en la casa. La AFP (Agence France-Presse) ha desmentido ese rumor.

No hemos progresado en 700 años

No son solo cebollas. Después de que la cadena Fox mencionó la cloroquina el 18 de marzo, Joan Donovan, directora de investigación del Centro Shorenstein de Medios, Política y Política Pública tuiteó que las búsquedas de quinina y agua tónica (que contiene quinina) se habían disparado. La doctora comentó con frustración que "miles de personas piensan que pueden curar el coronavirus bebiendo agua tónica".

Foto: La mal llamada gripe española. Universal History Archive

Si bien la quinina se usa para tratar la malaria, la gente también imaginaba que curaría la gripe española en 1918. Durante ese tiempo, un comerciante notó que había vendido más quinina en un día que en los últimos tres años.

Falsos remedios históricos

Peor aún son las 'curas' comercializadas por comerciantes con mala fe que explotan el miedo de la gente para sacar provecho de las plagas.

Esto se remonta a la Peste Antonina en la década de 160, cuando Alejandro de Abonoteichos hizo una fortuna vendiendo hechizos "mágicos" que supuestamente evitarían la plaga (no lo hicieron).

Lo mismo ocurrió durante la gripe española cuando la gente vendía "paw paw pills" que prometían curar a la Enfermedad de Chase (Paw Patrol). El hucksterismo es una tradición estadounidense de larga data, que se remonta al menos a Clark Stanley, quien vendió lo que, según él, era una cura para todo el "aceite de serpiente". Cuando los investigadores (lo examinaron en 1917) descubrieron que era una farsa no solo por su ineficacia, sino porque estaba compuesto en su mayor parte de aceite mineral y grasa de vaca y nada de aceite de serpiente.

Ten la seguridad de que antes de que termine esta pandemia, muchos autodenominados "expertos" intentarán venderte curas falsas. Y puedes estar tentado a intentarlo. Pero si lo haces, las probabilidades son muy buenas de que, en el mejor de los casos, desperdicie dinero y, en el peor de los casos, termine siendo nombrado como un patético engaño en la trivia compartida por futuros historiadores.

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