¿es la primera vez que se produce?

Las otras aulas vacías: un recorrido histórico a través de nuestras clases suspendidas

Analizamos con el historiador Julián Casanova si en en el pasado de nuestro país se ha producido una situación semejante a la que vivimos actualmente

Foto: Aula vacía (iStock)
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El pasado 12 de marzo las comunidades de Cataluña, Galicia, Murcia, País Vasco, Navarra, Canarias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Cantabria, Asturias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Melilla decidieron suspender las clases debido al coronavirus (Madrid y la Rioja ya lo habían hecho unos días antes) durante 15 días que se han convertido en más, como medida preventiva.

El resto de la historia la conocemos de sobra, con el estado de alarma y el confinamiento, todos los niños y jóvenes de España se encuentran en la actualidad con las clases suspendidas, sin saber cuándo volverán a sus centros (o si lo harán en este curso). En Italia, por ejemplo, el país en el que nos vemos reflejados para intuir cómo continuará la pandemia, ya se ha decretado aprobado general y la selectividad probablemente se realizará de manera online.

Es una de las grandes incógnitas de este virus, ¿por qué afecta tan poco a los menores? Y, en consecuencia, ¿por qué cerrar lo centros educativos? Aunque la solución de la primera pregunta todavía se está buscando, la segunda es sencilla: los menores portadores del COVID-19 son prácticamente asintomáticos, por lo que es difícil saber si padecen la enfermedad pero podrían contagiar a personas mayores o con patologías previas, que son las verdaderas víctimas de esta epidemia.

Nunca se había vivido una situación así, de paralización de la actividad académica presencial, de cierres de centros de enseñanza y universidades

El cierre de colegios y universidades ha marcado un hito, y continuamente se vaticina sobre las terribles consecuencias que este confinamiento provocará, a nivel social, económico y también educativo. Como explica a El Confidencial Julián Casanova, historiador y Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza: "Desde que se extendió la enseñanza obligatoria hasta los 16 años y las Universidades acogieron también a amplias capas de la sociedad, nunca se había vivido una situación así, de paralización de la actividad académica presencial, de cierres de centros de enseñanza y universidades. Es verdad que las nuevas tecnologías digitales están salvando en cierta forma lo que sería una interrupción absluta de las actividades docentes, pero eso no cambia la respuesta".

Durante la epidemia de gripe española

Sin embargo, aunque el coronavirus ha marcado un antes y un después en el mundo tal y como lo conocíamos, España ya se enfrentó a una epidemia sin precedentes en 1918. ¿Cómo se actuó entonces? el escritor y periodista catalán Josep Pla lo adelantaba en su obra 'Cuaderno gris': "Como hay tanta gripe han tenido que clausurar la universidad. Desde entonces, mi hermano y yo vivimos en casa, en Palafrugell, con la familia. Somos dos estudiantes ociosos". La epidemia de hace más de un siglo guarda grandes paralelismos con la situación actual y algunos periódicos de la época recogían las medidas más importantes: se instaba a desinfectar espacios como teatros, cafés, iglesias, escuelas... y también se temía la propagación por ciudadanos que viajaban a otras provincias o que continuaban celebrando fiestas y eventos.

Como hay tanta gripe han tenido que clausurar la universidad. Desde entonces, mi hermano y yo vivimos en casa

Casanova, sin embargo, explica que pese a las similitudes que guarda con la actualidad, en realidad la situación era muy diferente: "Las universidades eran entonces centros de élite, de apenas unos miles de estudiantes en toda España, principalmente masculinos. Hay noticias de cierres de escuelas primarias y colegios, pero no como resultado de una orden, sino según la gravedad de la pandemia en diferentes localidades. Ni siquiera entonces existía el concepto de distanciamiento social y la esperanza de vida no llegaba entonces en España a los 40 años, con altas tasas de mortalidad infantil".

Llega la Guerra Civil

En estos cien años no ha habido otra epidemia comparable a lo que vivimos ahora, y por supuesto tampoco a la de 1918, que tuvo varios repuntes y en la que fallecieron entre 50 y 100 millones de personas en el mundo. Aunque la gripe española es el suceso histórico más parecido a la coyuntura que atravesamos actualmente, ha habido otros momentos de España en los que se alteró la situación de todo el país, que tuvo que acomodarse a las novedades.

Enn las ciudades muy castigadas por la guerra, la actividad fue más difícil de seguir con la quiebra del poder y los bombardeos

¿Se clausuraron los centros educativos durante la guerra? Al no existir un Gobierno común, era imposible decretar un cierre masivo y conjunto. Casanova explica que el golpe de Estado, al producirse en julio, cogió a colegios y universidades cerrados y de vacaciones. "Las escuelas, en la zona franquista, en la retaguardia, lejos del frente, comenzaron a funcionar en otoño de 1936, con la depuración del magisterio republicano y con nuevos contenidos católicos y falangistas/fascistas", cuenta.

Casco militar M26 utilizado en la Guerra Civil Española (iStock)
Casco militar M26 utilizado en la Guerra Civil Española (iStock)


"En la retaguardia republicana, por otra parte, en los sitios donde se produjo revolución (Cataluña, País Valenciano, la mitad oriental de Aragón...) muchas escuelas fueron sustituidas por ateneos libertarios, escuelas racionalistas, donde se combinaron colegios republicanos con anarquistas, pero también hubo depuración de maestros y profesores no republicanos. Por supuesto, en las grandes ciudades cercanas a frentes de guerra o muy castigadas por la guerra la actividad fue más difícil de seguir, sobre todo al comienzo, con la quiebra del poder, y en los meses finales, donde se intensificaron bombardeos y ataques de la aviación fascista italiana y franquista", añade. Otro de los problemas principales que surgió durante ese periodo fue la evacuación de la población civil y de los niños, que estaban en edad escolar.

Y el franquismo

Y aunque por otras causas diferentes, las universidades españolas se han encontrado en algunas ocasiones cerradas debido a las huelgas. Especialmente importantes fueron los desordenes acaecidos en febrero de 1956 en Madrid, que comenzaron el 7 de febrero de ese año, cuando algunos estudiantes salieron en manifestación hacia el Ministerio de Educación. Estos sucesos fueron el inicio del habitual enfrentamiento en los sesenta de parte del alumnado universitario contra el régimen franquista. Volviendo al presente, en octubre del año pasado, las universidades catalanas decidieron organizar una huelga supuestamente indefinida (se desconvocó poco después) para protestar por la sentencia del procés.

"En el franquismo solo hubo cierres masivos de universidades por huelgas de protesta antifranquista desde finales de los años sesenta. Había habido antes protestas importantes, aunque solo en algunas universidades, en 1956 y 1968", indica el historiador. "Desde 1971 a 1975 algunas de esas protestas aumentaron, sobre todo en universidades y algunos centros públicos de enseñanza secundaria, pero no llegaron, normalmente, a la educación general básica. Y, salvo en sitios muy localizados, a veces Facultades, no duraron más de unos meses".

¿Funcionará?

Queremos creer que este tremendo esfuerzo, también psicológico, dará sus frutos y la curva de contagios seguirá aplanándose. Hay buenas noticias precedentes, por ejemplo, la huelga que llevaron a cabo los profesores de Israel en el año 2000. Querían mejores condiciones laborales en los colegios públicos y no llegaron a un acuerdo. Se cerraron los colegios y los niños no pudieron acudir a clase. Todo esto coincidió con una epidemia de gripe estacional; cuando, años después, se analizaron las cifras de cómo había afectado el virus en la población de descubrió que se había producido un frenazo en el aumento de casos en el país, puesto que los niños se habían mantenido en casa.

Cerrar las escuelas podría retrasar lo peor para que los funcionarios de salud puedan prepararse, pero no puede evitar la propagación de la enfermedad

No obstante, como explica un estudio británico al que Reuters dio eco: "Cerrar las escuelas a la primera señal de una nueva pandemia podría retrasar lo peor para que los funcionarios de salud puedan prepararse, pero no puede evitar la propagación de la enfermedad". Una de las dudas más persistentes al respecto es qué sucederá cuando todo vuelva a la normalidad. Neil Ferguson del Imperial College London, analizó la relación entre los casos de gripe española y el cierre de colegios en Francia durante esa época. Las infecciones disminuyeron cuando las escuelas cerraron, pero las tasas volvieron a aumentar inmediatamente cuando los niños regresaron a la escuela. Solo cabe esperar, por tanto.

Mientras en todo el mundo los investigadores buscan sin descanso una vacuna contra el COVID-19, los colegios de nuestro país han implantado medidas para que, durante esta cuarentena, los alumnos puedan seguir realizando tareas, preguntando dudas y, en definitiva, aprendiendo nuevos conceptos. Una situación excepcional que, sin embargo, intentan solucionar con los medios disponibles a su alcance.

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