calmar el sistema nervioso simpático

Tres maneras efectivas de luchar contra un ataque de ansiedad

Son mecanismos de supervivencia, pero algunas personas viven con miedo de sufrir uno e incluso cambian su comportamiento con la esperanza de evitarlo

Foto: iStock
iStock

Muchas personas, a lo largo de su vida, han experimentado la terrible sensación que produce un ataque de ansiedad. Palpitaciones y taquicardias, sensación de que te ahogas, respiración rápida, entumecimiento... y, por supuesto, un miedo elevado a la muerte, como si algo malo fuera a ocurrirte. Si reconoces esos síntomas es porque tú, como otras 260 millones de personas en el mundo, alguna vez has sufrido algo así.

Quizá se deba al estilo de vida actual, pero cada vez más personas sufren ansiedad en el mundo. Aunque duran muy poco, el principal problema que tienen estos ataques de pánico es que, en muchas ocasiones, se desencadenan sin un motivo o la persona no sabe identificar el por qué. Aunque la mayoría de las personas sufren uno pero no tienen porque experimentar más en su vida, otras sin embargo pueden desarrollar un trastorno de pánico, el cual se diagnostica cuando las personas viven con miedo de sufrir otro ataque e incluso cambian su comportamiento con la esperanza de evitarlo. Sin embargo, hay luz al final del túnel, y pueden aprender a manejarse.

Por qué tenemos ataques

Primero hay que entender qué es un ataque de pánico. Se trata de una sobreactivación del sistema nervioso simpático del cuerpo, que desencadena la respuesta de lucha o huida. En otras palabras, es un mecanismo de supervivencia, si por ejemplo vemos un tigre entre unos arbustos sentimos miedo, que es lo que nos hará huir. Si alguien nos grita nos enojaremos y responderemos igual, es la manera que tiene nuestro cerebro de garantizar que vivamos.

Los ataques de pánico (y todos los de ansiedad) son simplemente un fallo del sistema nervioso para regular tus emociones de manera apropiada. Es normal sentir miedo cuando el tigre viene a por ti, pero no cuando debes acudir a una fiesta. Pueden ocurrir por sí solos o como síntoma de otro diagnóstico (trastorno bipolares, estrés postraumático, etcétera), pero aun así la patología siempre será la misma. Es decir, tenga el diagnóstico que tenga, el ataque siempre será el mismo.

La respiración estable es una de las mejores herramientas para superar un ataque de pánico y confrontar los pensamientos negativos

Durante un ataque de pánico, se pretende calmar este sistema nervioso simpático para activar el parasimpático, lo que fomenta la relajación. El problema es que, como decíamos al principio, a veces es muy difícil diagnosticar por qué empieza. Generalmente se debe a un factor que, por un motivo, te hace sentir miedo. Por ejemplo, la última vez que volaste se produjeron turbulencias, lo que te ha hecho no querer volver a coger un avión. No sabes por qué reaccionas tan fuertemente a este temor, tu parte racional se desconcierta y comienza a crecer el miedo. Para no sentirlo te restringes y, en consecuencia, decides que no volverás a volar.

1) Las respiraciones

Al final, lo que te sucede es que tienes miedo al miedo. La respiración, en estos momentos, es fundamental. Así lo cuenta el psiquiatra David Merrill en un reciente artículo publicado en 'Insider': "Las respiraciones profundas y lentas puede estimular el nervio vago, que luego activará el sistema nervioso parasimpático. Visualiza la tensión de cada músculo desde la cabeza hasta los dedos de los pies, y luego relájate, también puede ayudar a ralentizar el corazón y la respiración. La respiración estable es una de las mejores herramientas para superar un ataque de pánico y confrontar los pensamientos negativos".

2) Aprender a sobrellevarlo

El miedo al miedo y a la muerte debe servir para entender que, en muchas ocasiones, no se trata más que de un círculo vicioso. Si tienes miedo de experimentar miedo, ya estás experimentándolo, por lo que quizá no debes intentar frenarlo a toda costa. Quizá parezca sencillo a primera vista, pero no lo es en absoluto, tienes que entrenar tu mente para entender que no te estás muriendo, simplemente estás sufriendo un ataque de ansiedad y que, aunque eso suceda, no pasa nada. Quizá sientas que vas a morir, pero debes recordar que ya has sobrevivido antes y que, aunque los ataques son desagradables, no son físicamente dañinos y la mayoría pasarán al cabo de cinco o diez minutos.

3) La terapia puede ayudarte

La terapia puede ser efectiva para paliar los ataques de pánico y el trastorno de pánico. En ella, los pacientes pueden ir introduciéndose lentamente en los factores desencadenantes de su ansiedad, y así pueden aprender a controlar (con la ayuda de un médico) su respuesta. Se trata de que recuperen el control sobre sus procesos de pensamientos y así intervenir en ellos cuando sientan que un ataque se acerca.

Así mismo, la medicación también puede ayudar a controlar la ansiedad y los ataques de pánico. Las benzodiacepinas, según informa el psiquiatra, son los medicamentos más comúnmente recetados en estos casos. Funcionan deprimiendo el sistema nervioso del cuerpo, que se sobreactiva durante un ataque de pánico, pero no deben usarse a largo plazo nunca.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios