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Abrazar la pérdida: cómo elaborar el duelo en la distancia

Comprender la dimensión y la gravedad de lo que estamos viviendo nos pone en mejor disposición de tolerar lo que sentimos

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Sabemos como sociedad que enfrentamos circunstancias excepcionales y difíciles debido al Covid19. Éstas nos empujan a encarar un asunto especialmente doloroso para muchas familias, la imposibilidad de acompañar a los enfermos como desearían y despedirlos en sus momentos finales. ¿Cómo podemos ayudarles a atravesar la dolorosa tormenta del duelo para, después de un tiempo, resurgir de nuevo a la vida?

En este momento, muchas personas se ven obligadas a decir adiós a sus familiares sin la cercanía de su abrazo cálido, de sus manos amorosas tendidas que apacigüen los miedos y las angustias del tránsito final y esto resulta muy doloroso y traumático.

El escollo de no poder estar presentes en la despedida para las familias, y ser ellas quienes protagonicen el duelo, puede hacer que éste sea difícil y duro. A ese dolor se añade que en muchos de los rituales mortuorios donde los allegados reciben el consuelo y el afecto de quienes lo/la quisieron, se limita el número de asistentes o son pospuestos. Esto contribuye a prolongar la tensión emocional en el tiempo. Las familias solo se sienten tranquilas cuando las ceremonias de enterramiento e incineración se efectúan o se llevan a cabo sus funerales y sus muertos descansan en paz.

Comprender la realidad

Enfrentar un duelo desde la lejanía y el aislamiento por confinamiento genera muchos sentimientos difíciles. Contextualizar lo que vivimos facilita la toma de perspectiva y nos pone en mejor disposición de aceptar la frustración que conllevan los límites y las restricciones. Poco podíamos saber acerca de lo que se nos venía encima. China nos parecía a todos un país muy lejano y aún hoy estamos asimilando que el virus es real y que el mundo está en cuarentena. Si no pudimos hacer las cosas de manera distinta fue porque poníamos en riesgo la vida de otros y porque así les evitábamos el dolor que nos atraviesa. Actuamos solidaria y compasivamente.

En este momento, muchas personas se ven obligadas a decir adiós a sus familiares sin la cercanía de su abrazo cálido

Comprender la dimensión y la gravedad de lo que estamos viviendo nos pone en mejor disposición de tolerar lo que sentimos. Ya, Carl Jung expresó en esta bella frase el valor inestimable de la comprensión cuando decía que debemos tratar de dar un sentido a las cosas y esto hará que muchas sean soportables, quizás todas.

Es natural sentir rabia y que te hagas muchas preguntas o te plantees cientos de suposiciones: ¿Y si… hubiese ido ese día?, ¿Por qué el coronavirus?, ¿Por qué le tocó a él o a ella?... No seamos demasiado duros con nosotros mismos, las circunstancias actuales escapaban al control de cualquiera. Es especialmente necesario que nos tratemos con amabilidad y bondad amorosa.

¿Y si hubiese ido ese día?, ¿Por qué el coronavirus?, ¿Por qué le tocó a él o a ella?

Asimismo, conviene recurrir a bálsamos consoladores como afanarnos en recordar que, en esta situación de pandemia mundial impredecible, los nuestros estuvieron acompañados por sanitarios, esos héroes anónimos. En ellos y en ellas depositamos con entregada confianza el cuidado de quienes más amamos. Lo hemos hecho numerosas veces con hijos enfermos o con otros familiares. Hemos confiado en su generosidad, su profesionalidad, su empatía y su calidez ante el sufrimiento humano. Y, sabemos que aún en estas extenuantes circunstancias, dedicarán tiempo a consolarles, confortarles y aliviar su sufrimiento llegado el momento.

Cuando estamos en duelo podemos experimentar un proceso de desorganización psíquica que está caracterizado por emociones diversas: intensa culpa, miedo, tristeza, agudos sentimientos de abandono, rabia, desamparo, sentimientos de injusticia, desolación, etc. En las actuales circunstancias hay sentimientos que pueden verse especialmente agudizados y afectar a nuestro rendimiento, olvidársenos cosas, descuidarnos en nuestra higiene, arrebatarnos el sueño, desvanecerse el apetito, etc. Es importante mantener nuestro autocuidado en el descanso, alimentación y sueño.

Pero también debemos procurar que las personas encuentren maneras de expresar sus sentimientos, acogerlos, comprenderlos y darse un tiempo de transición que será diferente para cada una. El duelo no es un proceso lineal sino el inicio de un camino hacia la aceptación de una realidad dolorosa. Lleva tiempo. Necesitamos llenarnos de paciencia y comprensión.

El duelo no es un proceso lineal sino el inicio de un camino hacia la aceptación de una realidad dolorosa. Lleva tiempo

Para ayudarnos en su transición es esencial que las personas no se sientan solas con el dolor. Esta demostrado científicamente que el apoyo social y emocional reduce nuestros sentimientos de vulnerabilidad.

De ahí, el sentido profundo de realizar rituales simbólicos en la distancia donde el doliente pueda dar a conocer a sus allegados la magnitud de su pérdida, validar su dolor y las expresiones emocionales que conlleva.

Estos rituales pueden ser más o menos largos, su radical importancia estriba en que todos nos empujan a tomar conciencia de lo sucedido e integrar la pérdida en nuestra vida.

Cada familia podrá decidir aplazar ciertas ceremonias a cuando esta situación de confinamiento finalice o también pueden llevar a cabo otros rituales que cumplen la normativa del estado de alarma y elegir los que mejor se ajusten a sus necesidades.

Recientemente se ha publicado la Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos de coronavirus y la Guía para familiares en duelo, ésta última publicada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, donde se ofrecen un conjunto de sugerencias para honrar la huella de vida del ser querido.

En rituales funerarios

Debes saber que, en las actuales circunstancias, pese a no ser lo que hubieras deseado y no poder seguir las tradiciones, puedes seguir diciendo ese último adiós con el amor que seguro están sintiendo.

Pueden, si tu quieres y te parece bien, retrasmitírtelo en tiempo real haciendo una videollamada o grabándotelo por teléfono

Si no puedes asistir a la ceremonia porque eres muy mayor y no debes salir de casa para evitar que te contagies o porque te encuentras enfermo/a, no te preocupes, los demás serán tus manos y tus ojos. Tú pondrás el corazón y las palabras. Encarga a otra persona de tu confianza que pueden ser un hijo tuyo, otro familiar, un allegado, o si fuera necesario al empleado de la funeraria a seguir tus instrucciones para homenajear y despedir a tu ser querido, puedes: leerle una carta, poner un objeto que lo acompañe en el ataúd, poner una música. Pueden, si tu quieres y te parece bien, retrasmitírtelo en tiempo real haciendo una videollamada o grabándotelo por teléfono.

Rituales personales y sociales en la distancia

Te sugerimos crear en tu domicilio un rincón del recuerdo, elegir una habitación que resulte tranquila e íntima, colocar una foto de tu persona querida o un objeto que simbolice tu relación con ella y adornarlo con flores, velas, guirnaldas, poner música si así lo deseas y disponer de un sillón cómodo, etc. De manera, que cada vez que lo desees tanto tú como las personas que viven contigo, podáis ir al rincón del recuerdo a estar un rato en silencio, rezar, contarle todo lo que sientes en estos momentos, etc.

También puedes preparar un escrito como homenaje a tu ser querido, reunir a la familia con la que convivas y al resto, si tu quieres, haciendo una videollamada conjunta, de forma que sea una manera de que cada persona pueda expresar sus sentimientos, compartir vuestro pesar y sentiros unidos y próximos ante la dolorosa pérdida.

Puedes expresarte escribiendo una carta dirigida a tu ser querido, contándole lo ocurrido y cómo te sientes con ello, o a otra persona, o a Dios

La tecnología nos ofrece valiosas oportunidades de poder convocar e la familia en la distancia a través de plataformas virtuales y realizar una ceremonia íntima donde cada uno pueda leer algo, contar sus recuerdos, poner una canción, etc. Acuerda con el resto de tus familiares cómo vais a organizaros entre vosotros y permite que participen todos sus miembros niños, personas con discapacidad, ancianos.

Puedes preferir expresarte escribiendo una carta dirigida a tu ser querido, contándole lo ocurrido y cómo te sientes con ello, o a una persona o a Dios, etc. Puedes crear poemas, dedicarle mensajes como si estuviera aquí con los recuerdos positivos que compartiste con él/ella, o donde expreses tu agradecimiento, o tus disculpas, etc.

Si te faltan las palabras o éstas parecen demasiado pequeñas para expresar todo lo que sientes, haz un dibujo. Pinta lo que sientas.

Otras personas crean una caja de recuerdos bellamente decorada para guardar los recuerdos de su ser querido. Puedes involucrar en estas ideas, si así lo deseas, al resto de tus familiares.

Aunque uno esté a solas y en silencio ante el misterio de la vida, es bueno saber que a tu lado hay otros ante el mismo misterio

Las redes sociales también son un buen altavoz para dar a conocer el fallecimiento. Puedes publicarlo en tu muro de Facebook para que así puedas recibas las condolencias, el afecto y desgranar las memorias de esa persona compartiendo imágenes, anécdotas, recuerdos, con aquellos que le quisieron.

Al fín y al cabo son maneras de abrazar y sosegar nuestro desconsuelo porque parafraseando a Pablo Dórs, “aunque uno esté a solas y en silencio ante el misterio de la vida es bueno saber que a tu lado hay otros ante el mismo misterio”.

Mi abrazo sentido y cariñoso para quienes habéis perdido a vuestro ser amado.

*Raquel Tomé López es psicóloga general sanitaria, psicoterapeuta y directora del Centro Guía de Psicoterapia de Madrid. Experta en ansiedad y estrés, duelo, trauma, somatizaciones, obsesiones y otros muchos malestares emocionales.

Alma, Corazón, Vida

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