El amor en tiempos del coronavirus

Hablan las parejas separadas por el encierro: "Nos daremos un abrazo que durará mucho"

Varias parejas que no comparten casa estos días nos cuentan cómo están viviendo la experiencia de no poder verse y una psicóloga explica cómo enfrentarse a esta situación

Foto: Foto: EFE.
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¿Ojos que no ven, corazón que no siente? El confinamiento tiene separadas a muchas parejas de nuestro país desde hace semanas, ya sea por asuntos laborales, responsabilidades familiares, por simple elección o porque no queda otra que vivir con los padres.

El encierro ha puesto fin a mensajes como "¿volverás a Madrid este fin de semana?", “¿quedamos esta tarde a tomar un café” o "¿te vienes a compartir edredón esta noche conmigo?". Ya sea porque estén separadas por dos kilómetros o por cientos, por primera vez decenas de parejas deben lidiar con la distancia física sin saber exactamente cuánto tiempo estarán sin verse, ni poder hacer nada por ponerle remedio.

Necesito su apoyo y su cariño. Estoy llevando esta situación bastante mal

Este es el caso de Carla, una enfermera donostiarra de 23 años, que lleva sin ver a su chica lo que llevamos de confinamiento. “Realmente estamos acostumbradas a vernos bastante”, cuenta a este periódico. La joven vive en su casa familiar, mientras que su novia normalmente reside en una ciudad cercana por formación: “Ella estudia en Vitoria, cuando no trabajo suelo ir a verla y todos los fines de semana intentamos estar juntas”. “Ahora mismo, aparte de no poder estar con ella como antes, todo es diferente, ni siquiera puedo quedar con mis amigas. Y si ya es duro no verla, si por lo menos quedase con ellas… También la echaría de menos, pero ahora mucho más”.

Necesito su apoyo y su cariño. Estoy llevando esta situación bastante mal, a esto se suma el hecho de pensar que no la voy a ver a saber en cuánto tiempo. Psicológicamente, me está jodiendo bastante, pero gracias a que voy a trabajar al hospital me aireo un poco”, cuenta la joven. Eso sí, la enfermera tiene claro que si las dos se mantienen anímicamente bien, “esto puede hacer bien a la relación, en cuanto a tener muchas ganas de vernos”.

“En resumidas cuentas, llevamos dos semanas sin vernos, ahora mismo la echo mucho de menos, tengo ganas de verla y lo primero que haré cuando nos encontremos será darle un abrazo, oler su olor y tocarla. Y, obviamente, darle besos y eso”, relata.

Estamos bastante entrenados con el tema de la distancia

En una situación parecida se encuentra Jesús, periodista de 31 años: “Llevamos sin vernos tres semanas”. Él y su novia conviven algunos días de la semana, mientras que otros ella vuelve al hogar familiar. El periodista estudió cine en San Francisco hace unos años, al tiempo que su pareja continuaba viviendo en Madrid, por ello están “bastante entrenados con el tema de la distancia”. Justamente esta costumbre es uno de los factores que hacen que la relación no se esté resintiendo.

A pesar de ello, “evidentemente, claro que la echo de menos. Lo que más echo en falta es tener a alguien a quien abrazar por las noches y, sobre todo, un contacto humano”. “Ahora estoy solo en casa y es duro pasar días sin hablar con nadie; aunque por teléfono sí lo haga, se echa de menos hablar con alguien de carne y hueso, y no con una pantalla”.

Jesús tiene claro que en cuanto vuelva a ver a su novia lo primero que va a haber entre ellos va a ser “un abrazo que va a durar bastante rato”. “Volveremos a nuestra vida en pareja, pasearemos y recuperaremos el tiempo perdido. De hecho, cuando hablamos por teléfono nos contamos lo que queremos hacer cuando nos volvamos a ver”, explica.

Claro que le echo de menos, pero tampoco mucho, porque al final no relaciono estar en casa con que él esté aquí

Por su parte, María, una joven de 22 años que estudia Medicina en Bilbao pero que estos días ha vuelto a su casa familiar, comenta que está bastante acostumbrada a estar a distancia: “Cada uno es de una ciudad y en verano estamos sin vernos periodos parecidos a este”. “Claro que le echo de menos, pero tampoco mucho, porque al final no relaciono estar en casa con que él esté aquí. Él no forma parte de esta rutina”, explica.

“Echo de menos salir a la calle y dar un paseo. En ese sentido, sí que le puedo echar de menos, junto con el resto de vida social”. Asimismo, señala que “el confinamiento en casa te deja mucho tiempo para pensar planes que hacer con él cuando todo esto acabe, como ir al monte, tomar una caña o simplemente dar una paseo”. Asimismo, la joven relata: “Lo primero que voy a hacer cuando le vea es abrazarle”.

WhatsApp y Skype: grandes aliados

Los tres componentes de las distintas parejas coinciden en que servicios de mensajería como WhatsApp y de videollamadas como Skype les ayudan a mantenerse en contacto con sus novios y llevar mejor esta situación. Y es que en tiempos de confinamiento las redes sociales y estos servicios son grandes aliados para la comunicación entre enamorados que estén separados, según explica a El Confidencial Lara Ferreiro, psicóloga experta en terapia de pareja.

“Estar encerrado sin saber nada de tu pareja podría desencadenar un problema de ansiedad o de estado de ánimo, que si se mantiene durante meses podría derivar en trastornos depresivos o de ansiedad”, por lo que las redes ayudan a evitarlo al mantener ese contacto que necesitamos, según explica la experta.

La obsesión por la pareja

Eso sí, la psicóloga aclara que estar pegado al móvil no es bueno, ya que “puede favorecer el tema obsesivo, la dependencia emocional, que tu pareja sea tu mundo”.

En este sentido, explica que “echar de menos a tu pareja es algo natural, y más en tiempos de confinamiento. Puede ser un momento positivo para darte cuenta de todo lo que hace por ti tu pareja y valorarlo para cuando volváis a veros, abrazaros y hacer planes de ocio juntos”.

Echar de menos a tu pareja es algo natural, y más en tiempos de confinamiento

“Pero si todo el día estás echando de menos a tu pareja, puede convertirse en un problema y desencadenar en un tema obsesivo. Si al final tu media naranja es el centro de tu mundo, estás todo el día chateando y echándola de menos, existe mucha posibilidad de acabar desarrollando ansiedad y no saber gestionar la incertidumbre sobre la fecha en que volváis a veros”, desarrolla la especialista.

En este sentido, la psicóloga señala que para evitar la dependencia emocional hay que tener mucho cuidado “y tener unas rutinas contigo mismo y hacer balance de toda esta situación”. “Al final, el Covid-19 podría desenmascarar problemas en la pareja como este tema obsesivo del que hablamos”, insiste.

Trucos para mantener sana tu relación

Ferreiro recomienda seguir una serie de consejos para que todo vaya bien en caso de que el confinamiento te impida ver a tu pareja.

  • Entender tus propios problemas: “Cada persona tiene que entender sus problemas internos y los de pareja. Y si estás mal por algo, como la incertidumbre del final de confinamiento, no puedes pagar esa frustración con tu pareja”.
  • Desahogo limitado: “Aunque tu pareja quiera hablar todo el rato del coronavirus, que esto solo suceda un rato, hay que hablar de otros temas”. En este sentido la especialista explica que las conversaciones monopolizadas por este tema podrían enmascarar el problema de que realmente no tienen nada más de que hablar; algo que les sucede a muchas parejas que solo hablan de sus hijos.
  • Hablar de cosas positivas: “Puede que dediquéis cinco o 10 minutos a desahogaros sobre la situación que está viviendo todo el mundo, pero luego debéis hablar sobre cosas positivas, viajes, anécdotas o planes que haréis cuando esto haya pasado”.
  • Hacer peticiones: “Si necesitas que te llame o una palabra cariñosa, simplemente pídelo. Nunca reproches que esa actitud no se haya dado, simplemente haz peticiones”.
  • Horarios de llamadas: “Pactar horarios de llamadas. Si de manera natural suele haber un entendimiento entre ambos miembros de la pareja sobre las horas a las que hablar y la frecuencia, no debe haber ningún problema en este asunto”.
  • Ten una cita semanal: “Hay que traducir lo que hacíamos en el mundo físico al ‘online’. Si vais al gimnasio juntos o veíais una película, también podéis hacerlo, ya sea con vídeos de YouTube o viendo un filme al tiempo que lo comentáis”. “También podéis arreglaros y tener una cita por Skype”.
  • Selecciona tus guerras: “Deja tranquilos algunos problemas que podrás tratar cuando esta situación haya acabado”.
  • Un espacio de quejas: “Por ejemplo, todos los viernes hablar un poco de lo que te ha molestado”.
  • Sexo: “Aunque el deseo baje por ansiedad o miedo a esta situación, una vez se normaliza vuelve a subir. En el sexo a distancia hay dos pilares: conversaciones eróticas y ‘sexting’, y sexo virtual en el que al final cada uno va a tener placer al tocarse imaginando que está con el otro”.

Alma, Corazón, Vida

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