¿Tu bebé duerme extremadamente mal? Podría sufrir de ansiedad en la infancia
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HASTA TRES VECES MÁS DE RIESGO

¿Tu bebé duerme extremadamente mal? Podría sufrir de ansiedad en la infancia

Los bebés con patrones de sueño muy perturbados podrían tener mayor riesgo de ansiedad y problemas emocionales en la infancia

Foto: ¿Cómo duerme tu bebé?. Foto: Hospital Marina Salud de Denia
¿Cómo duerme tu bebé?. Foto: Hospital Marina Salud de Denia

Los bebés con patrones de sueño muy perturbados podrían tener mayor riesgo de ansiedad y problemas emocionales en la infancia, según concluye una nueva investigación de científicos australianos.

Investigadores del Murdoch Children's Research Institute, en Melbourne (Australia) analizaron a 1.507 madres primerizas y a sus bebés y descubrieron que una de cada cinco tenía lo que describían como "problemas persistentes y severos del sueño " durante el primer año de sus bebés.

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"Muchos de los bebés se estaban despertando bastante a los tres meses, y eso es normal, pero encontramos que alrededor del 19% realmente tenía problemas persistentes y severos del sueño que eran problemáticos a lo largo de ese primer año", señala a CNN News Fallon Cook, doctor del del Murdoch Children's Research Institute y que dirigió la investigación. Por problemáticos, Cook se refiere a bebés que, incluso con un año, según entrevistas a las madres (a los tres, seis, nueve y doce meses), se despertaban tres o más veces durante la noche, podían tardar hasta una hora en dormirse y eran muy difíciles de calmar cuando se despertaban en mitad de la noche.

"No queremos alarmar a los padres"

Años más tarde, se les preguntó a esas mismas madres sobre la salud mental de sus hijos a los cuatro y a los diez años de edad, dividiendo a los bebés, en función de sus patrones de sueño, en "asentados", cuando no tenían demasiados problemas de sueño (24,5%); con problemas de sueño moderados y fluctuantes (56%) y con dificultades persistentes y graves de sueño (19,5%). Los resultados obtenidos demostraban que, aquellos con dificultades persistentes y graves para dormir, tenían casi tres veces más de riesgo de tener síntomas de problemas emocionales cuando tenían cuatro años de edad. Y tenían más del doble de probabilidades de cumplir con los criterios de diagnóstico para un trastorno emocional cuando tenían diez años. "Estos bebés eran más propensos a experimentar síntomas elevados de ansiedad por separación, miedo a lesiones físicas y ansiedad elevada en general que los bebés que no tenían demasiados problemas de sueño", informa el estudio.

"Es normal los bebés tengan alguna dificultad para dormir. A los que tenemos que vigilar son los que tienen dificultades muy persistentes y severas"

"El hallazgo principal de este estudio es que los bebés con problemas de sueño tienen hasta el doble de probabilidades de tener problemas de salud mental, principalmente preocupaciones basadas en la ansiedad a las edades de cuatro y diez años", indica Jodi Mindell, directora asociada del Centro del Sueño del Hospital Infantil de Filadelfia y presidenta del Consejo del Sueño Pediátrico. "Poniéndolo en contexto para los padres, la probabilidad aumenta del 5 al 15% para los niños en general a alrededor de 10-25% para los niños con problemas severos con el sueño", Según Mindell, que no participó en la investigación, "es importante entender que estos resultados pueden significar que los problemas de sueño resultan en problemas posteriores. Pero es igual de probable que los problemas de sueño sean un indicador temprano".

Cook ha confesado que no querían que la investigación alarmara a los padres de bebés y niños con dificultades para dormir. "Alrededor del 56% de los bebés tenía problemas de sueño que fluctuaban. Es normal tener un bebé que tiene alguna dificultad para dormir. A los que tenemos que vigilar son los que tienen dificultades muy persistentes y severas".

Más variables en juego

Los propios investigadores reconocen que "los bebés sin apenas problemas de sueño son la excepción en lugar de la regla, y los resultados deben ser interpretados con esto en mente". No obstante, Cook sostiene que abordar los problemas del sueño podría ser una vía prometedora para encontrar nuevas formas para prevenir problemas de salud mental, aunque reconoce que el mecanismo entre el sueño y la salud mental no se entiende aún muy bien, y probablemente haya muchas variables involucradas.

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