Un recorrido por las pandemias más importantes de la historia de España
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Un recorrido por las pandemias más importantes de la historia de España

El coronavirus protagoniza las portadas de periódicos de todo el mundo, pero no es, ni mucho menos, la única epidemia a la que los españoles nos hemos enfrentado en la historia

Foto: Recorte de prensa de la época sobre la epidemia de gripe española
Recorte de prensa de la época sobre la epidemia de gripe española

“Todo lo que ocurre en el mundo tiene que tener alguna razón para que suceda, porque es absolutamente imposible que ocurra algo sin ninguna razón”.

-Platón en Timeo.

El término pandemia, hace alusión a la expansión territorial de una enfermedad independientemente de su virulencia o mortalidad. Según la OMS se llama pandemia a la propagación mundial de una nueva enfermedad cuya gravedad trasciende fronteras y su agresividad es causa de una mortalidad “escandalosa”. Se da cuando un virus (o bacteria) se extiende por varios países o continentes y afecta a un gran número de personas. En esencia, se refiere a enfermedades altamente infecciosas.

A lo largo de la historia de la humanidad, formas invisibles del Apocalipsis, Armagedón, Ragnarok, Kali Yuga o lo que quiera que sea que ha intentado acabar con los habitantes de este orfanato sideral, han hecho mella cruelmente en la condición humana de forma inmisericorde y con la Providencia mirando como siempre, para otro lado.

Ataques despiadados

España en la actual acepción geográfica de lo que fue el conglomerado de tribus que la componían antes del germen, primer reto o atisbo de nuestra ancestral y maravillosa realidad como pueblo que somos con todos sus lastres e inconvenientes, bajo la férula de Roma, quizás firmó su primer paso o puesta en escena como el embrión de esta gran nación.

Desde la noche de los tiempos se sabe de la enorme vulnerabilidad del sujeto humano ante los ataques despiadados de formas de vida desconocidas a la par que paradójicamente familiares por su capacidad de entrar en la esfera del hospedaje doméstico y que conllevan incapacidad de detección simultáneamente. Estas agresiones invisibles (ya que cuando se manifiestan estamos a las puertas de alguno de los infiernos de Dante) y renuentes a presentar buenas credenciales porque nos habitan y se instalan en nuestra materia biológica o cuerpo con total impunidad y desfachatez; esto es, sin modales ni buena educación, y suelen actuar siempre como salvajes reguladores demográficos.

Durante un tiempo, la supervivencia de la viruela no llegaba a superar el 30% y aquellos que fallecían lo hacían a causa de altas fiebres

La perversa ecuación derivada de privatizar los beneficios y colectivizar las perdidas como hilo conductor o columna vertebral de esta atroz filosofía (y perdón por ensuciar tan digna palabra) neoconservadora que hemos padecido en los últimos años los españoles y también, allende nuestra fronteras; nos ha revelado el valor inconmensurable de lo que es una buena sanidad pública como la que tuvimos antaño (y me refiero a lo estructural y no al competente personal sanitario) y de la cual, debemos de tener conciencia como un inapreciable bien común que no podemos dejar que se extinga en manos de depredadores perfectamente identificables a los cuales no debemos de perder de vista en momentos cruciales como por ejemplo, son las elecciones.

Dicho esto, vamos a pasar a continuación a referir algunos de los momentos críticos que a lo largo de nuestra dilatada historia nos han lacerado por parte de estos habitantes de nuestro cuerpo que a veces son tan variados como la troupe de un circo y ocasionalmente, asesinos en serie sin escrúpulos. Ya que empezamos a declinar este catálogo de horrores, podríamos hablar de la viruela.

La viruela, causada por la Variola virus, es una enfermedad infecciosa que está a la cabeza del ranking de pandemias que más mortalidad ha causado en la historia del género humano, cerca de 300 millones de desgraciados por esta agresiva cepa pasaron a mejor vida desde que hay datación de este azote, siendo el periodo de colonización española en la exploración de América, probablemente el más virulento a pesar de que los portadores no eran conscientes de ello.

Durante un tiempo, la supervivencia no llegaba a superar el 30% y aquellos que fallecían lo hacían a causa de altas fiebres, deshidratación galopante y elementos de comorbilidad solapados. Sus secuelas dejaron a millones de afectados desfigurados pues su padecimiento provoca la salida de numerosas pústulas que dejan una marca indeleble en la piel. Su transmisión se producía mediante fluidos corporales o contacto directo, pero en la actualidad se considera erradicada desde el año 1980 gracias a las intensas campañas de vacunación promovidas por la OMS.

Desde el neolítico hay constancia de que la viruela dejó su atroz huella por doquier y nuestro país no escapó a las garras de su voracidad insaciable

La huella dejada por la viruela en España, como se ha comentado antes, ha ido asociada históricamente más al daño causado durante el periodo de la colonización entre las tribus nativas y en particular en lo que de desgracia supuso al pueblo Azteca o Mexica durante la fase posterior de la conquista, vector que eliminó a millones de nativos y estados perfectamente configurados como fue el de los incas que pasaron de ser 14.000.000 de sujetos a perder cerca del 85% de su población en algo más de dos siglos. Pero insisto, de lo cual no hubo responsabilidad volitiva o intencional, ni mucho menos inducida (como en el caso de los ingleses que la usaban como arma de guerra en su lucha contra los amerindios del norte) más allá de la mecánica de la transferencia no malintencionada obviamente.

Desde el neolítico hay constancia de que la viruela dejó su atroz huella por doquier y lógicamente, nuestro país no escapó a las garras de su voracidad insaciable. Durante siglos, se han dado ocasionalmente epidemias de viruela, pero después de un exitoso programa de vacunación a nivel mundial promovido por la extinta Unión Soviética se ha conseguido erradicar la enfermedad.

Vacas inmunes

Es sabido, que un médico inglés llamado Edward Jenner se percató de que las campesinas que lidiaban en su quehacer cotidiano con las vacas no padecían nunca de los zarpazos de la viruela, eran literalmente inmunes. En consecuencia, se dio cuenta de que el virus de la viruela bovina inmunizaba también contra la viruela común. Y aquí, es donde aparece la figura en mi opinión, heroica, de Francisco Xavier Balmis, un médico español que sacrificó su vida personal con el fin de buscar soluciones a este horror. Balmis consiguió llevar esta vacuna a todos los rincones del imperio con el apoyo de comprometido de su rey, Carlos IV. El monarca afectado en su entorno familiar por los ataques de este enemigo invisible, necesitaba un reconocimiento a la par que desarrollar un acto de filantropía.

El sarampión se mantiene en estado de incubación durante 21 días y puede dar hasta 40ºC de fiebre

Con esta acción pretendía consolidar su poder en las colonias con un acto que le refrendara como alguien que quería pasar a la historia; Balmis sería su instrumento. Desde Coruña saldría con una fragata y una veintena de niños a los que se iría inoculando el virus de la viruela bovina por tandas. La estrategia en cuestión, le funcionó a Balmis según lo previsto, pero la invasión de España por parte de Napoleón, abortó aquel sueño del idealista alicantino. Y el viento de la historia, implacable, lo borró de la memoria colectiva.

Otro fichaje de primera división, tal que es el sarampión, es una enfermedad que se caracteriza por sus intensas marcas rojizas en la piel, que puede superar los 40º y un malestar grave por definirlo de una forma amable. Este virus, se mantiene en estado de incubación durante 21 días, aunque los primeros síntomas se pueden presentar alrededor del décimo día tras haberse infectado.

Vista de una inyección contra el sarampión, en un hospital de Sao Paulo (Brasil). EFE
Vista de una inyección contra el sarampión, en un hospital de Sao Paulo (Brasil). EFE

La severa mortalidad en la península ibérica ya fue tratada en sus crónicas por Estrabón, Polibio y Plinio el Viejo; siendo para las madres/padres un desgarro inevitable por su incontenible agresividad y mortalidad subsecuente. Su voracidad está reflejada en la desaparición de pueblos enteros en las regiones Vaceas e Iberas de nuestra antigua nación, llegando incluso a colapsar el crecimiento demográfico por la terrible mortalidad que ocasionaba.

Por suerte los avances científicos, lograrían la creación de la vacuna triple vírica

En conjunto y a lo largo de la historia ha provocado la muerte de más 200 millones de interfectos aunque en la linealidad histórica de nuestro país las estadísticas no reflejen datos contrastables si no calificaciones más cercanas a las maldiciones divinas por las razones más alambicadas que mente humana pueda imaginar, no por una maligna intencionalidad, si no por ignorancia o desconocimiento en su apreciación objetiva. Su sintomatología se da por la inflamación pulmonar o de las meninges. Los avances científicos, lograrían la creación de la vacuna triple vírica, que se suministra a las criaturas ya que no tiene una cura específica, sino que solamente se puede prevenir ante el contagio. Tras haber pasado este mal trago y vacunarse un par de veces, algunas personas devienen inmunes a la enfermedad. Todavía hoy no está erradicada.

La leyenda negra

Por si la estigmatización de la Leyenda Negra no nos hubiera hecho suficiente pupa, añadimos a continuación la que probablemente haya sido la más feroz y agresiva pandemia, por la mortandad y celeridad de la propagación en un tiempo en el que la globalización asomaba la patita.

La mal llamada gripe española, acabó con un número de vidas indeterminado aún hoy día, cifra que oscila entre los 50 y 100 millones de personas en tan solo un par de añitos. Entre 1918 y 1920 según estimaciones, se llevó por delante a la octava parte de la población mundial y alcanzó los lugares más recónditos de la tierra. En muchas confesiones religiosas, sobre todo en el cristianismo y el islam, nuevamente se creyó que era el fin de los tiempos.

(Pixabay)
(Pixabay)

España no fue la responsable de su extensión ni la que determinó su triste nombre, sino que fue el primer país en informar de lo que estaba ocurriendo puesto que durante la Primera Guerra Mundial la libertad de prensa fue barrida de la faz de la tierra. España, a la sazón, era un país neutral y por ende, no participó en la guerra. La difusión de la pandemia salió a la luz gracias a la prensa española.

No siguiendo un orden cronológico inserto en lo temporal, pero si primando la cantidad de fallecidos como hilo conductor; otra vez, una vez más, la más letal pandemia de la historia en términos de mortalidad en relación con el conjunto de la población, la Peste Negra o bubónica arrasaría durante parte de la Baja Edad Media (siglos XIV y XV) a una humanidad que entre la pobreza rampante, el drama del milenarismo y sus trompetas de Jericó anunciando el fin del mundo, provocarían la muerte de 75 millones de personas. Ni más ni menos. Y suma y sigue

La Peste Negra o bubónica arrasaría durante parte de la Baja Edad Media (siglos XIV y XV) a una humanidad con una pobreza rampante

Esta enfermedad provocaba enormes ampollas o pústulas que en este caso en particular no estaba causada por un virus, si no por un bacteria llamada Yersinia pestis, que aún hoy sigue activa en algunas recónditas zonas rurales del sudeste asiático. Huelga decir que la pésima red de alcantarillado y la falta de una higiene digna de tal nombre, brillaban por su ausencia multiplicando exponencialmente la radicalidad de este flagelo para la humanidad.

Los médicos de la época estaban rebasados y no tenían soluciones para este tipo de apariciones infernales. Recurrían a técnicas ancestrales y remedios domésticos para afrontar la enfermedad, lo cual implicaba una enorme peligrosidad- en general- básicamente por la falta de esterilización del instrumental y por la más que patente escasez de higiene y desconocimiento de unos mínimos de profilaxis. La punción de forúnculos y los baños de vinagre eran inútiles ante aquel horror que se llevó por delante la tercera parte de la población europea y en algunas latitudes o regiones de Alemania, hasta del 50%. En España se calcula que murieron cerca de medio millón de personas en las estimaciones más conservadoras. Esta malvada bacteria era transmitida por vectores tales como piojos y las pulgas en general, compinches parasitarias de las ratas, probablemente las grandes culpables de su expansión como vehículo de transmisión rápido y contundente. Las creencias de la época, apuntaban a un cabreo del Altísimo y por supuesto, nada más lejos puesto que el Señor tenía coartada ya que estaba a años luz del lugar de los acontecimientos.

A esta saga de los horrores, no le es ajena la tuberculosis, también llamada peste blanca, patología que preferentemente se inclinaba por la elección de la clase obrera habida cuenta de sus duras condiciones laborales y de vida por el hacinamiento y una alimentación precaria llegando a hacerse crónica en las urbes durante los siglos XIX y XX. Su mortalidad en España sin posibilidad de acceso a cifras contrastadas dejó una huella indeleble más en los polos de desarrollo que en el campo habida cuenta de que al menos la tierra era generosa con sus aparceros y campesinos.

El balance de la última epidemia de 1870, daría de baja en este extraño lugar llamado Tierra a cerca de 150.000 personas

Hacia 1741 llega a Cádiz desde Cuba el paludismo o fiebre amarilla ocasionada por un mosquito hembra con muy mala leche. Hasta el año 1805, causaría una mortandad imparable contabilizándose decenas de miles de afectados. A ojo de buen cubero, pues la estadística y los estadillos de los fallecidos a nivel de administración brillaban por su ausencia. Los siguientes años convertirían esta patología en endémica. El pico más virulento se daría en Barcelona en torno a 1821, pereciendo un 10% de la población. En 1870, en otro repunte, con la industrialización ya instalada y a pleno rendimiento, morirían cerca de 4.000 personas. El balance de la última epidemia de 1870, daría de baja en este extraño lugar llamado Tierra a cerca de 150.000 personas. Pero donde se ensañaría con una crueldad inaudita sería en Cuba. Se calcula que a lo largo del siglo XIX se llevó por delante a más de 100.000 criollos y peninsulares, cebándose preferentemente con los soldados españoles recién llegados ante el recrudecimiento de la guerra contra los insurgentes Mambises pues nunca antes, habían estado expuestos a este vector.

Para quienes tienen miedo todo son ruidos

Hay un verso del poeta español Jesús Urceloy, que cita en el contexto de un poema más elongado lo que se podría expresar como el epítome de las tragedias que flagelan periódicamente a la humanidad; (sic)…la sal del desprecio, el abrazo de un loco... Para pensárselo…

La muerte es probablemente el paradigma más explícito de una verdad absoluta e incontestable que a día de hoy, investigadores de la talla del médico holandés Pim van Lommel (sic) “cuando mueres solo cambias de conciencia”, o de la increíble antropóloga tibetanista Alexandra David Neel, del cuestionado David Monroe o de las nuevas fronteras de la física cuántica lumínica están intentando desmitificar. Pero el miedo a la oscuridad está siempre presente…

La industria farmacéutica, detentadora de increíbles avances para el mejoramiento de la salud en la condición humana, tiene un aspecto lúgubre en ciertos momentos, que este escribano calificaría de índole o perfil criminógeno. La saturación a través de la política de crearnos miedo y desamparo ante situaciones extremas, están comprometiendo la salud general del colectivo humano a través de un envenenamiento innecesario por la inducción al abuso de los fármacos. El cuidado de la salud está en los mercados de barrio y no en las farmacias de forma exclusiva, que también.

Los españoles somos combatientes natos entrenados para la supervivencia incluso en condiciones extremas

Para quienes tienen miedo todo son ruidos, decía Sófocles. El resultado del pensamiento negativo (efecto nocebo) es todo lo contrario del efecto placebo que se manifiesta a través de la autosugestión proyectada en el pensamiento positivo.

Los españoles somos combatientes natos entrenados para la supervivencia incluso en condiciones extremas. Cuando dejamos de tocarnos los co…cillos (deporte nacional por excelencia) y luchamos juntos, siempre ganamos. A ver si tomamos conciencia tras la que está cayendo, de nuestras potencialidades y metemos la directa.

Este juntaletras quiere expresar su admiración ante el heroísmo y grandeza de los trabajadores de la sanidad

Las cosas no se consiguen en el terreno de lo inmediato, para eso ya están los oportunistas. Homero en su momento dijo que lo importante no es el destino, sino el camino que a él nos lleva. También Konstantin Kavafis en su famoso poema 'Viaje a Ítaca' y en las tripas de sus versos hace, mención a esta reflexión. Miremos más allá por favor.

P.D. Desde estas líneas, este juntaletras quiere expresar su admiración ante el heroísmo y grandeza de los trabajadores de la sanidad, el esfuerzo de las cajeras de los “super” para mantener la compostura y otros trabajadores que están en este momento en un frente de guerra literalmente. Asimismo elevemos nuestro pensamiento para con los caídos, mientras el resto vivimos en una cómoda incertidumbre expectante. Son unas vacaciones trágicas sí, pero un gran paso en aprendizaje.

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