Reducir, reutilizar, reciclar

'Mottainai': el centenario precepto japonés para salvar el planeta

Un concepto antiguo que da importancia a los objetos podría ser la clave para la lucha contra el consumismo desenfrenado y la obsolescencia programada

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Quizá por su aislamiento autoimpuesto durante tanto tiempo, o simplemente porque sus costumbres se nos antojan exóticas y diferentes, Japón siempre ha llamado la atención de Occidente. La fusión entre las costumbres más antiguas y el avance de las tecnologías han creado una simbiosis interesante, un espejo al que poder emular en algunas ocasiones.

Entre algunos de sus artes o preceptos de vida más importante está, por ejemplo, 'Kakebo'. Se trata de un enfoque simple de administrar las finanzas que tiene más de 116 años. En un mundo eternamente capitalizado en el que adquirimos muchos más productos de los que necesitamos, cuando nos aburrimos, estamos estresados o nos sentimos infelices, puede ser de gran ayuda. De la misma manera, llama la atención su mentalidad ante los robos: se alienta a los niños desde pequeños a entregar artículos perdidos a los policías, probablemente fruto de su visión colectivista y de pertenencia.

Reducir, reutilizar, reciclar

Pero sin duda el precepto que en la actualidad más nos puede ayudar, debido a la situación que atravesamos, es el conocido como 'Mottainai'. ¿Qué es exactamente? "Tengo un recuerdo muy lúcido de encontrarme una vez en Japón y observar a una madre regañar a su hijo porque pretendía tirar a la basura un lápiz que aún se podía utilizar. Eso es Mottainai", cuenta Byron Baron Valero, fundador de 'Contacto Japón' a El Confidencial. "Se trata de un concepto antiguo y tradicional que recientemente se ha exportado como mensaje ecologista a Occidente. Sería algo así como una expresión de protesta cuando se está despilfarrando un recurso. La idea no está solamente en que se puede seguir aprovechando un objeto sino porque también estás desperdiciando el esfuerzo de quién lo hizo".

Por tanto, la palabra está relacionada con el despilfarro o el potencial desaprovechado. Esta advertencia de desperdicio ha primado en el país nipón durante siglos, representando una conexión significativa entre el objeto en cuestión y el propietario, una manera de explicar que en el mundo físico existe un vínculo entre aquello que está vivo y lo que no, algo profundamente arraigado a la cultura budista. En otras palabras, aconseja a las personas luchar contra la cultura de descarte para valorar más cada artículo.

La idea no está solamente en que se puede seguir aprovechando un objeto sino en que también estás desperdiciando el esfuerzo de quién lo hizo

'Reducir, reutilizar, reciclar' es el mantra de aquellos que siguen el Mottainai. En un mundo donde intentamos que prime la sostenibilidad frente al consumo desenfrenado propio del capitalismo o la obsolescencia programada, una idea así podría tener mucho futuro, pero, en lugar de centrarse en la importancia de nuestro planeta, Mottainai pone el foco en el propio objeto. Si se valora no tiene que haber ningún motivo para el desperdicio.

El valor de las cicatrices

La relación entre el objeto y la persona siempre ha sido fundamental en el país. Sin ir más lejos, otra técnica centenaria conocida como 'Kintsugi' consiste en reparar las piezas de cerámica rotas. Para nosotros suena raro, pues lo más normal es que una taza acabe en la basura si se nos cae en un descuido al suelo, pero de una manera bastante filosófica, el arreglo en Japón de las tazas (piezas tan importantes en la ceremonia del té) significa algo más, que podremos adquirir cicatrices con los problemas que nos depara la vida, pero aun así tenemos que recomponernos y seguir luchando.

Se calcula que en 2007 se tiraron en Japón 23 millones de toneladas de comida

De hecho, es normal agradecer al objeto con la fórmula 'otsukaresama-deshita!' (algo así como 'buen trabajo') cuando ha dejado de servir e irremediablemente va a pasar a mejor vida. Esa expresión se utiliza en Japón de forma continuada, pues en una cultura donde el trabajo y la comunidad son tan importantes, el refuerzo en positivo es necesario.

 A los niños japoneses se les enseña el valor del reciclaje. (iStock)
A los niños japoneses se les enseña el valor del reciclaje. (iStock)

A pesar de todo, en un mundo consumista como el nuestro, la conexión con los objetos es difícil de mantener. Aunque Japón es admirado por sus ciudades limpias y su sistema de reciclaje, tampoco hay que olvidar que es el segundo mayor generador per cápita de desechos plásticos en el mundo, produciendo más que toda la Unión Europea, informa 'BBC'. Frente a esta crisis, le sensibilización (tanto nacional como internacional) es una prioridad.

Con el crecimiento de la población y la escasez de recursos en el mundo, el concepto de 'Mottainai' será muy importante en los años venideros

Como sucede en la simbiosis entre lo moderno y lo antiguo, los ancianos que conocieron la pobreza están acostumbrados al Mottainai, pero los jóvenes, que han vivido en un periodo de abundancia, están acostumbrados al consumismo. Por poner un ejemplo, se calcula que en 2007 se tiraron en el país 23 millones de toneladas de comida.

Ante esto, se han puesto en marcha algunos programas y medidas para atajar el problema. Vietnam celebra un festival anual de Mottainai y en Tokio se realizan mercados con el mismo nombre para vender productos de segunda mano (está especialmente dirigido a los niños). Con el crecimiento de la población y la escasez de recursos en el mundo, la sabiduría, la cultura y la tecnología serán indispensables para sobrevivir, por lo que quizá algunas ideas centenarias, paradójicamente, puedan ayudarnos en el futuro.

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