TAMBIÉN PAGARÁ UNA MULTA

El joven que chupó un helado en un supermercado irá a la cárcel

El juez le ha condenado de forma ejemplar, a pesar de que regresó a la tienda con su padre para comprar el helado que había chupado

Foto: D’Adrien Anderson pasará 30 días en prisión por su broma viral (Foto: YouTube)
D’Adrien Anderson pasará 30 días en prisión por su broma viral (Foto: YouTube)

En julio de 2019, una mujer entraba en un supermercado Walmart de Lufkin, una pequeña población de Texas, en Estados Unidos. Fue a la vitrina de los helados, cogió uno y lo abrió: allí mismo lo chupó, lo tapó de nuevo y lo volvió a dejar en la vitrina, marchándose del establecimiento acto seguido. Después, subió el vídeo a las redes sociales para compartir su hazaña y se hizo viral, con más de 13 millones de reproducciones.

Un mes más tarde, un joven de 24 años llamado D’Adrien Anderson entraba en otro supermercado de la misma cadena y repetía los hechos: se iba al frigorífico de los helados, abría uno, lo chupaba y lo volvía a dejar en su sitio mientras un amigo suyo le grababa con el móvil. Después subió el vídeo a YouTube y también se hizo viral, aunque no tanto como el anterior.

Las cámaras de seguridad del supermercado grabaron a Anderson volviendo al supermercado con su padre horas después. Fue al mueble de los helados, cogió el que había abierto anteriormente y lo pagó en la caja. Sin embargo, eso no evitó que la empresa Blue Bell Creameries, fabricante de los helados, eliminara todas las tarrinas que había en la vitrina en cuanto se conocieron los hechos. La broma del joven costó 1.565 dólares, unos 1.400 euros.

Un mes a la cárcel

Para Walmart, aquello no fue una broma: "Si se manipulan los alimentos o un cliente quiere dar la impresión de que dejó un producto adulterado, nos moveremos rápidamente con la policía para identificar, detener y enjuiciar a aquellos que piensan que es una broma. No lo es". Y ha quedado demostrado en el juicio al que se ha enfrentado D’Adrien Anderson.

El joven reconoció su delito ante el juez, que decidió ponerle una condena ejemplar para que no vuelva a tener la tentación de hacer otra broma. Anderson tendrá que pasar 30 días en la cárcel, pagar una multa de 1.000 dólares (unos 900 euros), hacer 100 horas de trabajos en beneficio de la comunidad y, cuando salga de prisión, estará seis meses en libertad condicional. Además, tendrá que pagar al fabricante de helados los 1.565 dólares en producto que tuvieron que eliminar de la vitrina.

El fiscal de distrito del condado de Jefferson ha explicado al New York Post que se trata de una sentencia "apropiada. Las acciones de Anderson causaron preocupación pública sobre la seguridad y la calidad de los productos ofrecidos para el consumo público, afectaron la confianza del consumidor de Blue Bell y causaron pérdidas financieras a la compañía. Este tipo de actividad no será tolerada".

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