MÉTODOS INFALIBLES

Cómo mentir sin que te pillen, según los expertos en engaños

Si estás buscando una buena excusa para no tener que acudir a un evento o ya te has hecho un lío con tus pretextos falsos, lo mejor es que leas atentamente

Foto: Fotograma de 'Pinocho'. (Disney)
Fotograma de 'Pinocho'. (Disney)
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¿Consideras que cuentas tantas mentiras como para que no pare de crecerte la nariz? Si es así y de verdad te enorgulleces de ello, puedes acabar desarrollando un síndrome del impostor por el que ya no te parecerá tan gracioso. En teoría, lo mejor que puedes hacer es decir siempre la verdad, aun cuando esta sea el conjunto de una serie de mentiras que se toman por ciertas.

La verdad tampoco es absoluta. Al final, todo tiene una base moral: dependiendo de cómo uses ambas, así te irán las cosas. Es cierto que hay mentiras más pequeñas y otras del tamaño de un camión que nunca deberías formular. Si crees que eres bueno a la hora de ocultar la verdad en base a afirmaciones falsas, corres el riesgo de hacer daño a las personas que te importan o establecer un sentido caótico a tu vida. Pero también hay que reconocer que a efectos prácticos muchas veces viene mejor mentir, como cuando alguien intenta convencerte para un plan que no te apetece nada y estás buscando una buena excusa.

No es solo lo que dices, sino cómo lo dices. Para mentir bien, también necesitarás coordinar tu actitud con lo que estás afirmando

De hecho, hay varias estrategias para saber qué es lo que más te conviene decir en caso de que no quieras estar en lo cierto. Un estudio reciente publicado en 'Plos One' reunió a varias personas para evaluar la calidad de sus engaños. De esta forma, los autores descubrieron que aquellos considerados como buenos mentirosos usaron una combinación de cuatro tácticas verbales: "mantener una declaración clara y simple, contar una historia plausible, evitar información o ser vago con los detalles y saber incrustar una buena mentira en una historia que de alguna forma es cierta".

"En definitiva, los mejores mentirosos dicen falsedades claras y realistas sin entrar en muchos detalles, y tratan de convertir el engaño en una historia que ya de por sí es cierta", señala la periodista Joline Buscemi en 'Medium', quien se ha hecho eco de la investigación. Por supuesto, "no es solo lo que dices, sino cómo lo dices". En otras palabras, "para mentir bien, también necesitarás coordinar tu actitud con lo que estás afirmando", es decir, si estás engañando con una mala o buena noticia, tendrás que parecer afectado bien o mal en base a esa información falsa que has proporcionado.

Otro truco es mantener un lenguaje corporal fijo o estable. O, por el contrario, si eres una persona con una actitud nerviosa, no quedarte congelado. "Los mentirosos suelen dejar inmóvil la parte superior del cuerpo", explica Pamela Meyer, autora de 'Liespotting'. "O bien frotan o se tocan demasiado los ojos. También pueden doblar los pies hacia dentro o juguetear con lo que tienen en la mesa. Cambian de tono en su voz, y también pueden mostrar un contacto visual excesivo con su interlocutor para que cuele el viejo mito que los que te mienten no pueden mirarte a los ojos".

El factor emocional

Por su parte, Robin Dreeke, jefe del Programa de Análisis de Comportamiento del FBI, cree que de algún modo es casi imposible mentir a alguien con quien tienes cierta empatía o implicación emocional. "Si tienes empatía con las personas con las que estás interactuando y te importan de verdad sus sentimientos, opiniones e ideas, es muy difícil mentir. Como seres humanos, no nos gusta nada tener que hacerlo", asevera. Esto es curioso, ya que por esta razón nunca podrás engañar a personas como tu padre o tu madre, ya que a pesar de que hasta cierto punto se lo crean, tu actitud te delata y sospecharán, con razón.

Foto: iStock.
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Por tanto, ¿cómo se podría engañar a alguien de forma infalible? Al margen de todo lo expuesto anteriormente, lo más importante es no dejarte llevar por los detalles e ir al grano directamente, intentando no perderte en tu propia explicación ni tampoco resultar demasiado breve o inconcluso. Ah, y lo más importante: que la excusa sea absolutamente creíble o que tenga una alta probabilidad de que ocurra y pase por verdad.

"Por ejemplo, supongamos que un compañero te propone salir a tomar algo después del trabajo y no tienes ganas", razona Buscemi. "Como no quieres decirle que no te apetece, puedes alegar que te duele un poco la garganta hoy. En lugar de tratar de crear una mentira muy elaborada que explique por qué no puedes, es más fácil reflejar que te preocupa enfermar y que no querrías arriesgarte a agarrar un resfriado. Si bien puede admitir cierta exageración, es mucho más fácil seguir este camino y convencer a alguien de que estás diciendo parcialmente la verdad en vez de procurar mentir con algo absolutamente falso".

Alma, Corazón, Vida

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