¿EL FIN DEL BARRIO ROJO?

El lado oscuro de Ámsterdam: por qué se plantea acabar con la prostitución

El Ayuntamiento plantea reubicar a las trabajadoras sexuales para así mejorar sus condiciones laborales y poner fin al hostigamiento que sufren por parte de los turistas

Foto: Una prostituta en el Barrio Rojo. (Reuters)
Una prostituta en el Barrio Rojo. (Reuters)

Malos tiempos para la mayor ciudad de recreo adulto de Europa. Ámsterdam se está planteando acabar con la prostitución y el comercio legal de marihuana en su mítico Barrio Rojo, localizado en pleno corazón de la ciudad. El objetivo forma parte de un plan ideado por la alcaldesa de centroizquierda, Femke Halsema, quien se dirigió por carta a sus ciudadanos para mostrar sus intenciones de "reorganizar la imagen de la ciudad" y, sobre todo, atender a las demandas de las prostitutas, que en los últimos años han percibido un crecimiento del hostigamiento de los turistas borrachos que recorren las calles haciéndose selfies con ellas, a la par que un descenso de sus condiciones laborales y calidad de vida.

"Ámsterdam está pensando otras posibilidades para el trabajo sexual", reconocía Halsema en la carta. "La razón es la molestia causada por la muchedumbre en el centro urbano, el comportamiento irrespetuoso de los visitantes hacia las trabajadoras sexuales y los residentes, así como luchar contra los abusos de 'la prostitución de ventanas'". En este sentido, la alcaldesa propone establecer una especie de gran burdel en el que las profesionales ofrezcan sus servicios a los clientes en mejores condiciones. En un principio sugirió alojarlo en la periferia, pero evidentemente lo descarta, ya que esto supondría una mayor inseguridad para las chicas y también un mayor descontrol por parte de las autoridades locales y fuerzas de seguridad.

El trabajo sexual es una profesión normal, y no tenemos la intención de perseguir su desempeño, pero hay que hacer cambios

En concreto, este gran centro erótico proporcionaría muchísima más comodidad y confort a las mujeres, con instalaciones de spas y salas de masaje en la planta baja, así como mayor seguridad en las inmediaciones del edificio, según informa el diario local 'de Volkstrant'. También se busca mejorar las condiciones de los prostitutos masculinos (que también los hay y cuya labor está mucho más invisibilizada) y trans (uno de los colectivos más discriminados) para que ejerzan de forma anónima y confidencial.

Halsema dejó claro su postura frente al oficio más antiguo del mundo, un tema que en nuestro país ha adquirido un gran nivel de polémica y conflicto no solo entre los diferentes partidos políticos, sino también en el seno de la reivindicación feminista. "El trabajo sexual es una profesión normal, y no tenemos la intención de perseguir su desempeño", aseguró en la carta. "La nueva ubicación también debe ser accesible para visitantes y profesionales del sexo, de fácil conexión con el transporte público". En resumen, quiere emprender un cambio que haga disminuir el crimen organizado, que mejore las condiciones de las prostitutas y que los residentes tengan una vida más tranquila.

Ahora, ves multitudes de turistas parados delante de las ventanas, fotografiando a mujeres extranjeras y riéndose de ellas

Otro de los problemas a los que se enfrenta la ciudad es, como en cualquier otra capital europea, el exceso de turistas. Solo en 2018, esta ciudad de menos de un millón de habitantes recibió 17 millones de visitantes, según recoge 'City Lab'. Es por ello que, al margen de los efectos de la gentrificación, el turismo en Ámsterdam adquiere un rostro mucho más problemático y conflictivo, mucho más molesto para sus vecinos, que tienen que lidiar a diario con visitantes drogados y mucho más ruidosos que en otras ciudades europeas. Todo ello en una ciudad norteña que siempre ha tenido un carácter tranquilo.

"Me considero progresista y he trabajado desde hace años en visibilizar y mantener la prostitución como un trabajo legal", comenta Halsema en una entrevista a 'The Guardian'. "Y sigo a favor de que sea legal porque creo que la única forma de emancipar a las trabajadoras sexuales es reconocer que existe un mercado, y por tanto, una ley de oferta y demanda. El otro gran cambio se ha dado en el tipo de turismo, antes era más íntimo gracias a sus calles estrechas. Ahora, ves grandes multitudes de turistas parados delante de las ventanas, fotografiando a mujeres extranjeras vulnerables y riéndose de ellas. Como mujer, no puedo aceptar este tipo de humillación. No puedo, ya que va en contra de todos los derechos de las mujeres y de la idea de querer empoderar a las prostitutas".

"Mirar como monos"

"Caminar por la calle con una cerveza en la mano no es lo que hacen los lugareños, así como fumar marihuana en la calle o en una terraza", comentaba Geerte Udo, director de una organización de marketing de Ámsterdam, en otro artículo reciente de 'City Lab'. "Para eso están los 'coffee-shops'". El diario 'de Volkstrant', que se hacía eco de las intenciones de la alcaldesa, publicó un artículo en el que criticaba la actitud de este tipo de turistas que acuden al Barrio Rojo y no consumen los servicios ofrecidos por las prostitutas, sino que se hacen 'selfies' con ellas, obteniendo su imagen sin permiso para escarnio público.

Esta actividad es denominada por el diario "mirar como monos", ya que la mayoría de los turistas que recorren las aceras del 'Red Light District' no llegan nunca a aceptar los servicios sexuales, sino que denigran públicamente a las trabajadoras. Y, como si fuera un espectáculo, los visitantes acaban subiendo infinidad de fotos y vídeos a las redes sociales, vulnerando la protección de la imagen de las mujeres. Otro efecto de esta forma de turismo es que, al no tener clientes pero sí mirones, muchas de ellas no consiguen generar los ingresos suficientes como para hacer frente a la notable subida de los alquileres de la zona centro de la ciudad, lo que acaba provocando que tengan que recurrir a la vía ilegal, saliendo a la calle a ejercer su profesión y poniéndose así en peligro al no estar tan controladas.

Las cifras de víctimas de explotación sexual ha ido en aumento a lo largo de los años. En 20 años, se han contabilizado 500 casos más, según un estudio realizado por una ONG holandesa llamada CoMensha. Los sitios web de estas organizaciones sin ánimo de lucro recogen testimonios de mujeres engañadas por traficantes que las seducen, haciéndose pasar por amantes para después obligarlas a trabajar durante meses o años como esclavas sexuales. La revista 'Time' recoge un caso de 2016 en el que se cuenta la historia de una mujer que estuvo retenida junto con sus hijos por una mafia albanesa en las profundidades del Barrio Rojo, sufriendo palizas y violaciones a diario.

¿Y la marihuana?

Ámsterdam no solo quiere reorganizar la actividad sexual, sino también el negocio de marihuana. Todo forma parte de un plan propuesto por Halsema para crear un área de consumo que no sea el casco histórico urbano que debe ser aprobado por el consejo municipal en marzo. Desde 2013, la ciudad ha restringido cada vez más el consumo de esta droga 'blanda' a los turistas, llegando a replantearse el hecho de vetar la entrada de los visitantes extranjeros a sus famosos 'coffee-shops' o tiendas de compra y consumo de la hierba. ¿Qué ha provocado esta medida? Como era de esperar, un aumento de la producción clandestina con vínculos con el crimen organizado, según explica 'City Lab'. Sobre todo porque está totalmente prohibido cultivar, aunque sí que se toleran los productos caseros elaborados con extractos de esta planta.

Un informe municipal recoge la preocupación existente de que esta serie de restricciones al comercio del estupefaciente en los 'coffee shops' pueda deparar un grave varapalo económico para la ciudad, ya que dos tercios de los extranjeros encuestados encuentran como principal motivación a la hora de realizar su viaje el poder fumar en locales habilitados, así como comprar. El 44% de los entrevistados se plantearía no viajar o hacerlo con menor frecuencia si esta medida se lleva definitivamente a cabo. El portavoz del equipo municipal, Sebastiaan Meijer, explicó a 'Dutch News' que la ciudad no tiene previsto todavía poner en marcha la prohibición, pero sí que están estudiando medidas para hacer los locales menos atractivos y así reducir las molestias ocasionadas a los residentes.

La ley impide cultivar, aunque como decimos consumir y vender es legal; esto ha provocado que la producción de cannabis sea tan arriesgada como para que penetre el crimen organizado. Por ello, una de las medidas que estudia el Consistorio es la despenalización total del cultivo, para así comer el terreno a las pandillas callejeras que controlan gran parte del mercado de marihuana.

Alma, Corazón, Vida
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios