jugarse la vida por 'likes'

La razón por la que los jóvenes siguen los desafíos virales

Cada vez más adolescentes se unen a la moda de herirse a sí mismos, tragar canela o provocar incendios, ¿a qué se debe esta actitud?

Foto: ¿Me estás grabando? (iStock)
"¿Me estás grabando?" (iStock)

En el verano de 2014 muchísimas celebridades decidieron apuntarse al reto viral 'Ice Bucket Challenge'. Todo el mundo recordará la imagen: el famoso en cuestión, ante una cámara, aseguraba solidarizarse con los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) echándose un cubo de agua helada o hielo por encima. Se trataba de una campaña publicitaria que comenzó el estadounidense Corey Griffin, para apoyar a un amigo que luchaba contra la enfermedad.

Como sucede a menudo, aunque en un principio el motivo del reto viral era recaudar fondos para la campaña de ELA, con el paso del tiempo la gente simplemente hacía el vídeo para colgarlo en internet.

Retos absurdos y peligrosos

Ese desafío, que todos conocemos y hemos visto porque logró tener bastante relevancia, es solo un punto de inflexión en algo que se ha convertido en normal en la cultura de internet. Ese mismo verano llegaron más: 'el reto viral del hidalgo' (también conocido como NekNomination), consistía en ingerir de golpe la mayor cantidad posible de alcohol, y según el diario británico 'Daily Mail' causó la muerte de hasta cinco personas.

Más peligroso aún fue el conocido como 'FireChallenge', que consistía en rociarse el cuerpo con alcohol o cualquier otro líquido inflamable y después prenderse fuego. Quemarse a lo bonzo, de toda la vida. Una práctica que solía realizarse en el baño, dentro de la ducha, o cerca de una piscina para poder saltar tras quemarse. Según recogió 'Washington Post', en 2018 hospitalizaron a una niña por haberse prendido fuego y terminó con quemaduras en la mitad de su cuerpo. En el mismo año, un niño de Carolina del sur sufrió la misma suerte, recoge 'USA Today'. En ese momento, el jefe de bomberos de Spartanburg dijo que "el reto tiene más riesgo si se moja la ropa con alcohol".

Leyendas urbanas como 'el reto de Momo' o el de 'la ballena azul' también han ido adquiriendo importancia en los últimos años, vistas con preocupación por padres y profesores de adolescentes. El primero de ellos supuestamente alienta a los niños a realizar tareas cada vez más arriesgadas y dañinas cuando reciben la imagen de una muñeca aterradora (se trata en realidad de una escultura que fue protagonista de una exposición en Japón), el segundo es parecido, solo que en 50 días la persona debe completar una serie de retos cada vez más peligrosos hasta que, el último día, finalmente debe suicidarse y habrá completado la misión. Se supone que comenzó en Rusia.

Desde quemarse a lo bonzo a saltar de un coche en marcha, todos los jóvenes quieren su minuto de gloria en internet

Estos retos, absurdos y peligrosos (comer una cucharada de canela y toser, salir del coche en marcha para bailar una canción de Drake o absorber un vaso de chupito para imitar los labios de Kyley Jenner) han ido haciéndose más famosos y perturbadores con el paso del tiempo. El año pasado, por ejemplo, muchos medios registraron una noticia sobre un vídeo viral en el que un chico, presuntamente, se había grabado antes de volarse los sesos con una escopeta en directo. Los 'youtubers' e 'influencers' que mueren practicando deportes de riesgo o haciéndose selfies en lugares inseguros están a la orden del día.

También hace unos meses, periódicos de todo el mundo recogieron el fallecimiento de un joven que se había ahogado mientras le proponía matrimonio a su novia de una peculiar manera: se alojaban en una cabaña sumergida en Tanzania y él grabó un vídeo mientras buceaba con una nota en la mano y el anillo de pedida en la otra. Nunca pudo volver a la superficie.

Las noticias morbosas han llamado la atención siempre, pero, ¿qué está llevando a la gente (especialmente jóvenes) a arriesgar sus vidas de las formas más ridículas posibles por un minuto de fama? Por un lado, las plataformas en las que hacerlo se han incrementado. 'TikTok', por ejemplo, es una red social china utilizada principalmente por adolescentes que permite realizar, editar y publicar vídeos de hasta 60 segundos de duración. Se lanzó en septiembre de 2016 y solo en lo que va de año ya se han virilizado tres retos peligrosos, según recoge 'New York Post'.

La corteza prefrontal del cerebro no se desarrolla hasta los 25 años, se relaciona con el raciocinio y la consideración de consecuencias a largo plazo

El primero de ellos se llama 'el desafío rompecráneos'. El nombre ya promete, y según parece se originó en Venezuela: tres amigos saltan de un lado a otro, los que están a los lados patean los pies del que está en medio, lo que provoca que se caiga al suelo de espaldas y se golpee la cabeza en el proceso. La alarmante tendencia ya ha provocado lesiones en Miami, Nueva Jersey, Florida y Arizona, por poner algunos ejemplos. Al parecer, algunas víctimas de 'bullying' acceden a hacerlo para no tener problemas con sus acosadores.

Los otros dos retos también harían que Darwin perdiera la confianza en el ser humano. El 'outlet challenge' o 'reto del enchufe', que consiste en enchufar un cargador y colocar una moneda en el espacio que queda entre el aparato y la pared, lo que puede provocar un chispazo en el mejor de los casos y un incendio en el peor (hace unas semanas tuvo que evacuarse una escuela en Massachusetts).

El tercero es el 'desafío de los cereales', en el que una persona tumbada en el suelo hace de tazón humano: se le vierten cereales y leche en la boca y otra debe coger con una cuchara el contenido. No solo es asqueroso, sino que también puede provocar atragantamientos.

¿Por qué los jóvenes?

Lo fácil, probablemente, es perder la fe en la raza humana y pensar que los adolescentes actuales son mucho más tontos que los de las generaciones predecesoras. En realidad, los jóvenes suelen sentirse atraídos por estos comportamientos peligrosos por ese sentimiento de pertenencia tan arraigado e importante en ellos, y porque son los que más consumen estos contenidos: ven el vídeo, observan que no pasa nada y creen que podrán imitarlo.

No todos los desafíos son peligrosos. El 'Trashtag', por ejemplo, invita a limpiar la basura de lugares al aire libre como las playas o los parques

Además, la corteza prefrontal del cerebro humano no está completamente desarrollada hasta los 25 años, y está relacionada con la determinación del buen juicio, el pensamiento racional y la consideración de las consecuencias a largo plazo. Esto se junta con el deseo de todo adolescente a ser socialmente aceptado por sus compañeros, lo cual se incrementa y amplifica con las redes sociales, que al fin y al cabo son un foro público donde puedes compartir tus vivencias con millones de personas de todo el mundo. Cuando consigues 'me gustas', el cerebro segrega dopamina, lo que provoca felicidad.

Como las redes sociales han llegado para quedarse y desempeñan un papel fundamental en la vida de los adolescentes, la función de los padres no debe ser prohibir su uso, sino tener un conocimiento y control de aquello que consumen, por su propio bien. No obstante, pese a que hemos nombrado los más impactantes, hay que tener en cuenta que no todos los retos son potencialmente peligrosos. El desafío 'Trashtag', por ejemplo, consiste en que las personas limpien la basura de lugares al aire libre como las playas o los parques. Aunque sea por conseguir un puñado de 'likes', si se trata de una buena causa, bienvenido sea.

Alma, Corazón, Vida

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