FALTA DE HIERRO

Las causas, los tratamientos y los síntomas más comunes de la anemia

Se trata de una enfermedad muy habitual entre los menores de edad y las embarazadas. Para combatirla, es necesario poner el foco en la dieta o tomar suplementos alimenticios

Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

La anemia afecta a 160 millones de personas de todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los grupos con mayor incidencia son los niños de edad preescolar (del 45 al 49% de todos ellos), las mujeres embarazadas (un 41%) y no embarazadas (un 30%). La enfermedad viene causada por un déficit de hierro en la sangre, y se da cuando la concentración de hemoglobina en los glóbulos rojos es muy baja. Al fin y al cabo, la hemoglobina es la proteína que contiene hierro y transporta el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo.

"Esta enfermedad es muy amplia, y presenta cientos de afecciones diferentes, algunas de ellas leves y tratables, otras bastante graves", asegura la doctora Nancy Berliner, jefa de Hematología del Hospital Brigham and Women's de la ciudad norteamericana de Boston, en 'Live Science'.

El riesgo es mayor en personas con una dieta carente de hierro, con trastornos intestinales, enfermedades crónicas o infecciones

Existen tres razones por las que las personas empiezan a experimentar los síntomas. Una de ellas es que el cuerpo no produce suficientes glóbulos rojos, la segunda es que existe un déficit entre los que son producidos y destruidos y, por último, una pérdida desmesurada de sangre (posiblemente debida a los períodos menstruales, la presencia de hemorragias internas en el colon o una úlcera estomacal. El problema es que puede llegar a haber más de 400 tipos de anemia diferentes. Estos son algunos, recopilados por Cari Nierenberg en 'Live Science'.

Por deficiencia de hierro. La más común. Los humanos necesitan este elemento químico para producir hemoglobina, y la mayor parte del hierro proviene de la comida que ingerimos. De ahí que de pequeño tu madre te dijera lo importante que era que comieras lentejas, ricas en este mineral tan necesario para transportar el oxígeno por el cuerpo humano. En el caso de las embarazadas puede ser común, ya que se necesita mucha más sangre para administrar oxígeno al feto en desarrollo, lo que puede minar las reservas.

Por falta de vitaminas. El cuerpo también necesita dos vitaminas B diferentes, el folato y la B12, para producir suficientes glóbulos rojos.

Anemia de células falciformes. Esta enfermedad es hereditaria y hace que los glóbulos rojos adquieran forma de media luna en lugar de esférica. Esto puede conducir a la obstrucción de los vasos sanguíneos más pequeños, lo que reporta dolor al paciente. Además, puede cronificarse fácilmente, ya que los glóbulos con forma de hoz no resultan flexibles y no pueden atravesar los vasos sanguíneos para suministrar oxígeno.

Su riesgo aumenta con la edad, y entre el 10 y el 12% de las personas mayores de 65 años la tienen

Talasemia. Se trata de un trastorno sanguíneo hereditario que produce niveles de hemoglobina por debajo de lo normal. Este tipo de anemia es causado por mutaciones genéticas en uno o más genes que controlan la producción de hemoglobina.

Anemia aplásica. Se trata de una enfermedad rara y potencialmente mortal que se desarrolla cuando la médula ósea deja de producir las suficientes células sanguíneas nuevas, como los glóbulos rojos, los blancos o las plaquetas. También puede estar causada por tratamientos de radiación y quimioterapia, los cuales pueden dañar las células madre en la médula ósea que produce células sanguíneas.

Grupos de riesgo

El riesgo es mayor en personas con una dieta carente de hierro, con trastornos intestinales, enfermedades crónicas o infecciones. Además, aumenta con la edad, y entre el 10 y el 12% de las personas mayores de 65 años la tienen. Esto no quiere decir que sea una consecuencia natural del proceso de envejecimiento, por lo que debe investigarse bien las causas una vez diagnosticada.

Síntomas

  • Fatiga, cansancio o debilidad muscular y ósea.
  • Piel pálida.
  • Falta excesiva de aliento, sobre todo cuando se practica deporte.
  • Manos y pies fríos.
  • Mareo o sensación de desmayo.
  • Sed excesiva.
  • Pulso rápido y respiración fuerte.
  • Complicaciones cardíacas.

Tratamiento

Dependiendo del tipo de anemia diagnosticado, se llevarán a cabo diferentes procedimientos médicos. Por ejemplo, aquellos que presenten la enfermedad por carencia de hierro deberán tomar suplementos alimenticios durante varios meses para reponer las "existencias" de este elemento en el organismo. Para la relativa a las deficiencias vitamínicas, el tratamiento con B12 o ácido fólico puede mejorar los niveles de estos nutrientes.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios