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Por qué te dan una mala habitación de hotel y cómo evitarlo

Algo estás haciendo mal si la alcoba donde te alojas poco tiene que ver con la que prometían las fotografías en internet. Por suerte, puedes encontrar algo mucho mejor

Foto: Foto: iStock.
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Admitámoslo, una habitación de hotel que no cumple las expectativas puede convertir un viaje de diez en un deseo constante de volver a casa. Es normal, puesto que es ese sitio al que acudir para descansar después de un día eterno haciendo tours y visitando museos. Sin embargo, seguro que en más de una ocasión has cometido un error y has acabado metido en un zulo con vistas a los mejores andamios de la ciudad, no te preocupes, 'errare humanum'.

Pero para que no tropieces de nuevo con la misma piedra hay trucos. Efectivamente, puedes acceder a una habitación mejor cuando haces tu reserva. Michael Rewers, que viaja con frecuencia como representante de ventas de una compañía energética europea, ha compartido las claves en 'USA Today'. "Hace poco traté de canjear un cupón por un fin de semana en un supuesto hotel de lujo en Varsovia. Craso error", comenta, "al principio no me reconocieron el bono, y finalmente terminaron dándome una habitación del tamaño de un armario en el piso 12. Olía terrible y me dijeron que con el bono era lo único que podían ofrecer, así que salí de ahí y no volví a mirar atrás".

'Vivimos tan alto que podría ser el cielo / si no fuera porque se parece mucho al infierno' cantaba el grupo Pulp en la canción 'Mile End'. Algunas habitaciones de hotel son mejores que otras, eso es incuestionable, pero, ¿qué tienes que hacer entonces para que te toque la suite del riad en Marrakech? Rewers tiene algunas claves para que no termines en el cuarto donde meten los productos de la limpieza. "Lo primero que tienes que entender es que no hay hoteles sin habitaciones malas, digan lo que digan, solo tienes que luchar contra los posibles errores que te colocarán en ellas".

Por qué acabas en ellas

No pagas lo suficiente. Es bastante obvio, pero a veces no tenemos en cuenta que lo barato sale caro, y en ningún lugar suena más cierto que en un hotel. Los expertos aseguran que los huéspedes que pagan la tarifa completa tienen muchas menos probabilidades de terminar en una mala habitación. Algunos hoteles discuten esto, diciendo que asignan habitaciones por orden de llegada. No siempre.

Reservas a través del sitio equivocado. Esto es especialmente importante. Si reservas a través de webs en las que te hacen descuentos, no recibes el mismo trato, según explica Rewers. "Yo dejé de reservar por internet desde hace un tiempo y ahora reservo directamente. La gente está cansada de ser tratada como ciudadanos de segunda clase".

Sé amable con el recepcionista y, simplemente, dile que quieres otra habitación. Explicar que prefieres una vista al mar en vez de al parking ayuda

Eres el último en registrarse. Si lo haces, por ejemplo, después de medianoche, que te toque una mala habitación está garantizado. Según el agente de viajes Andrew Steinberg, que trabaja en Nueva York, las mejores habitaciones son siempre mejores para los que planean el viaje con antelación.

Eres grosero con el/la recepcionista. Ellos suelen tener bastante poder cuando se trata de asignar habitaciones, y aunque los hoteles suelen darlas antes de que llegues y te registres, el personal tiene bastante flexibilidad. Ser amable y cortés puede ser de gran ayuda para asegurarte un sitio óptimo en el que pernoctar, mientras que ser antipático no te granjeará nada bueno.

No pides una habitación mejor. Parece obvio, pero no lo es. En el momento del check-in el personal de recepción a veces tiene la opción de actualizarlo. Solo tienes que preguntar. Decir que prefieres una vista al mar en vez de al parking ayuda.

¿Cómo conseguirla?

Primero, investiga. Conviértete en el perro de 'Rastreator' si hace falta, una búsqueda rápida en internet de las reseñas de los hoteles puede revelar si hay habitaciones mejores o peores. Después, si crees que es necesario, puedes llamar con antelación y solicitar una habitación concreta.

Además, es buena idea preguntar de nuevo cuando llegues. Recuérdale al recepcionista (sí, de nuevo insistimos, sé majo con él) que no quieres que tu habitación esté cerca de la máquina de las bebidas, del ascensor o de la banda que tocará el trombón por la noche en la cena. Por lo general, funciona.

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