Respuestas esperpénticas

Mil maneras de perder el empleo de tu vida: las entrevistas de trabajo más desastrosas

El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero para que no lo haga una tercera, cientos de candidatos han compartido sus peores experiencias

Foto: Una entrevistadora y la candidata a un puesto, durante una entrevista de trabajo. (iStock)
Una entrevistadora y la candidata a un puesto, durante una entrevista de trabajo. (iStock)
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Imagine recibir una llamada de la empresa con la que había soñado. Busca a alguien de su perfil para un puesto cómodo y bien remunerado. Usted tiene la experiencia y las habilidades necesarias para aspirar a él, por lo que decide aceptar el reto. ¿Cuál es el siguiente paso? La entrevista de trabajo, un proceso tan temido como necesario, teniendo en cuenta que es la única forma de que ambas partes se conozcan cara a cara e intercambien impresiones.

Pocas circunstancias asustan tanto como esta en el terreno laboral, pues cualquiera que se haya enfrentado alguna vez a una entrevista sabe que los nervios pueden jugarle una mala pasada a cualquiera y, consecuentemente, provocar que su nombre acabe tachado de la lista de candidatos. El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, pero para que no haya una tercera, la periodista y activista a favor de la salud mental Harriet Williamson ha pedido a los usuarios de Twitter que compartan sus peores experiencias.

Son muchos los que han denunciado situaciones incómodas o, incluso, ilegales: desde la discriminación por parte de unos entrevistadores que consideraban que una candidata no vestía ni se maquillaba de forma apropiada para su empresa, a la falta de sensibilidad de un encargado de selección que le recordó a la entrevistada la muerte de su padre. Pero también hay otros casos en los que la responsabilidad del fiasco recae en quienes buscan el empleo.

"Entrevisté a una chica rusa y le pregunté sobre la empatía en caso de tener que llamar para exigir el cobro a un moroso. 'Si alguien se pusiera a llorar, ¿qué harías?' Su respuesta fue: 'Las lágrimas no pueden ayudarte'", recuerda un tuitero. Mostrar empatía es importante en cualquier empleo de cara al público. Siendo realistas, decir que 'el cliente siempre tiene la razón' suena presuntuoso, pero, al menos, debe parecerlo.

El concepto de satisfacción del cliente es clave en las estrategias de 'marketing' actuales, pues determina hasta qué punto los productos ofertados cumplen con las expectativas de los compradores y, por tanto, propicia que un negocio pueda diferenciarse. De ahí que para gran cantidad de trabajos se requieran habilidades 'blandas', entendidas como tal aquellas relacionadas con la capacidad de liderazgo y la mejora de las relaciones interpersonales.

"Fui a una segunda entrevista para un puesto en Mayfair y, hacia el final del proceso, una de las mujeres que me entrevistó me planteó '¿Qué opinas sobre esto?', sacando una copia impresa de un tuit mío en el que me burlaba de un retrato de Margaret Thatcher que había observado en la entrevista previa". Este otro ejemplo responde a una máxima que, por más que se repita, sigue sin cuajar: ¡Cuidado con las redes sociales! Los responsables de selección de personal recurren a ellas para valorar a los candidatos.

Según el portal Infojobs, una de cada cinco empresas reconoce que mira lo que sus aspirantes cuelgan en Internet, juzgan lo que dicen, sus formas, el lenguaje que utilizan e incluso sus fotos. El 'head hunter', Sergio Arias, de la consultora IT, SCI, especializada en procesos de selección de personal, confirma que esta práctica se realiza sistemáticamente. “Consultamos las redes sociales de nuestros candidatos, aunque no del 100%, el porcentaje es muy alto y siempre lo hacemos en caso de que se trate de posiciones de responsabilidad o que sean de trato con clientes o usuarios”.

Una de cada cinco empresas reconoce que mira lo que sus aspirantes cuelgan en Internet, juzgan lo que dicen, su lenguaje e incluso sus fotos

"Estaba realmente nervioso antes de una entrevista. Me preguntaron qué son las ventas. No estoy seguro de por qué pero respondí: 'Es básicamente mentir'. Mala pregunta y peor respuesta. Me mandaron a la puerta en dos minutos". No es ningún secreto que algunos departamentos de Recursos Humanos de las grandes empresas utilizan técnicas psicológicas para explorar más allá currículum y desconcertar al entrevistado, pero en muchos otros casos las preguntas son simplemente piedras de toque.

Por ello, es importante anticiparse a las cuestiones en la medida de lo posible, atendiendo a la descripción del trabajo y a la naturaleza de la empresa. "Haga su investigación previa sobre la compañía y la persona que lo está entrevistando. Necesita saber con quién está hablando", recomienda en líneas generales Lauren Ferrara, una experta de la agencia Creative Circle consultada por la 'BBC', que también apuesta por "intervenir y hacer preguntas mientras fluye la conversación".

No obstante, la desastrosa experiencia de Hilary Murray demuestra que no hay que tomarse los consejos de los expertos al pie de la letra. "Decidí estudiar consejos para la entrevista: había leído que había que dar un apretón de manos firme y no apartar la mirada del entrevistador mostrando entusiasmo. El tipo entra, yo camino hacia él y le doy la mano con firmeza de camino al asiento. Nunca retiré mi mirada intensa de sus ojos hasta que se sentó. Estaba aterrorizado".

Un arma de doble filo

El lenguaje corporal tiene un fuerte impacto, tanto físico como psíquico, por lo que llegar a controlarlo y manejarlo correctamente, según el contexto en el que se encuentre cada persona, puede marcar la diferencia entre el éxito y fracaso profesional. Tal y como detalla la psicóloga Sian Beilock en su libro 'Choke: What the Secrets of the Brain Reveal about Getting It Right When You Have To' “apenas existe una separación entre el cuerpo y la mente, como se solía creer. Nuestra forma de movernos y de colocar nuestro cuerpo afecta a la manera de pensar, a la confianza y a la percepción de los demás sobre nosotros”.

Por ejemplo, permanecer de pie con las manos sobre una mesa y ligeramente reclinado hacia adelante, con las manos en las caderas o sentado con la espalda y los hombros erguidos, aumenta los niveles de testosterona y reduce los de cortisona (la hormona del estrés). Por otra parte, la baja producción de cortisona, mediante posturas en las que se trata de ocupar el mayor espacio posible, evitando cruzarse de piernas o de brazos, contrarresta las expresiones de nerviosismo y, por ende, también el estrés.

Tocarse las uñas o cruzar los dedos también denota falta de confianza, al igual que colocar los pies hacia dentro u ocultar las manos (ya sean en los bolsillos o en el regazo). Estar sentado con las piernas juntas tampoco es señal de seguridad o control. Unas cuestiones que, de ser tenidas en cuenta, pueden determinar el resultado de una entrevista de trabajo, según aseguran los expertos. Gesticular es positivo para dar sensación de productividad y competencia, al igual que caminar rápido, pero siempre y cuando no se abuse de ellos y se trata de practicar la moderación.

Alma, Corazón, Vida

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