ESPERÓ PARA EMBOLSARSE UN MILLÓN DE DÓLARES

Gana la lotería y no puede dejar de trabajar durante dos meses para cobrar el premio

Un hombre tuvo que esperar más de setenta días para recibir un permiso de vacaciones ya que su puesto de trabajo es vital para la seguridad

Foto: Ivan no pudo dejar de trabajar durante dos meses para cobrar el premio (Foto: Lotto 6/49)
Ivan no pudo dejar de trabajar durante dos meses para cobrar el premio (Foto: Lotto 6/49)
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Jugar a la lotería es uno de los grandes placeres para muchas personas en todo el mundo. Participando en los juegos de azar se sueña con tener una vida mejor, acceder a lujos que hasta el momento solo se pueden ver por televisión y darse caprichos que la economía doméstica no permite hacer. Todo jugador quiere ganar alguna vez un gran premio en un sorteo.

Sin embargo, hay algunas personas que no pueden jugar a la lotería, aunque ellos quisieran hacerlo. Se trata de personas cuyos trabajos les impide estar físicamente en el lugar en el que hay que comprar los boletos, aunque las aplicaciones para móviles que han aparecido en los últimos años están ayudando a solucionar ese problema.

Pero, ¿podría alguien imaginar que el problema no fuera jugar a la lotería sino poder cobrar un premio? ¿Que una persona que ha participado en un sorteo (y ha ganado) no pudiera cobrar su premio porque no puede reclamarlo físicamente? Pues es lo que le ha estado a punto de suceder a un ciudadano canadiense cuyo empleo casi le provoca un disgusto.

Dos meses sin poder cobrar la lotería

Se llama Ivan Dublinsky, vive en la pequeña localidad de Port Hardy, en la costa oeste de Canadá, y ha tenido que esperar dos meses para poder cobrar su boleto premiado. La razón es que es el único trabajador del faro de su ciudad y no puede abandonar su puesto de trabajo durante largas temporadas… aunque sea para cobrar un premio de lotería.

Ivan es el único trabajador del faro de su ciudad y no puede abandonar su puesto sin ser sustituido por otro profesional

Porque Ivan ganó un millón de dólares canadienses, el equivalente a unos 700.000 euros al cambio, en el sorteo de la Lotto 6/49 del pasado 27 de noviembre. Sin embargo, no ha podido cobrar su premio hasta comienzos de 2020 porque no pudo viajar antes físicamente hasta las oficinas centrales de la lotería de la región de la Columbia Británica.

Porque el trabajo de Dubinsky no es solo una carrera profesional, también es un estilo de vida a tiempo completo. Los encargados de cuidar un faro no solo se encargan de que las luces sean visibles en cualquier momento del día y de la noche, sino que tienen que enviar informes meteorológicos a aviones y barcos cercanos que pueden salvarles de situaciones muy peligrosos.

La Lotto 6/49 es un juego similar a la Lotería Primitiva española (Foto: Pixabay)
La Lotto 6/49 es un juego similar a la Lotería Primitiva española (Foto: Pixabay)

El trabajador reconoce que una situación que para una persona es habitual, como acercarse hasta una administración de lotería o hasta una tienda en las que se vendan los boletos, para él "es difícil cuando estás en el faro todo el tiempo". Por eso hace tiempo que decidió jugar online, sellando sus boletos a través de una de las webs de juego que operan en Canadá.

La espera mereció la pena

Para jugar a la lotería ha encontrado la solución, pero cobrar un premio importante no iba a ser tan sencillo. Las reglas del juego de este país norteamericano marcan que hasta las pequeñas cantidades se ingresan en la misma cuenta de juego que se utiliza para hacer las apuestas, pero cuando se trata de cantidades importantes, como es el caso de Dubinsky, hay que ir a cobrarlas a las oficinas centrales.

Pero sustituir a un farero no es fácil, como reconoce a Burnaby este profesional que lleva más de veinte años haciendo este trabajo: "Se le debe de otorgar un permiso, pero no hay demasiados fareros disponibles en estos días". Por eso, Ivan tuvo que esperar pacientemente a que los encargados de los faros de la zona le dieran unos días libres para poder viajar a Vancouver.

Por fin, a comienzos de enero, Dubinsky recibió la noticia de que tendría vacaciones, lo que aprovechó inmediatamente para recorrer los 460 kilómetros que separan Port Hardy de Vancouver. Después de casi siete horas en el coche, este farero profesional recibía el cheque que le convierte en millonario: más de dos meses después, recibía su millón de dólares.

Después de 20 años como farero, Ivan piensa repartir parte del premio con sus hermanos y comprarse una casa para jubilarse

Ahora, después de dos décadas de trabajo como farero, cree que ya ha sido suficiente: "Comenzaré lentamente el proceso de jubilación, daré parte de mis ganancias a mis hermanos y hermanas y, posiblemente, me compraré una casa en la parte norte de Vancouver". Sin duda, los dos meses de espera de la lotería han merecido la pena e Ivan comenzará en breve una nueva vida (y, de paso, dejará vacante un empleo como farero).

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