"THE UNCANNY VALLEY"

El lado oscuro de trabajar en Silicon Valley

La periodista y escritora Anna Wiener publica un libro en el que relata sus ocho años trabajando en Palo Alto, un entorno "de egos muy masculinos"

Foto: Foto: iStock.
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"Siempre estaba tratando de ser la novia, la hermana o la madre de alguien". Así de contundente se muestra Anna Wiener, una desarrolladora de startups que actualmente escribe artículos de tecnología en el prestigioso rotativo 'The New Yorker' y que acaba de publicar un libro titulado 'The Uncanny Valley' ("El Valle Misterioso") en el que aborda sin tapujos, pero con suma responsabilidad, los detalles más escabrosos o molestos de su vida en Silicon Valley.

Nacida en Brooklyn a finales de los 80, la joven ha vivido en sus propias carnes lo que significa crecer profesionalmente en un mundo regido por hombres, en una época en la que todavía no había irrumpido el #MeToo ni las reivindicaciones feministas globales que en la actualidad están sacando a la luz la problemática de ser mujer y desenvolverse en un ambiente típicamente masculino.

Es muy difícil dejar la industria de la tecnología, especialmente si te atrae cuando eres joven y apenas tienes formación

A lo largo de las páginas de su libro de memorias, condensa el gran desgaste psicológico al que se vio sometida junto con el de más compañeras, así como las políticas internas de las compañías más relevantes en el capitalismo global, basadas en espionaje sin escrúpulos de todos sus empleados, contratos de confidencialidad, jefes despiadados y hasta acoso sexual.

Portada de 'The Uncanny Valley'. (Amazon)
Portada de 'The Uncanny Valley'. (Amazon)

Wiener, a riesgo de convertirse en enemigo público número uno para todas estas empresas, traza su descripción de personajes y entorno con seudónimos. Por ejemplo, Facebook es "la mayor herramienta de vigilancia que existe" o Google "la mayor plataforma publicitaria del mundo". Amparándose en el género de la no-ficción, ya que todos los empleados de Palo Alto firman un estricto acuerdo de confidencialidad por el cual no se puede compartir ni divulgar información de ninguna de sus compañías, la escritora traza un libro de memorias al más puro estilo Joan Didion (referente expreso de la autora) en el que sobre todo critica el culto al líder (los CEOs) y su diferencia de trato con sus subordinadas femeninas.

Aunque en ningún momento confiesa haber sido víctima de abuso sexual, sí que denuncia ciertas demandas de compañeras que han sido silenciadas o minusvaloradas, tanto por la prensa como por los poderes fácticos que gobiernan en Silicon Valley. "Escribí este libro siempre desde el prisma de la no-ficción", asegura en una entrevista en 'The Guardian'. "Porque si me hubiera decantado por la ficción, a lo mejor se habría confundido con una sátira. Y si hubiera sido demasiado sincera, me habrían llevado a juicio. Quiero que este libro sea políticamente útil".

El coste de trabajar con hombres millonarios

Un detalle a tener en cuenta del libro es su título. "Uncanny", cuya traducción en castellano podría ser "extraño", "raro", "insólito" o "asombroso", viene aquí referido a la sensación incómoda que provocan los fantasmas que se hacen pasar por personas reales. Esto, por muy raro que suene, conecta con teorías de otros autores, como Mark Fisher y su 'hauntology', un concepto intraducible al español que viene a designar precisamente ese malestar causado por personas o hechos reales que ya no lo son, de ahí que obtengan la categoría de fantasmas.

Ella nunca tuvo nada que ver con la tecnología. Al comienzo de la década de 2010, trabajaba como asistente en una agencia literaria de Nueva York

Su testimonio recuerda mucho al del emprendedor Antonio García Martínez, quien también trabajó en el negocio de las startups y escribió un libro de anécdotas sobre vivir en la Meca de la tecnología titulado 'Chaos Monkeys: Obscene Fortune and Random Failure in Silicon Valley'. Llama la atención que, a pesar de ser hombre, también da fe de la supuesta cultura machista que existe de puertas para dentro entre los directivos, quienes no dudan en pedir a sus empleadas que no acudan a trabajar con pantalones cortos: "Los jefes llevaban aparte de vez en cuando a las trabajadoras y les leían la cartilla. En concreto, supe de una becaria que parecía tener dieciséis años y que iba a menudo con 'mini-shorts'", declaraba en una pasada entrevista a El Confidencial.

El caso de Wiener es diferente al del empresario español. Ella nunca tuvo nada que ver con la tecnología. Al comienzo de la década de 2010, trabajaba como asistente en una agencia literaria de Nueva York, su ciudad natal, según relata 'Slate'. "Salió con el tipo de hombres dedicados a oficios artesanales y ni siquiera tenía apps en su teléfono móvil. Estaba en bancarrota y sin esperanzas de que la situación mejorase. Pero leyó sobre una nueva startup que había obtenido un fondo de tres millones de dólares bajo modelo de suscripción y decidió optar al puesto", asegura el diario norteamericano.

Apenas ocho años después viviría bajo las palmeras de la soleada California ya que en 2018 decidió mandarlo todo por la borda cuando trabaja en GitHub, una empresa desarrolladora de software. "Podría haberme quedado en mi trabajo para siempre", razona. "Es por ello por lo que tomé la decisión de marcharme". Entonces, se involucró al máximo en la redacción del libro, que ahora está en la fase de espera para ser llevado a la gran pantalla por la productora Universal Pictures. Pero tal y como ella misma reconoce, "es muy difícil abandonar la industria de la tecnología, especialmente si te atrae cuando eres joven y no tienes formación".

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