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Los dos simples cambios en tu vida para perder grasa abdominal

No es fácil, pero si sigues estos consejos con un poco de constancia y esfuerzo, podrás lucir un cuerpazo de cara al próximo verano

Foto: Foto: iStock.
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Si estás buscando una fórmula mágica para perder la grasa abdominal, lamentamos comunicarte que aquí no la encontrarás (ni en ningún otro sitio porque no existe). Esa tripa incipiente que es tan molesta y muy poco estética, especialmente cuando estás sentado, es el resultado principalmente de una mala alimentación. Las comidas de las que debes despedirte durante un tiempo (largo) son las que seguro ya imaginabas: procesados, fritos y especialmente dulces, pues el azúcar está muy relacionado con la grasa abdominal.

"La razón principal por la que muchas personas luchan por ver resultados que no advierten a partir de los 40 años es porque no incorporan entrenamiento de fuerza y tienen miedo de comer alimentos reales", explica en 'Prevention' Sarah Kusch, experta en fitness y entrenadora. Las investigaciones, por ejemplo, aseguran que levantar pesas puede marcar una gran diferencia en la forma en que se ve y siente tu cuerpo, y de hecho un estudio publicado en la revista 'Menopause' descubrió que cuando un grupo de mujeres menopáusicas realizaron dos sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana, redujeron significativamente el 'gordominal' en seis semanas.

Entonces, ¿cuáles son los dos pasos a seguir si queremos deshacernos de esa protuberancia tan molesta?

La alimentación

Queda claro que el azúcar y los procesados son nuestros enemigos, pero ¿qué hay que comer exactamente? Lo mejor es optar por alimentos integrales (frutas y verduras frescas, granos integrales y proteínas magras como aves de corral, pescado o lentejas). Cuando comiences a comer así, automáticamente tu plato se llenará con alimentos ricos en nutrientes que te harán sentirte mejor porque aumentarán tu energía, te servirán para que desarrolles músculo y combatirás la inflamación que causa enfermedades. Dentro de este plan de alimentación, apunta estos cuatro imprescindibles:

Huevo cocido. Contiene 6 gramos de proteína que, según explica Kusch, acelera el metabolismo.

Aguacate. Además de ofrecer 2 gramos de proteína por mitad, esta fruta contiene grasas monosinaturadas que pueden ayudarte a reducir el colesterol, el hambre e incluso la grasa del vientre.

Arándanos. Están llenos de fibra para evitar el hambre, y la investigación muestra que el consumo diario puede reducir el dolor muscular por el ejercicio.

Espinacas. De todas las verduras de hoja verde, la espinaca tiene el mayor contenido de proteínas: 5 gramos por taza.

Comienza a moverte

Has oído hablar hasta la saciedad del metabolismo, ese proceso vital para todos los seres vivos y que lleva a cabo tu cuerpo para convertir los alimentos que consume en la energía que necesita. Pero seguro que también has escuchado acerca de las diferencias de metabolismo, más o menos rápido o lento, y estas surgen en su mayor parte, debido a las diferencias en las cantidades de grasa en comparación con la masa magra en el cuerpo de una persona.

Si a pesar de hacer dieta y ejercicio no logras adelgazar quizá se deba a que no estás durmiendo bien o incluso tienes estrés acumulado

La posibilidad de acelerarla tiene que ver, como es lógico, con hacer más ejercicio y desarrollar músculo. Los ejercicios aeróbicos implican un gasto rápido y elevado de calorías, pero a veces un entrenamiento en el que utilices pesas (como bien decía la entrenadora) puede ser incluso más efectivo, porque hace que el músculo trabaje intensamente, elevando el metabolismo basal y recurriendo a los depósitos del organismo. Además, una vez que terminas, estos músculos que has ejercitado siguen necesitando oxígeno y el organismo seguirá quemando calorías para facilitarlo. La combinación, por tanto, de ejercicio y cardio, es siempre una gran opción.

Pero... ¿Y si no adelgazo?

Si, a pesar de seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio no consigues perder el 'gordominal', puede que se deba a que no estás durmiendo bien o incluso tienes estrés. Cuando pasamos por largos periodos de tensión, nuestro cuerpo produce cortisol (la hormona del estrés), que a largo plazo tiene efectos negativos en nuestra salud. Además, es más probable que tengas antojos, comas más cantidad de comida y de peor calidad.

De la misma manera, dormir menos podría disparar también tu producción de cortisol, según los últimos estudios, por lo que si estás lidiando con tu tripa, haces ejercicio y lo combinas con una dieta equilibrada, solo nos queda recomendarte un poco de relax. 'Mens sana in corpore sano', al fin y al cabo.

Alma, Corazón, Vida

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