un grave problema

Un CEO gana lo mismo en un mes que tú en un año entero (aunque es posible evitarlo)

Según los últimos datos aportados por expertos, la desigualdad entre los directores ejecutivos de las compañías y sus trabajadores son enormes. ¿Cómo podría combatirse?

Foto: Foto: iStock.
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Que ser CEO de determinadas empresas es un chollo a la altura de muy pocos no es algo precisamente nuevo. Lo que quizá no podías imaginar es que el típico CEO de cualquiera de las compañías que forman parte del FTSE 100 (el índice bursátil de referencia de la Bolsa de Valores de Londres) ganó el pasado 6 de enero una cifra igual a la que un trabajador promedio de Reino Unido recibirá en un año. En tan solo unas horas recibirá el mismo dinero que otras personas consiguen tras un año entero de labor.

Y no solo eso, a finales de este año 2020, el mismo CEO habrá ganado 3.46 millones de libras (unos cuatro millones de euros al cambio), o, en otras palabras, aproximadamente 117 veces el salario medio de Reino Unido, según los datos recopilados por el grupo de expertos High Pay Center. Una ilustración firme del grave problema que representa el pago ejecutivo en exceso. Contrariamente a lo que se pueda creer, estas cifras representan una reducción con respecto a años anteriores, aunque esto se debe más a una reducción en los salarios de los primeros que en un aumento de sueldo de los trabajadores. Y el pago del CEO del Reino Unido palidece en comparación con sus homólogos en los Estados Unidos, según informa 'The Conversation'.

El término CEO se ha impuesto desde hace unos años en España para revolucionar el mercado empresarial. Ese Chief Executive Officer no tiene, según los expertos, una verdadera descripción en español y a falta de ello se utiliza el anglicismo. Inicialmente servía para definir a la persona con más alta responsabilidad dentro de una corporación anglosajona, aunque en nuestro país tiene más que ver con el consejero delegado o el director ejecutivo de una compañía. A día de hoy, como demuestran las cifras recopiladas por High Pay Center, nos hallamos ante un problema de envergadura, pues ponen de manifiesto una de las cuestiones más importantes de nuestros tiempos: la desigualdad imperante y la desaparición irremediable de la clase media.

A finales de este año, cualquier CEO de Gran Bretaña habrá ganado 17 veces más dinero que un trabajador promedio del país

En abril fue muy sonada la declaración del ingeniero de software Marvin Chan, quien vive en Palo Alto (California) y que, a pesar de ganar 400.000 dólares al año (unos 354.000 euros) aseguró que se considera de clase media debido a la cantidad de gastos mensuales que tiene que afrontar. A pesar de ser una clase social que parece encontrarse al borde del colapso y la desaparición, muchas personas que encajan en otras clases (como es el caso de Chan) se siguen identificando con ella.

Los inicios de la desigualdad

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? En 1982, los presidentes de algunas de las compañías más grandes del Reino Unido se reunieron para idear una forma de aumentar la remuneración de los ejecutivos. Razonaron que esto era necesario para que los puestos de CEO del Reino Unido fueran más competitivos internacionalmente. Según el acta de reunión se sugirió que cualquier remuneración más alta tendría que estar visiblemente vinculada al desempeño y al logro para ser social y políticamente aceptable, creían que este enfoque "convencería a los empleados de las grandes empresas británicas para que aceptasen salarios más bajos", pero en lugar de aumentar los sueldos, las empresas utilizaron bonos y acciones para compensar a los CEO.

Una medida para frenar la desigualdad sería que un CEO no pudiese ganar bajo ninguna circunstancia 50 veces más que el salario más bajo de la empresa

A medida que aumentaron la productividad y la rentabilidad de las empresas, creció también la paga ejecutiva, pero nadie más aparte de los CEO disfrutó de un aumento similar en sus fortunas. En las tres décadas transcurridas no solo los salarios ordinarios no han crecido en relación con los de los CEO, sino que las diferencias entre ambos se han ampliado sustancialmente. Los trabajadores ganan menos hoy, en términos económicos reales, que antes de la crisis financiera.

Posibles soluciones

La brecha salarial es un problema mundial, pero, ¿cuál puede ser la solución ante estas diferencias salariales? El gobierno británico introdujo una ley en 2018 que exige que las empresas que cotizan en bolsa publiquen la diferencia entre los sueldos de los CEO y los de sus trabajadores, una forma de transparencia que se traduce en un paso adelante para reducir la brecha y que también puede generar indignación pública, lo que podría alentar a las empresas a aumentar la cantidad que pagan a sus empleados.

Se habla también de otros pasos más controvertidos, como limitar los pagos, por ejemplo: un CEO no podría ganar bajo ninguna circunstancia 50 veces más que el salario más bajo de la empresa. El gobierno israelí aprobó una ley en 2016 que alienta a las instituciones financieras a establecer que el pago del CEO sea de no más de 35 veces el salario de la fuente de ingresos más baja. Las empresas podrían pagarles más que esto, pero se les aplicaría un doble impuesto por el privilegio.

Un objetivo fundamental de cualquier agenda de reforma salarial debería ser no tanto reducir los niveles salariales como conseguir que las remuneraciones sean más justas. Indexar el pago ejecutivo a las ganancias más bajas dentro de la empresa podría ser una solución, pues el CEO, al recibir un aumento, provocaría subidas similares en los salarios más bajos. Una manera de que todo el equipo reme conjuntamente y en una misma dirección, para conseguir que tanto el yate de lujo como el bote más pequeño y sencillo naveguen en mejores condiciones.

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