Nuevo estudio

Tener un perro podría reducir el riesgo de padecer esquizofrenia

Los datos de un total de 1.371 personas (hombres y mujeres) con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años fueron analizados para esta investigación

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Toda la vida se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre. De hecho, actualmente hay más canes que bebés en nuestro país. Los hogares españoles con uno o varios animales (de todo tipo) ya alcanzan el 40% frente al 11% de familias con niños pequeños.

Además de hacer mucha compañía, los cuadrúpedos pueden tener otro efecto beneficioso para la salud hasta ahora desconocido. Tener un perro de niño podría reducir el riesgo de padecer esquizofrenia, según sugiere un nuevo estudio. Los investigadores descubrieron que los adultos que tenían un can antes de los 13 años tenían un 24% menos de probabilidades de tener el trastorno de salud mental.

Los científicos creen que los humanos pueden estar en contacto con insectos de los perros que refuerzan su sistema inmunológico y las bacterias intestinales, según el estudio publicado en la revista 'Plos One'. Además, jugar con ellos puede reducir el estrés. Se cree que estos factores juegan un papel fundamental en el desarrollo de la esquizofrenia, pero no hay una causa clara.

Un estudio ha descubierto que los adultos que convivieron con un perro antes de los 13 años tienen un 24% menos de posibilidades de padecerla

Sin embargo, el estudio realizado con más 1.300 adultos descubrió que tener un gato como mascota ofrecía pocos beneficios e incluso podría tener el efecto contrario.

El profesor Robert Yolken y su equipo del Johns Hopkins Children's Center, son los autores de este informe. "Los trastornos psiquiátricos graves se han asociado con alteraciones en el sistema inmunitario vinculadas a exposiciones ambientales en la vida temprana", explica Tolken. "Y dado que las mascotas a menudo se encuentran entre las primeras cosas con las que los niños tienen contacto cercano, era lógico explorar las posibilidades de una conexión entre los dos", destaca.

1.371 personas

Un total de 1.371 hombres y mujeres con edades comprendidas entre 18 y 65 años fueron estudiados para esta investigación. Unas 396 personas tenían esquizofrenia, 381 tenían trastorno bipolar y 594 nunca habían sido diagnosticadas con un trastorno psiquiátrico. A todos los participantes se les preguntó si tenían un gato o un perro doméstico (o ambos) durante los primeros 12 años de sus vidas.

El profesor Yolken estimó que unos 840.000 casos de esquizofrenia podrían haberse prevenido si se tuviese un perro en la casa cuando era niño. El investigador calculó este dato usando cifras que muestran que 3,5 millones de personas han sido diagnosticadas con el trastorno en los Estados Unidos.

"El mayor efecto protector aparente se descubrió en los niños que tenían un perro doméstico al nacer o que estuvieron expuestos por primera vez después del nacimiento pero antes de los tres años", señala Yolken.

Se desconoce la causa exacta de la esquizofrenia, pero es probable que intervenga una combinación de factores genéticos y ambientales. Si alguien es más vulnerable a desarrollarla, una situación estresante de la vida o el consumo de drogas, por ejemplo, podría desencadenar el trastorno.

Los perros transfieren bacterias que aumentan el microbioma intestinal. Se ha demostrado que la esquizofrenia está relacionada con el intestino

Los perros pueden minimizar el riesgo de esquizofrenia por "varias razones posibles", según los investigadores. La primera de todas ellas es que es bien sabido que acariciar a un perro ayuda a reducir el estrés. Esto puede mantenerlo a raya y, por lo tanto, la respuesta del sistema inmunitario que podría producir una situación de este tipo. Y es que existe el riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos si el sistema inmune es hiperactivo.

Como comentábamos antes, un perro también puede transferir bacterias al dueño, lo que, en teoría, puede aumentar el microbioma intestinal de los niños. Se ha demostrado que la esquizofrenia está relacionada con el intestino, aunque los científicos aún no han presentado evidencia concreta.

No te fíes de los gatos

Además, los hallazgos muestran que ser dueño de una mascota no produjo ningún efecto protector o riesgo negativo para el trastorno bipolar. Las personas que habían tenido gatos cuando eran niños no tenían un cambio en el riesgo de desarrollar esquizofrenia o trastorno bipolar.

"Sin embargo, encontramos un riesgo ligeramente mayor de desarrollar ambos trastornos para aquellos que estuvieron en contacto por primera vez con gatos entre las edades de nueve y 12", señala el profesor Yolken.

No es la primera vez que los gatos se han relacionado con la esquizofrenia. Los felinos portan Toxoplasma gondii ('T. gondii'), un parásito que aumenta el riesgo de desarrollar esquizofrenia en un 50%. Se puede transmitir a las personas a través del contacto con bandejas de arena para gatos y carne cruda.

El profesor Yolken dijo: "Una mejor comprensión de los mecanismos subyacentes a las asociaciones entre la exposición de las mascotas y los trastornos psiquiátricos nos permitiría desarrollar estrategias apropiadas de prevención y tratamiento".

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