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La mejor experiencia sexual, contada por hombres de verdad

Un grupo de hombres se ha decidido a contarnos el mejor momento que han pasado entre las sábanas (o fuera de ellas) y sus respuestas sorprenden

Foto: Foto: iStock.
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Probablemente si te preguntáramos cuál ha sido tu mejor experiencia sexual, viajarías con la mente a un pasado remoto (o no tanto) en el que los astros se conjuraron para que todo fuera, simplemente, perfecto. No sucede siempre, claro está, pero si quieres mejorar en la cama y que tu pareja y tú lo paséis de fábula, la comunicación es importante, y el primer paso es contar qué te vuelve loco y por qué (aunque no hace falta que expliques con todo lujo de detalles una experiencia en la que tu chico o chica actual no participó).

En El Confidencial nos hemos puesto en contacto con un grupo de hombres que ha tenido a bien contarnos las experiencias entre las sábanas que más les marcaron y el por qué. Estas han sido sus respuestas.

La mejor experiencia

La libertad probablemente tiene mucho que ver con tener un recuerdo perfecto del momento: "Hace muchos años estaba colado por un chico que siempre venía al bar donde trabajaba, pero nunca me hacía caso. Una noche vino con unos amigos en común y me tocó atenderlo. Le invité a la copa y eso debió llamarle la atención. Al final de la noche me dio su teléfono y al salir del trabajo acabamos quedando. Al principio pensé que podría llevarme un chasco después de tanto tiempo queriendo quedar con él, pero fue perfecto. El sexo fue brutal, estuvimos horas en la habitación sin parar y cumplió todas las expectativas. Pero lo mejor de todo es que no había ningún tipo de compromiso. Éramos totalmente libres. Al día siguiente, si te he visto no me acuerdo. Quizá esa es la clave para que todo funcione a la perfección", cuenta Tomás, de 29 años.

"La experiencia que tuve fue bastante mística, y con mi pareja actual", cuenta Ernesto, de 30 años. "Habíamos estado en el campo, en una pequeña cabaña que habíamos alquilado, en mitad de la naturaleza. Dimos un paseo, cocinamos, hablamos de cosas tontas... rápidamente eso pasó a que comentáramos lo estupendo que había sido el día y de repente todo se convirtió en juegos previos y sexo. La naturaleza tuvo algo que ver, era como un espectador más, nos sentimos muy relajados y serenos, y de verdad que nunca he estado tan cachondo en mi vida. Creo que eso es lo que busca la gente a veces, un momento de sintonía con el mundo y con la persona que está a su lado", comenta.

Mi mejor experiencia sucedió en la ducha. Fue muy sensual porque no me lo esperaba, y me encantó mirarla a los ojos mientras lo hacíamos

"Me da mucha vergüenza contar estas cosas, pero allá va", explica Toni, de 19 años, "mi mejor experiencia fue en la ducha. Ya sé que suena incómodo y que hay mucha gente a la que no le entusiasma, pero a mí siempre me ha gustado ducharme con mi pareja. En ese momento estaba con una chica a la que prácticamente acababa de conocer, llevábamos muy poco. Estaba en ese momento en que tienes los ojos llenos de agua (y por ende, cerrados) y de repente noto que ella ha bajado y... te puedes imaginar. Fue muy sensual porque no me lo esperaba, y me encantó mirarla a los ojos mientras lo hacía".

Marcos, de 25 años, tiene una historia perfecta para estas fechas: "¿La mejor experiencia que he tenido? Pues seguramente una vez justo antes de salir con mi novia actual, que quedé con una ex de Jaén que había venido con su madre a ver Madrid por la época navideña. En mi casa había gente y en su hotel estaba su madre, así que paseamos y acabamos, mientras llovía, dándonos el lote justo en el exterior de la estación de Atocha. Se puso cachonda y empezó a masturbarme para después, con dos narices, bajar y hacerme una felación. Un par de personas nos vieron pero bueno, tenía más morbo. Después de eso, su madre había quedado con unos amigos y nos fuimos a su hotel a acabar lo que tan bien había empezado".

"Conocí a una chica en una fiesta y congeniamos de inmediato, terminamos yendo a fumar a la terraza, y ahí pregunté si podía besarla. Comenzó mi juego personal en el que le preguntaba por todo, el sexo es una experiencia íntima y a veces somos muy vulnerables. Fuimos a su apartamento, la pregunté si quería un masaje... todo el rollo de la sumisión me ponía muy cachondo. Al final fue ella quién me preguntó si me la follaría. Tuvimos el mejor sexo que he experimentado jamás", cuenta Carlos, de 26 años.

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