La idea no contenta a todo el mundo

Una pizza = 4 horas de ejercicio: el truco para adelgazar a base de etiquetas honestas

¿Y si las etiquetas de los alimentos informaran del ejercicio necesario para quemar calorías? Un estudio científico asegura que la ingesta diaria podría reducirse y ayudar a prevenir la obesidad

Foto: Una mujer se da un atracón nocturno. (iStock)
Una mujer se da un atracón nocturno. (iStock)
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La gula es el pecado capital más incontrolable a ojos de muchos. Pero, ¿cuántos sucumbirían a él si supieran, por ejemplo, que para quemar las calorías de una pizza es necesario caminar durante cuatro horas? ¿O si fueran conscientes de que desayunar un bol de cereales equivaldría al aporte energético que requiere correr durante 16 minutos? Lo más probable es que se lo pensaran dos veces, según el resultado de una investigación publicada en la revista 'Journal of Epidemiology and Community Health'.

Tras analizar 14 estudios diferentes, los científicos de la Universidad de Loughborough llegaron a la conclusión de que si las etiquetas de los productos mostrasen información concreta sobre cuánto ejercicio deberían hacer los consumidores, estos serían más responsables con respecto al gasto energético que implica cada comida. "Muchas personas no entienden el significado de las calorías o el porcentaje de grasa de los alimentos", sostiene el análisis, que estima en alrededor de 200 calorías la cantidad que cada persona eliminaría de su ingesta diaria si siguiera el modelo alternativo que propone.

No parece una cifra significativa, pero a la larga supondría un impacto importante en la reducción de los niveles de obesidad: incluso una reducción relativamente pequeña en la ingesta diaria de calorías (100) combinada con un aumento sostenido de la actividad física es probable que sea buena para la salud. "Nos interesan las distintas formas de hacer que el público tome buenas decisiones sobre lo que come y también que sea más activo físicamente", resume Amanda Daley, autora principal del estudio, para quien etiquetar los alimentos con "ejercicio por calorías" haría que fuera más fácil entender qué se está comiendo y ayudaría a elegir mejor.

Etiquetar los alimentos con "ejercicio por calorías" haría que fuera más fácil entender qué se está comiendo y ayudaría a elegir mejor los productos

El etiquetado de los alimentos de actividad física equivalente a calorías o gasto (PACE, por sus siglas en inglés) tiene como objetivo mostrar cuántos minutos o kilómetros de actividad física se necesitan para quemar las calorías de un alimento o bebida en particular. Por ejemplo, comer 229 calorías en una pequeña barra de chocolate con leche requeriría unos 42 minutos de caminata o 22 minutos de carrera para quemarlos.

¿Cuánto tardan en quemarse tus comidas?

  • Bol de cereales: 16 minutos corriendo o 31 andando.
  • Barrita de chocolate: 22 minutos corriendo o 42 andando.
  • Refresco: 13 minutos corriendo o 26 andando.
  • Magdalena: 25 minutos corriendo o 48 andando.
  • Paquete de patatas: 16 minutos corriendo o 31 andando.
  • Bocadillo de pollo y bacon: 42 minutos corriendo o 1 hora y 22 minutos andando.
  • Pizza: 45 minutos corriendo o 4 horas andando.
  • Ensalada: 7 minutos corriendo o 15 minutos andando.

"Las agencias de salud pública pueden considerar la posibilidad de incluir políticas para promoverlo como una estrategia que contribuya a la prevención y el tratamiento de la obesidad y las enfermedades relacionadas", alienta la investigación. De hecho, la Royal Society for Public Health del Reino Unido ya ha pedido que el etiquetado PACE reemplace el sistema actual, pero hasta la fecha hay poca evidencia sólida para respaldar esta postura.

El 'semáforo' de la nutrición

Sin ir más lejos, esta propuesta va en contra de otras, como el 'semáforo' nutricional que promueve en España el Ministerio de Sanidad, cuyo objetivo también es hacer más accesible el etiquetado aunque huyendo de equiparar las calorías de los productos, pues el valor nutricional de una fruta nunca será igual al de una gominola pese a que tengan la misma cantidad de calorías. Este código de cinco colores se representa en forma de gráfico con coloración gradual, de tal forma que el verde identificaría a los alimentos más saludables y el rojo a los menos.

La llegada de la medida no está exenta de polémica. La industria alimentaria se muestra escéptica ante la entrada en vigor de Nutri-Score, pues lo consideran un modelo simplista que demoniza determinados productos y puede llegar a confundir a los consumidores. Así lo expresó en declaraciones a El Confidencial el director general de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), Mauricio García de Quevedo.

Las empresas desean que el etiquetado nutricional se aborde a nivel comunitario, con una armonización en toda la Unión Europea que Bruselas se compromete a estudiar. A eso se suma la polémica de las excepciones con productos como el aceite de oliva, un asunto que desagrada a los que no reciben ese trato de favor y salen en rojo.

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