ESTUDIO EN LOS ESTADOS UNIDOS

Muchas "fake news" las creas tú… y tus falsas creencias y prejuicios

Tendemos a recordar erróneamente las cifras que nos dan con tal de encajarlas con nuestras creencias y motivaciones políticas

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Algunos medios de comunicación partidistas, blogs políticos o redes sociales pueden convertirse en fuentes de desinformación o "fake news", pero un reciente estudio demuestra que otro generador de noticias falsas eres precisamente tú.

Un estudio, dirigido por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) ha descubierto, por ejemplo, que las personas que dan estadísticas precisas sobre un tema controvertido tienden a recordar erróneamente las cifras que dan con tal de encajarlas con sus creencias y motivaciones políticas.

"La gente puede autogenerar su propia desinformación. No todo proviene de fuentes externas", afirma a SciTechDaily Jason Coronel, autor principal del estudio y profesor asistente de Comunicación en la Universidad Estatal de Ohio. "Puede que no lo estés haciendo a propósito, pero tus propios prejuicios pueden desviarlos. Y el problema se hace más grande cuando compartes tu desinformación autogenerada con los demás". En su estudio, publicado en la revista científica ‘Human Communication Research’, Coronel y sus colegas realizaron dos experimentos para demostrar su teoría.

¿No nos cuadra? No lo creemos

En el primero, los investigadores presentaron a 110 participantes cuatro cuestiones sociales que involucraban información numérica. En dos de ellos, la relación numérica estaba dentro de lo que la opinión pública tiene asumido como normal, por ejemplo: por lo general, se espera que más estadounidenses apoyen el matrimonio entre personas del mismo sexo que aquellos que se oponen a él.

No obstante, también se presentaron a los voluntarios dos temas donde los números no encajaban con la creencia popular. Así, la mayoría de la gente cree que el número de inmigrantes mexicanos en los Estados Unidos creció entre 2007 y 2014, algo que no es así (disminuyó de 12,8 a 11,7 millones).

"La gente puede autogenerar su propia desinformación. No todo proviene de fuentes externas"

En dos de esos problemas sociales, los investigadores hicieron pruebas previas y encontraron que la relación numérica precisa en realidad encajaba con la comprensión de muchas personas sobre el problema. Por ejemplo, muchas personas generalmente esperan que más estadounidenses apoyen el matrimonio entre personas del mismo sexo que se oponen a él, lo que coincide con las encuestas de opinión pública. Pero los investigadores también presentaron a los participantes dos temas para los que los números no encajaban con la forma en que la mayoría de la gente veía los temas.

Toda esa información se comunicó por escrito a los participantes y se les pidió que anotaran las cifras que estaban en las descripciones de las cuatro cuestiones, pero no se les dijo de antemano que tendrían que memorizar los números.

Posteriormente, preguntados por las cifras, tendían a recordar mejor las de la cuestión relativa al matrimonio de personas del mismo sexo que las que hacían referencia a la inmigración mexicana en Estados Unidos. "Tuvimos casos en los que los participantes tenían los números correctos, 11.7 y 12.8, pero los dieron la vuelta. Sus prejuicios les llevaban a recordar mal la dirección en la que iban", afirma Coronel.

Teléfono escacharrado

Mediante el uso de tecnología de seguimiento ocular en los participantes mientras leían las descripciones de los problemas, los investigadores tuvieron la evidencia de que las personas estaban prestando atención cuando veían las estadísticas. "Pudimos saber también cuándo los participantes llegaron a números que no se ajustaban a sus expectativas. Sus ojos iban y venían entre los números, como si estuvieran preguntándose '¿qué está pasando?'. Generalmente no lo hicieron cuando las cifras confirmaron sus expectativas", dijo Coronel. "Uno pensaría que si estuvieran prestando más atención a los números que iban en contra de sus expectativas, tendrían un mejor recuerdo para ellos. Pero eso no es lo que encontramos", añade.

En el segundo experimento se evaluó cómo estas distorsiones de la memoria podrían propagarse y crecer más distorsionadas en la vida cotidiana. Imitando el juego del "teléfono escacharrado", se fue pasando la información del número de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos entre 2007 y 2014 entre varias personas.

"Sus ojos iban y venían entre los números, como si estuvieran preguntándose '¿qué está pasando?'"

Los resultados mostraron que, de media, la primera persona volteó las cifras, diciendo que el número de inmigrantes mexicanos aumentó en 900.000 de 2007 a 2014 en lugar de la verdad, que fue que disminuyó en alrededor de 1.1 millones. Al final de la cadena, el participante promedio había dicho que el número de inmigrantes mexicanos había aumentado en esos 7 años en unos 4,6 millones.

"Estos errores de memoria tendían a hacerse cada vez más grandes a medida que se transmitían entre las personas", señalan los investigadores, algo que demuestra, en su opinión, que "tenemos que darnos cuenta de que las fuentes internas de desinformación pueden ser posiblemente tan significativas o más significativas que las fuentes externas".

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