Las personas que volvieron de la muerte cuentan su experiencia
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Las personas que volvieron de la muerte cuentan su experiencia

Un grupo de escolares remaban en un bote, en un lago helado de Dinamarca, cuando de repente... se desataron el pánico y el caos

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Representada históricamente de negro, con una guadaña y una lista de nombres, la Muerte es lo única que no entiende de clases sociales. Que nos atrapará con sus garras tarde o temprano es la única certeza que tenemos, pero para bien o para mal nadie ha vuelto del otro mundo para contarlo (por lo que quizá tan mal no se debe estar). O, un momento, ¿y todas aquellas personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte?

A la 'vida después de la vida' se le ha tratado de dar miles de explicaciones desde que en 1975 el autor Raymond Moody publicó una obra con ese nombre en la que recolectaba datos de numerosas personas que habían tenido visiones extracorporales durante su muerte clínica. Tras esta obra llegaron muchas más, así como reportajes en periódicos o programas de televisión dedicados al tema.

Según los doctores Olaf Sebastian y Sebastian Dieguez existen dos tipos: el tipo uno, que está asociado con el hemisferio izquierdo del cerebro, presenta una sensación alterada de tiempo e impresiones de volar. El tipo dos, que involucra el hemisferio derecho, se caracteriza por ver o comunicarse con espíritus, y escuchar voces, sonidos y música. Aunque no está muy claro por qué existen distintos tipos.

"Están todos muertos"

Volver a la vida cambia para siempre a los pacientes. Por lo menos eso es lo que aseguran los protagonistas de una de las historias más sorprendentes, inexplicables y prácticamente milagrosas de experiencias cercanas a la muerte. Sucedió en 2011 en Præstø Fjord, Dinamarca. Un grupo de estudiantes había ido de excursión a un fiordo en la isla de Zelanda, según relatan los propios afectados en 'BBC'.

El profesor nos gritó que teníamos que nadar hacia la orilla o moriríamos. Al cabo de unos minutos estaba en parada cardíaca

Las condiciones climatológicas eran terribles, había hielo por todas partes, y 12 de ellos remaban un bote cuando por culpa del viento, volcó. "Fue cuando comenzó la pesadilla" explica Katrine, intentando no emocionarse. "Comenzamos a gritar porque el agua estaba congelada, todo parecía irreal, podíamos sentir el pánico. El profesor nos gritó que teníamos que nadar hacia la orilla o moriríamos", cuenta.

El agua estaba helada y ellos se encontraban a cientos de metros de la orilla. "Yo no podía nadar y uno de mis compañeros intentó ayudarme", apunta Casper, otro de los afectados, "pero al cabo de unos minutos entré en parada cardíaca. Estaba clínicamente muerto". Él es solo uno del total de siete niños que murieron aquel día. Katrine tuvo más suerte y pudo nadar, a pesar de la hipotermia, hasta la orilla. "Lo hice hasta la orilla contraria y me encontré perdida en el bosque. Estaba muy débil y las piernas no me respondían, en ese momento fue cuando pensé: 'Está bien, voy a morir'. Entonces vi a un hombre y grité, gracias a Dios que estaba ahí", relata.

Sin que Katrine lo supiera, su compañera de clase, Line, ya había llegado a la orilla y había corrido más de un kilómetro hasta Præstø, donde había alertado a los servicios de emergencia.

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Cuando los médicos llegaron, los niños habían fallecido dos horas antes. "Están todos muertos, están todos muertos", repetían. Según explica el doctor Michael Jaeger Wansche, del Ringshospitalet de Copenhague: "Sabíamos que no estaban muertos de verdad al estar congelados, por eso teníamos una oportunidad". La hipotermia extrema había causado el paro cardíaco y ralentizado su metabolismo, pero cuando su organismo comenzara a calentarse todo podría volver a funcionar. Seis horas después del accidente, los corazones de todos ellos comenzaron a latir de nuevo, aunque, sin oxígeno, millones de células mueren por minuto, por lo que no sabían cómo funcionarían sus cerebros al despertar.

No es la primera vez que sucede algo así, en 1999 una mujer sueca de 29 años fue llevada al hospital tras sufrir un paro cardíaco después de estar atrapada bajo hielo durante 80 minutos; parecía haber muerto pero también fue posible revivirla. Sin embargo, este caso de hipotermia con mayor número de pacientes que han 'resucitado' en la historia. Como ellos mismos dicen, sus vidas han cambiado para siempre: "He aprendido lo que es importante y lo que no", cuenta Katrine, "las cosas por las que merece la pena luchar y, por supuesto, estoy feliz de estar viva. Es difícil de explicar porque estuvimos tan cerca de perderlo todo... y sin embargo ahora seguimos aquí", concluye.

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