MUCHO CUIDADO

La aterradora tendencia sexual que ha surgido entre mujeres jóvenes

Quedar a través de internet o aplicaciones de citas puede ser peligroso, pero ese no es el verdadero problema. ¿Qué pasa si a tu pareja le gusta el masoquismo y a ti no?

Foto: Foto: iStock.
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Según relata 'The Daily Mail', cuando Karyna de 24 años conoció a su novio en una 'app' de citas pensó que podría ofrecerle todo lo que estaba buscando en una relación: educado, con saber estar, dos títulos y una carrera en diseño web. Ben, de 28, era dulce, atento y le enviaba los 'buenos días' cada mañana. Era romántico y amoroso, así que ella pensó que la primera vez que se acostaran después de seis semanas saliendo sería especial y una demostración de los sentimientos mutuos. Pero no.

Cuando empezaron a tener sexo aquella noche, las manos de su amado llegaron a la garganta de Karyna y él comenzó a apretar. "Pensé que iba a morir", explica ella. "Entré en pánico e intenté quitarme sus dedos del cuello, pero no soltó y siguió apretando. Su cara también había cambiado. Me sentí impotente y empecé a llorar. En ese momento se dio cuenta de algo estaba pasando, paró y preguntó: '¿Qué pasa?", continúa.

A pesar de que ella dejó claro que no era de su gusto y que jamás lo volviera a hacer, durante los siguientes meses él siguió y también la abofeteó. Ella rogaba que no lo hiciera y él le aseguraba que nunca le haría daño y que debía confiar en él. "Me haces feliz si me dejas hacerlo. A muchas les gusta y si tú no quieres, encontraré a otra", contestaba él. Hace unos años, incluso hoy, esto puede sonar como un psicópata sexual, pero la experiencia de esta chica se ha vuelto muy común.

Un estudio realizado por la 'BBC' sobre el tema ha descubierto que un tercio de las menores de 40 años han experimentado prácticas sexuales no deseadas de asfixia, bofetadas, atragantamientos y escupitajos durante el sexo consensuado. Si bien es cierto que algunas personas disfrutan del sexo masoquista, estos actos sin consentimiento del otro se convierte en un delito.

'Teatralizado'

Hay quienes relatan que esto solo se trata de una forma de jugar y actuar, a pesar de que las investigaciones muestran cómo los directores de pornografía a menudo ruedan vídeos donde se abusa de las mujeres. Las plataformas de cine x están llenas de contenido de este tipo y son populares las imágenes de "adolescentes ahogadas" o "Ahógame papá".

El aumento de la pornografía violenta también parece haber conducido a algunos hombres que ya son violentos o misóginos a tener una excusa fácil para el asesinato, como el caso de Grace Millane, una joven de 22 años procedente del condado de Essex (Reino Unido), conoció a un chico a través de Tinder con el que concertó una cita en la ciudad de Auckland, en Nueva Zelanda.

Lo primero que debemos hacer es educar en el consentimiento. Esta idea va más allá de lo sexual, se refiere a todos los planos de la vida

La recién graduada no salió con vida de ese encuentro, ya que al día siguiente las autoridades hallaron su cuerpo en una zona perdida de las montañas. El pasado miércoles 4 de diciembre, los forenses hicieron pública la causa de la muerte: Millane fue estrangulada durante un acto sexual "consentido" que se volvió un poco violento. Su cita, el único sospechoso del crimen, mantuvo su inocencia ante el juez hasta conocerse la autopsia.

La defensa del acusado alegó que la muerte fue accidental y que se produjo durante un encuentro sexual desafortunado. Según los letrados, ella pidió al joven que le agarrase del cuello mientras practicaban sexo; unos "actos diseñados para el placer sexual" que, como ha sostenido la defensa, "salieron mal". A pesar de la insistencia del procesado por demostrar su inocencia, el fiscal manifestó ante la sala que la noche del crimen el chico buscó por internet cómo deshacerse del cuerpo (entre los términos de búsqueda figuraban "bolsas grandes cerca de mí" y "rigor mortis"). Y acto seguido, navegó por páginas pornográficas.

Cultura de la pornografía

Todos portamos un 'smartphone' encima. Lo llevamos a cada rincón. Toda la información está al alcance de un 'click', lo que significa que todo el contenido sexual también. Muchos expertos aseguran que nuestro entorno hipersexualizado utiliza la sexualidad como medio de venta o humor, pero no como educación. Creemos saberlo todo, pero no contamos con los recursos suficientes para afrontar tanta información, experiencias o seguridad.

Hay quienes relatan que estas prácticas son solo una forma de jugar y actuar, a pesar de que los expertos aseguran que el porno es el culpable

Lo primero que debemos hacer es educar en el consentimiento. Esta idea va más allá del plano sexual, se refiere a todos los planos de la vida. No hay que obligar a nadie a hacer algo que no quiere. Desde pequeños nos acostumbramos a no ser los dueños de nuestros propios actos. Por ejemplo, cuando unos padres obligan a su hijo a dar un beso a alguien que no quiere y, aun así, le presionan para que lo haga.

Parece que muchas de las mujeres jóvenes están atrapadas en una tormenta perfecta: sexo con chicos criados en porno violento; una crisis de autoconfianza de que nunca pueden hacer lo suficiente sexualmente y una cultura que conduce a que si no están de acuerdo con cierta práctica sexual, la próxima cita de Tinder sí querrá.

Alma, Corazón, Vida

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