Leyenda negra

La sangrienta historia del coche en el que comenzó la I Guerra Mundial

Se cuenta que el vehículo que transportaba al archiduque de Austria, Francisco Fernando, está 'embrujado' y todos los dueños posteriores tuvieron un final fatal

Foto: Foto: Wikipedia
Foto: Wikipedia

Si hablamos de Franz Ferdinand a los veinteañeros y treintañeros les vendrá a la cabeza la banda de indie-rock capitaneada por Alex Kapranos, que triunfó con su 'Take me out' y otras canciones hace más de diez años. Otros, posiblemente hayan tirado más de memoria estudiantil y estén pensado en el archiduque de Austria, Francisco Fernando. Justamente el grupo tomó este nombre del personaje histórico, cuya muerte supuso el principio de la I Guerra Mundial.

El mismo día que la comitiva del archiduque había sobrevivido a un atentado con bomba, Francisco Fernando decidió ir al hospital a visitar a las víctimas de este primer intento de asesinato. "Fue una decisión impulsiva", relatan en la web del centro de investigación y museo Smithsonian. Una iniciativa que nadie había previsto y que lo llevó directamente al lugar donde estaba su asesino, Gavrilo Princip. Fue la falta de familiaridad del chófer, Leopold Lojka, con la nueva ruta lo que lo llevó a dar un giro equivocado y -desorientado- detenerse a solo dos metros del pistolero.

Esta casualidad, que ha sido muy discutida por los historiadores, condujo a la muerte del archiduque y al comienzo de la Gran Guerra. Pero, aparte de esta fatídica parada que cambió el curso de la historia, hay otra leyenda aún más extraña sobre este vehículo, un lujoso doble faetón Gräf & Stift de 1910 con un motor de cuatro cilindros de 32 caballos.

Los muertos del Gräf & Stift

Independientemente de si crees en lo paranormal o no, según cuenta el folclore popular, los propietarios posteriores del Gräf & Stift sufrieron un destino similar al de Francisco Fernando.

Según la leyenda, el gobernador de Yugoslavia restauró el automóvil, tuvo cuatro accidentes con él y sufrió la pérdida del brazo derecho

El Smithsonian, citando un artículo de 1981 de 'Weekly World News', cuenta que después del Armisticio, el recién nombrado gobernador de Yugoslavia hizo restaurar el automóvil para convertirlo en un coche de primera clase. Pero después de cuatro accidentes y la pérdida del brazo derecho, sintió que el vehículo debía ser destruido. Pero su amigo, el doctor Srikis, no estaba de acuerdo con él. Burlándose de la idea que tenía el gobernador de que el automóvil estaba maldito, se lo quedó y lo condujo felizmente durante seis meses hasta que el vehículo volcó y el cuerpo del médico fue hallado en la carretera aplastado bajo el coche.

Supuestamente otro médico se convirtió en el siguiente propietario, pero lo vendió rápidamente cuando sus pacientes supersticiosos comenzaron a dejar de acudir a su consulta. Este cayó en manos de un piloto de carreras suizo. En una travesía por los Dolomitas con otro automóvil tuvo un accidente y murió tras romperse el cuello.

Después del piloto, un agricultor adinerado lo compró, que se le averió un día de camino al mercado. Mientras otro granjero lo remolcaba para repararlo, el vehículo que llevaba a ambos hombres comenzó a rugir a toda potencia, perdieron el control, se salieron de la carretera y ambos murieron.

Tiber Hirschfield, el último propietario privado del vehículo, decidió que todo lo que necesitaba aquel coche viejo era un color "menos siniestro". Lo pintó en un tono azul e invitó a cinco amigos a que lo acompañaran a una boda. Hirschfield y cuatro de los invitados murieron en una colisión frontal.

El coche actualmente se encuentra expuesto en el Heeresgeschichtliche Museum de Viena

En ese momento, el Gobierno se hizo con el automóvil, lo restauró y lo envió a un museo. Pero una tarde, los bombardeos de los aliados redujeron el museo a escombros. No se encontró ni rastro de Karl Brunner (el responsable de la institución) ni del coche 'embrujado', a excepción de unas manos desmembradas sujetando un trozo de volante.

Los flecos sueltos

A pesar de la siniestra historia que recoge la web del centro de estudios hay varias partes que están mal narradas. Para empezar, Yugoslavia no tuvo un "gobernador" después de 1918, ya que se convirtió en un reino. Y para seguir el coche actualmente se encuentra expuesto en el Heeresgeschichtliche Museum de Viena.

El automóvil no está lleno de sangre, ni pintado de un color "menos siniestro" y, lo que es más significativo, no muestra signos de daños causados ​​por una larga serie de horribles accidentes y colisiones frontales. Sin embargo, todavía tiene las cicatrices de las bombas y las balas del asesinato del archiduque, y eso parece bastante extraño para un vehículo que debe (por lo menos) haber sido sometido a trabajos de reconstrucción de arriba a abajo en tres ocasiones. En resumen, no hay evidencia alguna de que el vehículo haya pasado por estas experiencias.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
6 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios