Tu bolsillo lo agradecerá

Trucos para pagar menos en la cuenta del restaurante

Camareros, propietarios de locales y más personal de este ámbito dan las claves para que puedas seguir yendo a tu bar favorito y ahorrar dinero

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Cada español gasta una media de 1.859 euros anuales en bares, restaurantes y cafeterías. Establecimientos a los que acude 62 veces al año, según se desprende del 'Estudio Fintonic restauración en España', que revela además que los hogares de nuestro país destinan en torno a un 10% de su presupuesto a este tipo de locales.

Evidentemente, para obtener ganancias los restaurantes -por lo general- cobran aproximadamente cuatro veces más por plato de lo que pagaron por sus ingredientes individuales. En resumidas cuentas, pagas un 400% del valor de las materias primas (por supuesto que aquí va incluido el gasto de cocinarlo, el personal, el local, etc.).

Pero tenemos buenas noticias si quieres ahorrar dinero: no tienes porque dejar de ir a tu restaurante favorito si necesitas gastar menos. 'Eat This, Not That!' ha charlado con varios dueños de restaurantes y camareros para conocer cómo reducir la cuenta. A continuación, contamos algunos trucos para que tu bolsillo no se resienta.

No pidas agua embotellada ni refrescos

El agua embotellada y los refrescos suelen tener un precio elevado para lo que realmente son, especialmente en los lugares más caros con un ambiente exclusivo. La misma botella de H2O que puedes comprar en el supermercado, seguramente será el doble de cara (o mucho más) en cualquier restaurante.

"Una de las formas más fáciles de ahorrar dinero, sin renunciar a tu comida favorita, es no tomar agua embotellada ", dicen David y Tricia DiCenso, dueños de un restaurante de Nueva Jersey (EEUU). "Los restaurantes deben ofrecerla del grifo porque no sabe mal y es segura", explican.

Tómate el postre en casa, no lo pidas en el restaurante, ya que el último plato de la comida engorda considerablemente la cuenta

Con los refrescos pasa algo parecido. El precio de estas bebidas se incrementa considerablemente en un restaurante si se compara con el valor que tiene en una tienda. Además, las bebidas azucaradas no son recomendables para la salud, por lo que, simplemente, pide agua del grifo.

Pide menú

Los menús del día o los combos pueden ahorrarte mucho dinero, dice Ben Friedman, copropietario de una sandwichería en Washington: "El menú de mi restaurante tiene algunas ofertas increíbles, que incluyen cualquier medio sándwich y una ensalada por menos de diez dólares. Muchos otros restaurantes ofrecen ofertas similares, ¡así que estate atento!".

Las redes sociales son tus amigas

Algunos de los mejores descuentos en restaurantes están reservados para aquellos que son lo suficientemente despiertos como para cazarlos. "Consulta la web de tu restaurante favorito y sus redes sociales para conocer ofertas especiales antes de ir", sugiere Eyal Hen, propietario de un restaurante de Nueva York. "Por ejemplo, en mi restaurante tenemos una hora especial que nunca sabrás que existe si no la ves en nuestra web", destaca.

Otros restauradores coinciden. "Sigue las redes sociales de tu restaurante favorito. Nunca se sabe cuándo podría surgir una promoción limitada o un regalo", relata Leith Hill, propietaria de una cafetería de Nueva York. "A diferencia de las cadenas, muchos restaurantes pequeños, como el mío, usamos las redes sociales para relacionarnos con nuestros clientes, mostrar nuestro agradecimiento y ofrecer valiosas ofertas", añade.

Habla con el camarero

"En la escena gastronómica actual, los restaurantes a menudo compran sus ingredientes de un productor local", dice Hill. "Si preguntas cuál es el plato favorito de tu camarero o qué ingrediente está utilizando el chef, no solo es probable que te digan la opción preferida de la cocina, sino que puede ser que te ofrezcan probar gratis algunas comidas", añade.

Comparte el postre o tómalo en casa

"El brownie de chocolate caliente y las tartas pueden ser postres deliciosos como colofón para la cena, sin embargo, terminan siendo otro gasto. Espera hasta llegar a casa para tomarte el último plato", sugiere Mike DeFalco, gerente de una empresa de distribución de alimentos y bebidas.

No pidas agua embotellada, mejor del grifo, es segura, sabe bien, es igual de buena y es completamente gratis

¿No puedes dejar pasar los dulces? Los DiCenso recomiendan que cada mesa comparta un postre, en lugar de que cada persona pida el suyo. Dina, una excamarera de Florida, está de acuerdo: "Todos los postres que he servido como caseros salieron de una caja. Claro, lo vestíamos con crema batida fresca y fruta para que pareciera que estaba hecho en casa, pero en realidad estábamos cobrando siete euros por porción por algo que podría comprar en el pasillo de los congeladores".

Pide el grande

Bueno, al menos en las heladerías. "Trabajé en una heladería hace unos años y los padres siempre les compraban a cada uno de sus hijos un cucurucho pequeño, que costaba unos 2,50 euros cada uno", cuenta Olivia, camarera de Nueva Jersey. "Teniendo en cuenta que los niños casi nunca terminan los helados, les habría resultado más económico comprar uno grande por unos 4,50 euros. De hecho, dependiendo de quién estuviera trabajando, si un padre pedía otro cucurucho no se lo cobraría", añade.

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