Solo podía pasar en EEUU

Dieron por muerto a un asesino en la cárcel; dice que, al fallecer, cumplió la perpetua

Schreiber lleva entre rejas desde 1996 acusado de un asesinato. Hace cinco años sufrió un infarto del que le tuvieron que reanimar y ahora pretende salir libre

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Benjamin Schreiber está muy vivo. Pero eso no le ha impedido argumentar que murió hace cuatro años y que por ello debería salir de prisión. El asesino convicto, que cumple una pena de cadena perpetua, se desplomó en su celda en 2015 y fue necesaria la asistencia de los médicos para conseguir reactivar su corazón.

Después de recuperarse en la Penitenciaría Estatal de Iowa, Schreiber presentó una apelación en la que afirmaba que, teniendo en cuenta que murió antes de ser resucitado (obviamente), técnicamente había cumplido su pena de por vida, recoge 'The Washington Post'.

Los jueces, sin embargo, no admitieron este argumento. Morir por un breve período de tiempo no equivale a una tarjeta para salir de la cárcel del Monopoly. El Tribunal de Apelaciones de Iowa así lo dictaminó el pasado miércoles, señalando que el hombre de 66 años permanecerá en prisión hasta que un médico forense determine que está muerto para siempre. "Schreiber está vivo, en cuyo caso debe permanecer en prisión. Si estuviera muerto esta apelación no se hubiese presentado", señala la jueza Amanda Potterfield.

El preso cumple cadena perpetua por lo que alega que al haber muerto temporalmente, esta se ha cumplido y debe salir de la cárcel

Schreiber lleva entre rejas desde 1996, cuando fue acusado de la muerte de John Dale Terry, un hombre de 39 años cuyo cadáver fue encontrado cerca de un remolque abandonado. Los fiscales sostuvieron que el encarcelado, que entonces tenía 43 años, había conspirado con la novia de Terry antes de matarle a golpes con el mango de madera de un pico. Un jurado le declaró culpable del asesinato en primer grado, y en 1997 fue sentenciado a cadena perpetua sin libertad condicional.

Casi dos décadas después, Schreiber sufrió una grave intoxicación séptica. Según los registros, había desarrollado cálculos renales que eran tan grandes que "le hacían orinar internamente". Esto derivó en que el 30 de marzo de 2015, cayese inconsciente y fuese trasladado de urgencia al hospital, donde los médicos le devolvieron a la vida administrándole epinefrina a través de una inyección intravenosa.

De tribunal en tribunal

En abril de 2018, Schreiber solicitó librarse de la condena, alegando que estaba recluido en prisión ilegalmente. Se suponía que su sentencia terminaría con su muerte, según argumentó, que había tenido lugar tres años antes, cuando su corazón se detuvo.

Al juez de la corte de distrito no le ha convencido su intento "creativo" de encontrar una laguna en la ley, diciendo que el argumento de Schreiber era "poco convincente y sin sentido". El hecho de que pudiese presentar una moción legal solicitando su liberación, añadió el juez, "en sí mismo confirma el estado actual del preso como vivo".

"Schreiber está vivo, en cuyo caso debe permanecer en prisión. Si estuviera muerto esta apelación no se hubiese presentado", señala la jueza

El interno continuó su intento de librarse de la cárcel con el Tribunal de Apelaciones de Iowa, que tampoco le hizo caso. En un dictamen publicado el miércoles, los jueces no reconocieron la definición espiritual o médica de "muerte", una pregunta filosófica que ha generado intensas disputas legales y complejos debates sobre la ética médica en otros lugares. En cambio, se centraron en lo que significa "vida en prisión".

"No creemos que la legislación haya pretendido que esta disposición libere a los acusados ​​criminales siempre que los procedimientos médicos durante su encarcelamiento conduzcan a su reanimación por parte de profesionales médicos", señaló Potterfield.

¿Violaron su derecho a morir?

En su apelación, Schreiber también había argumentado que los médicos violaron sus derechos al no seguir su orden de "no resucitar" cuando estaba al borde de la muerte.

Según los registros judiciales, el personal del hospital tomó la decisión después de consultar con el hermano de Schreiber, quien solo consintió que se le administrasen medicamentos para aliviar su dolor. Los médicos declinaron abordar esa pregunta porque un tribunal de primera instancia aún no se ha pronunciado al respecto.

Schreiber permanece encarcelado en la Penitenciaría Estatal de Iowa en el condado rural de Lee.

Alma, Corazón, Vida

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