Según una oncóloga

Por qué estamos perdiendo la guerra contra el cáncer

Una especialista señala en su nuevo libro que estamos más lejos de lo que creemos de ganar esta batalla y que la investigación debería continuar por otro lado

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Cuando el oncólogo e investigador en este campo Harvey Preisler fue diagnosticado de un linfoma en 1998, quería que solo una persona le ayudase. "Confío solo en tu juicio", le dijo a su esposa, Azra Raza, que también es médica especialista en cáncer. Los dos estudiaron las resonancias magnéticas, los informes sanguíneos y las opciones de tratamiento. Aunque tenían una experiencia inigualable en la práctica clínica, nada podría prepararlos para los horrores que acompañan a esta enfermedad.

Al principio Preisler se despertaba constantemente empapado en sudor y con fuertes dolores articulares, recoge 'New York Post'. Posteriormente desarrolló varias lesiones, ampollas en la lengua, ganglios linfáticos inflamados, coágulos de sangre, dolor nervioso, herpes zóster, parálisis facial y, al final de su vida, sepsis y meningitis.

A pesar de que había pasado casi dos décadas tratando y estudiando afecciones preleucémicas de médula ósea y leucemia mieloide aguda (LMA), Raza no soportó la situación: "Había estado tratando durante años varios tipos de cáncer, pero hasta que no compartí cama con un paciente, no tenía idea de lo insoportablemente dolorosa que podría ser una enfermedad".

La disminución de las muertes no es por la mejora de los tratamientos, sino por el diagnóstico precoz y un menor índice de tabaquismo

Tras el shock que le produjo la muerte de su marido, la oncóloga ha sacado un libro sobre esta patología, donde analiza por qué estamos perdiendo esta guerra: 'La primera célula: el coste humano de luchar contra el cáncer hasta el final'.

Las terapias actuales

Ninguna terapia inmunológica de vanguardia o ensayos experimentales con medicamentos salvaron a su marido. Preisler vivió con un dolor inimaginable durante cuatro años, hasta que murió en 2002 a los 61 años, dejando atrás a Raza y su hija, Sheherzad, que tenía 8. "Ser positivos es lo que dicen que se debe hacer, como si fuera un pecado expresar el intenso dolor y sufrimiento de los pacientes con cáncer", opina Raza. "¿Por qué tenemos tanto miedo de contar las historias de la mayoría que muere? ¿Por qué seguir promoviendo la anécdota positiva?", añade.

Para la especialista existe la idea errónea de que estamos a la vuelta de la esquina de ganar la guerra contra el cáncer. Es cierto que las muertes por esta enfermedad han disminuido considerablemente, pero Raza explica que "esa disminución no se debe a la mejora de los tratamientos, sino principalmente al diagnóstico precoz y la reducción del tabaquismo".

Otro estudio señala que estamos logrando curar el 68% de los casos, pero Raza matiza que la mayor parte de esa tasa de curación "se logró hace varias décadas con las terapias de cirugía-quimiorradiación. Los avances recientes se relacionan principalmente con la mejora en la mortalidad por cáncer debido a la detección temprana, no a avances significativos en el tratamiento de los cánceres metastásicos".

Debemos investigar para encontrar la primera célula, la semilla inicial del cáncer, y detenerla antes de que se desarrolle

Enfocándose solo en los casos que salen adelante, señala, y retratar la batalla como casi ganada es "involucrarse en una profunda negación sobre lo que muchos enfermos de cáncer enfrentan a diario". "Ha llegado el momento de que pensemos en la mayoría que no lo hace, pero que sufren las terribles toxicidades de las terapias", apunta en el libro.

Estrategia de prevención

"Evitar la aparición de la primera célula cancerosa encontrando sus primeras huellas", tiene que ser la estrategia para curar todas las patologías que se agrupan en la palabra 'cáncer', relata Raza. "La prevención será la única cura y universalmente aplicable", apostilla.

De hecho, ya se están viendo efectos positivos de ese enfoque. Gracias, en gran parte, a la "detección de alta calidad, ha habido una disminución del 25% en la mortalidad por cáncer en general: las muertes por cáncer de pecho disminuyeron un 39% y los colorrectales un 47% en los hombres y un 44% en las mujeres", destaca.

Pero Raza ve esto como solo la punta del iceberg. La oncóloga quiere ahondar más en la investigación y encontrar la que denomina "primera célula, la semilla inicial del cáncer", y detenerla antes de que se desarrolle.

El concepto puede no ser tan atractivo como encontrar una cura mágica al cáncer, pero Raza cree que "los tratamientos y los resultados de los pacientes mejorarían enormemente con una alteración fundamental de la perspectiva".

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