"Un, dos, tres, cuatro, gamusino al saco"

¿Qué es un gamusino? Animal mitológico, receta o broma para cazadores novatos

En Andalucía se le conoce como gambusino, en Extremadura como gangüezno, en Valencia y Cataluña como gambosí y en Galicia como biosbardo, gazafello o cocerello

Foto: Ojos de un animal en la oscuridad. (iStock)
Ojos de un animal en la oscuridad. (iStock)
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Cazar gamusinos es una actividad que muchos han intentado, pero que ninguno ha conseguido. Nadie lo ha hecho en Andalucía, donde se les conoce como gambusinos; en Extremadura, hogar de los gangüeznos; en Valencia y Cataluña, hábitat de los gambosís; ni en Galicia, donde se les conoce como biosbardos, gazafellos o cocerellos. Ni siquiera fuera de las fronteras españolas, pues en Portugal ha sido imposible capturar al gambozino y en Francia practicar la 'chase au dahu'.

En todos estos lugares se repite una situación parecida: una persona se incorpora a un grupo y sus compañeros más experimentados relatan anécdotas sobre el escurridizo animal. Posteriormente, le instan a tomar el relevo e intentar atrapar algún ejemplar, pero casualmente siempre hay una dificultad añadida. Por ejemplo, en el norte de la Península se estila ungirse con harina para que las secreciones del gamusino no hagan daño a la piel, mientras que en Cuba se golpean objetos o se cantan canciones para atraerlos.

En el país caribeño la broma está muy extendida entre los militares. Los más veteranos tienden a hacer creer a los novatos que han comido asados de un animal parecido a la jutía conga (una especie de roedor autóctono) cuya carne es deliciosa. Haciendo creer a la víctima que los gamusinos adoran los ruidos estridentes, le hacen golpear una lata con y gritar "un, dos, tres, cuatro, gamusino al saco".

"Vive 50 días"

Ya en el mítico 'Libro Gordo de Petete' se ofrecía una descripción detallada de esta criatura que "vive 50 días, se reproduce una vez cada dos años" y cuyo nombre científico queda constatado como gamusinus naranjitus rasquetus. El origen de la leyenda es bastante incierto, aunque su etimología podría remontarse al provenzal 'engaño', según recogía el folklorista catalán Joan Amades en su 'Costumari Català' de1950.

Con estos elementos en mano, cualquiera podría afirmar que los gamusinos no existen. Sin embargo, el mito transmitido de generación en generación es tan potente como para convertirse en realidad, al menos, en el terreno gastronómico. Su fama se ha materializado en una peculiar receta de galletas de chocolate y dulces de leche típicos de Soria. Para la elaboración de este producto artesanal comercializado por Dulces Típicos el Beto se requiere mantequilla, harina, almendras, canela de Celián y chocolate. La misma empresa fabrica cervezas en honor al animal mitológico.

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