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Andar despacio a los 40 es una mala señal: estos son sus riesgos

Una nueva investigación asegura que la manera de caminar puede predecir el padecimiento de varias dolencias y enfermedades mortales

Foto: Foto: iStock.
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Cómo caminas puede ser clave para saber si vas a sufrir o no alguna enfermedad. La velocidad en la que andas predice el riesgo de que una persona padezca algún tipo de afección, como la demencia, incluso antes de que se desarrollen los síntomas.

Así lo sugiere un nuevo estudio que ha descubierto que los organismos y cerebros de las personas que andan lentamente envejecen más cuando tienen 45 años en comparación con sus homólogos más rápidos.

Sus pulmones, dientes y sistemas inmunes también tienden a estar en peor estado que sus pares que se mueven más deprisa. Además, es posible identificar a los que sufrirán enfermedades en el futuro mediante pruebas de agilidad mental. Los hallazgos podrían conducir a un programa de detección infantil para la enfermedad de Alzheimer y otras afecciones potencialmente mortales.

Pacientes jóvenes

El autor principal, el doctor Line Rasmussen, neurocientífico de la Universidad de Duke, asegura que "lo que es realmente sorprendente es que se trata de personas de 45 años, no de los pacientes geriátricos que generalmente son evaluados con tales medidas". Se teme que una de las razones por las cuales los ensayos de medicamentos para la demencia siguen fallando es que se administran demasiado tarde, una vez que el trastorno se ha desarrollado.

Sin una cura para enfermedades como la demencia, se busca cómo identificar a los que están en mayor riesgo para que puedan tomar medidas preventivas


"Se pueden detectar señales de mala salud en la mediana edad con una simple prueba en la que sea vea cómo camina alguien", afirma el experto. También se descubrió que las personas más lentas tenían un envejecimiento acelerado en una escala de 19 medidas diseñada por el equipo de EEUU y Reino Unido. Sorprende igualmente un análisis retrospectivo que mostró que podrían haber sido seleccionados midiendo la función cerebral cuando eran niños pequeños.

A los tres años, sus puntuaciones en el coeficiente intelectual, la comprensión del lenguaje, la tolerancia a la frustración, las habilidades motoras y el control emocional predijeron lo rápido que caminarían 42 años después. Otra de las autoras, la profesora Terrie Moffitt, del King's College de Londres, explica que "los médicos saben que las personas que caminan despacio con 70 y 80 tienden a morir antes que los que lo hacen más deprisa a su misma edad.

Prevención en la infancia

"Este estudio cubrió el período desde preescolar hasta la mediana edad y descubrió que caminar lentamente es un síntoma de que padecerán problemas de salud décadas antes de entrar en la etapa real de envejecimiento", apunta el experto. La investigación se basó en un informe realizado a 904 personas nacidas durante un solo año en Dunedin, Nueva Zelanda.

Fueron examinados toda su vida, hasta abril del año pasado, cuando tenían 45 años. El análisis, publicado en 'JAMA Network Open', incluyó escáneres MRI (resonancia magnética) durante su última evaluación. El volumen medio de materia gris y blanca, grosor cortical y área de la superficie cerebral fue menor entre los caminantes más lentos. También tenían más pequeñas lesiones asociadas con enfermedades en los vasos sanguíneos. En resumen, sus cerebros parecían algo más viejos.

Además de sufrir demencia, los pulmones, dientes y sistemas inmunes de las personas que caminan más lento tienden a estar en peor estado

También hicieron un panel con ocho evaluadores externos para que analizara la edad facial de cada participante a partir de una fotografía. Los resultados demostraron que aquellos que andaban más despacio tenían más probabilidades de parecer mayores de lo que eran realmente. La velocidad de la marcha se ha utilizado durante mucho tiempo como una medida de salud y envejecimiento en pacientes geriátricos, pero lo que resulta novedoso es la relativa juventud de los sujetos y la capacidad de ver cómo la rapidez coincidía con los datos de salud recopilados a lo largo de sus vidas.

"Es una pena no tener monitorizadas algunas imágenes de cuando eran jóvenes, pero las resonancias magnéticas se inventaron cuando tenían cinco y no se utilizaron en niños hasta años después. Algunas de las diferencias en salud y cognición pueden estar vinculadas a las elecciones de estilo de vida que han hecho", explican los investigadores.

El estudio también sugiere que ya hay señales en la infancia de quién se convertiría en el caminante más lento. "Es posible que tengamos la oportunidad de ver quién va a mejorar su salud en el futuro", afirma el experto. Sin una cura para enfermedades como la demencia, se busca cómo identificar a los que están en mayor riesgo para que puedan tomar medidas preventivas antes de que sea demasiado tarde.

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