Cómo puedes perder el miedo a volar en avión
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DI ADIÓS A ESTE PROBLEMA

Cómo puedes perder el miedo a volar en avión

¿Tienes fobia a coger este transporte? Tranquilo, no estás solo. No te prives de conocer el mundo por este motivo. Ponle solución con estos consejos

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¿Estás entre el 5 y 6% de la población española (según datos del Instituto Nacional de Estadística) que tiene miedo a volar? Si eres una de estas personas que se encuentra en los 2,5 millones que padecen este tipo de trastorno, pon atención.

Lo primero que debes hacer es saber diferenciar entre el recelo a montar en avión y la fobia en sí. Si solamente la idea de subirte te lleva a un estado de pánico, compruebas el clima días antes de ir al aeropuerto, no sueltas y agarras con fuerza el reposabrazos al menor sonido o movimiento cuando estás en el aire y no paras de desconcertar a la persona que tienes al lado con las ideas que pasan por tu cabeza, tienes un problema.

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¿Tus instintos te dicen que vas a morir ahí arriba sí o sí o sientes que estás en peligro en todo momento hasta que te falta el aire y no puedes respirar adecuadamente? Querido lector influyente, eres aerofóbico. Quizá en nuestro país deberíamos tomar el ejemplo del aeropuerto de Heathrow, Reino Unido, donde realizan cursillos para frenar este miedo. Mientras tanto, si deseas desesperadamente superarlo, te contamos varios consejos que puedes utilizar para olvidarte de este trastorno.

Aprende el funcionamiento

Una de las principales razones por las cuales las personas tienen esta fobia es la falta de conocimiento sobre cómo estas aeronaves puede permanecer en el cielo. Pero al igual que un submarino bajo el agua o un automóvil en la carretera, los aviones están diseñados para estar en el aire.

El Capitán Steve Allright explica a 'The Independent' que "la parte principal de estas máquinas son sus alas porque producen la fuerza de sustentación que les permite volar. Para ello se diseñan con un perfil aerodinámico especial llamado airfoil. Además, pueden recorrer hasta 13.000 km sin repostar y continuar el viaje a pesar de que todos los motores se rompan (algo muy poco probable)".

Confía en los pilotos

Puede ser difícil entender cómo alguien disfruta de volar cuando tienes tanto miedo, pero los pilotos realmente sienten pasión por su empleo y han pasado por un riguroso proceso de selección y un programa de capacitación de dos años para llegar a donde están. "Es la profesión más regulada del mundo", explica. A estos trabajadores se les requiere una ausencia de cualquier tipo de malformaciones, de enfermedades o discapacidades, de heridas, de secuelas médicas, etc, que pudieran interferir en el ejercicio de sus funciones.

Controlar la respiración es clave para no tener un ataque de pánico. Inhala durante cuatro segundos y exhala durante otros cuatro

Todos los pilotos comerciales (denominados como de clase uno) han de contar con un certificado médico vigente para poder ponerse a los mandos de un avión que se renueva cada año. Este plazo se reduce a seis meses si el piloto tiene más de 60 años o si hace "operaciones de transporte aéreo comercial de pasajeros de un solo piloto", tal como especifica la normativa vigente.

Turbulencias

Pueden ser incómodas, pero no necesariamente peligrosas. Allright afirma que "todas son causadas por la naturaleza y todo es perfectamente seguro porque el avión está construido para soportar incluso las más severas". Si llevas puesto el cinturón de seguridad, siempre estarás perfectamente.

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Hay una serie de factores que pueden provocarlas: cambios repentinos en la dirección o la velocidad del aire, la aparición de nubes inestables o una variación brusca de la presión o intensidad de la atmósfera. "Un avión no puede volcarse de arriba a abajo o caer en picado. Están construidos de manera que puedan ser 'castigados' fuertemente", asegura el experto.

Pensamientos negativos

Es fácil pensar en una catástrofe cuando vuelas y tienes miedo, ya sea que el ala se rompa o que el motor falle. Pero sea cual sea lo negativo que se te ocurra, visualiza siempre un final feliz donde salga del avión acabe de manera segura. Esta mentalidad positiva ayudará a reducir la ansiedad y a mantener la calma durante el viaje.

Los aviones pueden recorrer hasta 13.000 km sin repostar y continuar el viaje a pesar de que todos los motores se rompan, algo poco probable

Además, controlar la respiración es clave para no tener un ataque de pánico. Inhala durante cuatro segundo y exhala durante otros cuatro. Combina esto con la contracción muscular: apretar los glúteos con la exhalación es más efectivo. Puede sonar extraño, pero funciona de verdad.

Distráete

Un buen método para reducir la ansiedad es buscar diferentes distracciones: música (genera emociones positivas), series que descargues en casa y lleves en tu terminal, lectura o simplemente establecer una conversación con tu compañero de fila. Si crees que esto no va a funcionar, trata de dormirte.

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Ponte una banda elástica alrededor de la muñeca y haz 'ping' cuando estés asustado, te devolverá a la realidad y puede servirte como un recordatorio para dejar de pensar demasiado.También puedes presionar firmemente la piel entre el pulgar y el índice. Este punto de presión está relacionado con la ansiedad y puede ayudarte a mantener la calma. Hablar con la tripulación también puede ser bueno. Ellos están para echarte una mano y tranquilizarte. Hazles saber que eres un pasajero nervioso y no te preocupes porque les vayas a molestar. Pregúntales todo lo que sea necesario.

Objetivos pequeños

No trates de superar tu fobia cogiendo un vuelo a Australia. Primero elige distancias más cortas y realiza el viaje mentalmente antes de llegar al aeropuerto. Imagina el despegue y el aterrizaje. Los miedos son difíciles de vencer, pero la persistencia y la perseverancia son lo que eventualmente te ayudará a superarlos.

A los pilotos se les requiere que no sufran malformaciones, enfermedades, discapacidades o secuelas físicas o psíquicas

No te avergüences por buscar ayuda en un experto. Ir a terapia para ver qué está pasando te beneficiará. Rodearte de personas a las que les gusta volar o gente que tiene los mismos sentimientos que tú y compartir con ellas qué soluciones podéis utilizar, es realmente tranquilizador. Aceptar que tienes este problema es un gran paso y querer ponerle fin, uno mucho más grande.

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