PODRÍA SER PEOR

Estas son las historias más impactantes que suceden en algunos empleos

¿Crees que tu horario es malo, tus compañeros unas garrapatas y tu jefe un tirano? Pon atención a las anécdotas reales que estas personas cuentan sobre sus trabajos

Foto: ¡Qué desastre! (iStock)
¡Qué desastre! (iStock)

Todos los trabajos tienen su aquel. Es muy posible que si llevas muchos años en el mismo puesto hayas sido espectador de muchas situaciones de mucha tensión o momentos raros e incómodos en los que muchos dirían: "Tierra, trágame".

Si no te han pasado a ti, estamos seguros de que de oídas has acabado enterándote de alguna anécdota inusual. Desde El Confidencial nos hemos puesto en contacto con varias personas que trabajan en diferentes ámbitos para saber qué cosas extrañas han pasado en sus empresas y por qué deberíamos valorar, a veces, nuestra situación laboral actual. Siempre puede ir a mejor, pero también a peor.

¿Quién no ha sentido vergüenza alguna vez en su oficina, tienda o establecimiento? Pasamos tantas horas ahí metidos que es imposible no haber vivido una situación extrema. Lo cierto es que la vida laboral puede ser muy difícil y sobrevivir se convierte en algunas ocasiones en todo un espectáculo.

¡Qué violento todo!

Ser camarero es una de las profesiones más sacrificadas que existen. Muchas horas, clientes maleducados y jefes que explotan a sus empleados. Es una realidad. ¿Crees que trabajar en una discoteca es genial? ¿Que se cobra bien y que se liga mucho? A veces se llegan a vivir situaciones que no agradan, pero en las que debes sonreír porque "quien paga siempre lleva la razón".

"Un conocido actor español me pegó un bofetón en un 'shooting' fotográfico mientras le intentaba tranquilizar porque le habían llamado la atención"

"Por la noche hay muchas personas que intentan seducirte, pedirte el teléfono y ligar, pero no se dan cuenta de que estás trabajando. Empiezas siendo simpático, pero hay ocasiones en que tienes que aguantar demasiado. Mira que ha habido momentos incómodos y comentarios 'cerdos' que he tenido que soportar, pero el peor de todos fue cuando un chico que venía casi a diario a mi puesto de trabajo me dijo 'te pondría una naranja en la boca y te haría una felación hasta que saliera zumo', y como esas, muchas más. Y si encima no ríes las gracias, se enfadan y eres el malo. Es tremendamente estresante", asegura Raúl, barman de 29 años.

"Siempre hay rivalidades entre compañeros por hacer un buen trabajo y que se reconozca, pero hay ciertos límites", explica Javier, periodista de 35 años. "Hace unos años tuve una compañera que se metía a comentar los artículos que yo o mis otros compañeros escribíamos en la página. Siempre eran palabras negativas tipo: "Qué mal escribes", "este redactor es penoso", "qué hace trabajando gente así en este medio". Nos enteramos que era ella porque un día hablamos con los informáticos. Siempre eran desalificaciones, pero la estúpida en vez de poner otro email, ponía el suyo, el de empresa. Así que la pillamos", termina.

Riesgos laborales

"Era un día de mayo, estábamos realizando un 'shooting' fotográfico en el Atlas marroquí. El equipo era numeroso: actor español muy conocido, maquillador (pareja del artista), estilista, fotógrafo, asistentes, productores... Entonces, los organizadores del trabajo dijeron al intérprete que moderara su actitud delante de los autóctonos porque se sentían incómodos y él no lo entendió", explica Carmen, periodista de 38 años.

"Ese día cubrió su cabeza como un tuareg y aplicó sobre su rostro con un protector solar mineral de esos que dejan la cara 'pintada de blanco'. Volvieron a llamar su atención... Y el actor, que estaba 'calentito' con los avisos de los otros días, empezó a chillar y volverse loco. Yo (en aquel momento productora y ayudante de estilista) intenté tranquilizarle, pero conseguí el efecto contrario y me cruzó la cara con una de esas bofetadas en las que en las películas utilizan un doble. Muy digna, no lloré", concluye.

"Una compañera del mismo medio se metía en nuestros artículos a criticar lo mal escritos que estaban y a descalificarnos con comentarios"

¿Has visto 'El diablo viste de Prada'? Pues esta profesional vivió una situación muy parecida a las que suceden en esta película. "Esta anécdota es una versión muy descafeinada de lo que son las revistas femeninas y más cuando se acerca esa fiesta anual en la que se dan premios a los personajes del momento. Cada año sufríamos ese día de una forma radical: vestir a los famosos, idear un concepto para el evento... Pero lo peor era acomodar a la directora, que la noche antes se embalsamaba en los mejores tratamientos de belleza para lucir cual reina de belleza", comenta María, estilista de 40 años.

"Porque sí, ella esa noche era la protagonista de la fiesta. Se metía en casa y recibía allí a peluqueros, maquilladores... A todos menos a mí. Yo que le llevaba el estilismo, se los mostraba desde la calle y ella en albornoz desde el balcón del segundo piso, y cual Nerón, decidía si eran de su gusto o no. La verdad es que era despótico, pero más cómodo para los siete u ocho viajes que nos hacía realizar para cada prenda u accesorio. Una locura", termina. ¡Ni la mismísima Bárbara Valiente en 'Paquita Salas'!

Últimas tecnologías

En la era de las redes sociales hay momentos que internet y las herramientas que utilizamos en el ordenador, el móvil o la tablet nos juegan malas pasadas. Los 'freenlance' a menudo trabajan desde su casa y por vía Skype. Si alguna vez tienes una reunión, acuérdate de apagarlo después.

"Ser camarero significa que hay momentos en los que tienes mucho estrés y no por el trabajo, sino por los comentarios obscenos que escuchamos"

Si pensabas que hacer tus labores desde el salón era cómodo, igual te lo piensas dos veces. "Siempre me reúno con mi jefe, que tiene la sede en Londres, vía internet. Utilizamos vídeollamada para hablar y así nos vemos las caras. Tras hablar sobre unos puntos muy importantes que tenía que modificar, acabamos y no apagué la aplicación. En ese momento llegó mi pareja y nos pusimos a hacer el amor. Creo que nos vio media empresa. Todavía sigo en ese empleo, menos mal que no me los tengo que cruzar por los pasillos", explica Miguel, diseñador gráfico de 34 años.

"Trabajo en una famosa aplicación de citas a nivel mundial y tengo un perfil que utilizo solo de forma laboral. Por obligación de la empresa tengo fotos puestas y hobbies como cualquier otro, aunque estoy casada desde hace unos años. Muchas de las amigas de mi mujer le escriben para decirle que la estoy engañando. Hacen capturas de pantalla para demostrárselo, a pesar de que lo sabe todo. Es muy cansino que la gente quiera desprestigiarte a menudo", comenta Sara, comunicadora de 30 años

Alma, Corazón, Vida

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