CONSEJOS DE UNA HEADHUNTER

¿Estás pensando en dejar tu empleo? Hazte estas 10 preguntas antes de hacerlo

Antes de tomar una decisión, debemos tener claro si lo mejor es abandonar el trabajo en el que estamos o nuestra inquietud es algo pasajero

Foto: El estrés no es bueno para absolutamente nada. iStock
El estrés no es bueno para absolutamente nada. iStock

Ya has encontrado trabajo, el que pensabas que era el definitivo, pero no estás a gusto. ¿Son imaginaciones tuyas? ¿Eres culo de mal asiento? O, simplemente, ¿crees que mereces estar en un sitio diferente o mejor?

Caroline Ceniza es una headhunter y coach laboral que nos explica en Forbes qué preguntas nos tenemos que hacer a nosotros mismos para saber a ciencia cierta si debemos abandonar el trabajo en el que estamos o nuestra inquietud es algo pasajero.

¿Es por el trabajo o por ser el “nuevo”? Integrarte en una compañía es un proceso que muchas veces resulta complicado. Dependiendo de la compañía, adaptarte correctamente puede durar meses, ya que debes conocer bien a la gente con la que trabajas, la estructura de la empresa, su cultura, etc. Tienes que evaluar si has dado el suficiente tiempo a este nuevo empleo.

Sé autocrítico

¿Qué podría mejorar tu situación? Si ya has superado la fase anterior y le has dado esa oportunidad a tu nuevo trabajo, realiza el ejercicio mental de ver cómo podría mejorar tu situación en la empresa. ¿Formación? ¿Ayuda? ¿Recursos? Es importante ver qué falla en este trabajo, para intentar arreglarlo o, mirando al futuro, contar con ello en un próximo trabajo.

¿Sabes si económicamente te lo puedes permitir? Si renuncias, no tienes indemnización ni paro

¿Has intentado mejorar tu situación? Una vez identificado el problema, es hora de pasar a la acción e intentar arreglar lo que no termina de encajar en tu situación laboral. Si necesitas formación o personal, pídelo y si, por ejemplo, las relaciones con tus superiores no son buenas, intenta reconducirlas antes de optar por una salida.

¿Se lo has dicho a tus jefes? Si después de identificar el problema e intentar resolverlo no consigues nada, deberías informar a tus superiores de que no está a gusto en el trabajo. Aparte de que es una cortesía que les debes por haberte contratado, es un último recurso para lograr solucionar lo que no encaja: su mayor capacidad de decisión puede ayudarte. Si tus jefes son parte del problema, evidentemente, no debes trabajar demasiado esta vía.

¿Qué pierdes renunciando ahora? Debes valorar de qué manera llegaste a este trabajo. ¿Fue gracias a un amigo? ¿Por un headhunter especializado en tu sector? Tienes que pensar a largo plazo y valorar si renunciar en este momento puede causarte problemas para encontrar de nuevo trabajo en el futuro. Piensa: al dejar este empleo, ¿también se está alejando relaciones clave y/o futuras oportunidades?

Piensa a futuro

¿Los trabajos te duran poco? Si esta es tu primera vez en abandonar un trabajo en el que no has estado demasiado tiempo, no hay problema. Si has estado poco tiempo también en empleos anteriores, la cosa se complica, ya que los reclutadores lo verán como un patrón de comportamiento y se fiarán menos de ti a la hora de una futura contratación.

Si lo tienes claro, comienza a mover tus contactos y clientes para lograr un nuevo empleo

¿Cómo explicarás tu abandono? Muy ligado al punto anterior es el hecho de cómo vas a explicar en futuras entrevistas de trabajo por qué abandonaste tu empleo tras poco tiempo. Prepara una historia convincente y elimina cualquier indicio de enfado respecto a tus empleadores (eso no gusta a los reclutadores).

¿Puedes mantenerte sin trabajo? Hora de echar números y mirar tu cuenta bancaria. Si te vas del trabajo, a menos de que llegues a un acuerdo, te irás sin indemnización y sin derecho a paro. ¿Te lo puedes permitir? ¿Durante cuánto tiempo? Recuerda, la presión financiera puede conducir a malas decisiones futuras.

¿Tienes un plan B? Si hay otro trabajo al que puedes pasar fácilmente, esto puede aliviar su decisión de dejar tu situación actual. Comienza a recuperar relaciones antiguas, tira de contactos y empieza a medir la facilidad (o no) para encontrar nuevo empleo.

¿Qué dice tu instinto? Si todas las preguntas anteriores no han servido para que tomes una decisión sobre dejar o no tu trabajo, pregúntale a tu cuerpo que, generalmente, se da cuenta de las cosas más rápido que tu mente. Cuando piensas en quedarte, ¿cómo te sientes físicamente? ¿Mareado, estresado, con ansiedad? Quizás ahí tengas la mejor respuesta.

Alma, Corazón, Vida

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