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Cuando eres infiel con alguien del trabajo: "Me lie con uno de los jefes en el baño"

Acostarte con alguien con el que compartes turno o que pertenece a tu empresa puede tener repercusiones laborales. Estas son las historias reales de algunos empleados

Foto: Foto: 'Anatomía de Grey'.
Foto: 'Anatomía de Grey'.

Si te pones a pensar en cualquier serie de televisión que se desarrolle en un hospital, un despacho de abogados, una oficina, un mercado o cualquier establecimiento donde haya bastante personal, siempre hay personajes que se acaban liando, emparejando, teniendo sexo e incluso formando una familia.

Es cierto que a veces la realidad supera la ficción y en nuestro entorno laboral pasan cosas parecidas. Quizá no tan exageradamente como en 'Anatomía de Grey', pero seguro que recuerdas a alguien que se ha enrollado con otro del trabajo. No es tan descabellado, de hecho pasamos tantas horas que, como dice el refrán, "el roce hace el cariño".

Las relaciones sentimentales en la oficina pueden ser un aliciente para ir a trabajar o convertirse en el mayor de los dramas. Según una encuesta realizada por 'Business Insider', un 54% de los participantes había tenido sexo con un compañero y tan solo uno de cada diez se arrepentía de su desliz sexual. Además, el 84,5% había fantaseado con alguno de sus 'colegas' o jefes.

Profesional vs personal

La cena de empresa se ha convertido en toda una tradición. Salir con los compañeros de trabajo, pasarlo bien, sociabilizar y, en algunos casos, arrepentirte de la noche anterior es ya un clásico de la Navidad. Sobrevivir a estos eventos a veces es difícil. Si en un principio solo se busca la interacción grupal entre empleados y que el ambiente laboral no sea tan tenso como el resto del año, muchos momentos parecen traspasar la línea entre lo profesional y lo personal.

"Hace unos meses, en la cena de Navidad, bebí demasiado y me acabé liando con uno de los jefes en el baño. Él quiso ir a más, pero estaba muy borracha y me pude escapar. Él está casado y tiene dos hijas, pero eso no le impidió que me metiera mano. Después de aquella noche me escribía mucho, pero yo no me sentía cómoda ni mirándole a la cara cuando se acercaba a decirme algo del trabajo. Qué vergüenza", explica Andrea de 29 años.

Las españolas podrían ser las que más contentas vuelven a su empleo, ya que son las europeas que consiguen más amantes en el ambiente laboral

Según otro estudio, realizado por la web de contactos Victoria Milan, solo el 10% de los varones que participaron dijo que nunca engañaría a su pareja con alguien del trabajo en una fiesta navideña, pero el porcentaje aumentó cuando se les preguntó a ellas: el 20% nunca sería infiel con un compañero. Sin embargo, el 33% de estas mujeres, admitió haber tonteado con sus compañeros de trabajo en estas fechas, y el 29% de ellas lo hace más cuando se aproximan dichos eventos.

"Estuve siete años trabajando en una discoteca muy céntrica. Pasábamos muchas horas juntos y me llevaba muy bien con varios del equipo. Cada vez que salía me acostaba con alguno de ellos y si ningún problema. Al día siguiente como si nada. Quizá es que yo era el rey del invierno, pero nunca me he tenido que avergonzar de nada y a día de hoy conservo a algunos de ellos como amigos de verdad", confiesa Daniel, de 28.

Cuidado con las pruebas

"Jamás me he liado con nadie de mi empresa, pero cuando estuve trabajando en una bastante pequeña (éramos como unos doce), en un evento que tuvimos hubo varias personas que desaparecieron durante un tiempo y luego en el baño nos encontramos un condón usado. Nunca supimos quiénes lo utilizaron, pero podrían haber sido más cuidadosos y limpios para que no les pilláramos. Además, todo el mundo estaba casado menos yo, así que...alguien le puso los cuernos a su mujer/marido", comenta Ángel, de 35 años.

Hay quienes no conocen apenas a personas nuevas durante el año, y en esas circunstancias es fácil fantasear con compañeros o con superiores, a pesar de los evidentes riesgos para el clima en la oficina o incluso para la carrera de uno. Mercedes tiene 25 años y se acostó con su jefe el verano pasado: "Sabía que tenía pareja y una familia, pero ese no es mi problema. A raíz de aquella primera vez ha habido otras más. Hubo un tonteo desde el principio y ahora cuando nos apetece lo hacemos. Además, mis condiciones laborales han mejorado notablemente. Será que soy buena en mi trabajo. Eso sí, borro siempre nuestros emails para que nos pillen".

"Tengo un puesto de responsabilidad en mi empresa, pero todos somos gente joven, por lo que es normal que haya líos. Estuve un tiempo saliendo con uno, pero acabamos dejándolo y al poco empecé con una chica. No quería que nadie se enterara por lo que él me cambió el nombre en el móvil y cuando salíamos siempre estaba paranoica con que nos encontraríamos a alguien. Al final también terminamos la relación, pero, por suerte, no se enteró nadie porque fuimos listas", asegura Ana, de 27.

Morboso y peligroso

A estas alturas de mes la vuelta a la rutina ya está casi superada. Son muy pocos los que aún pueden disfrutar de sus merecidas vacaciones, pero por lo general los niños ya están en las escuelas y los adultos, en el trabajo. Pero, unos vuelven a trabajar con más ganas que otros. Después del paréntesis, vuelven los encuentros con los amantes. Según un estudio sobre la infidelidad femenina en Europa realizado por IFOP para Gleeden, las españolas podrían ser las que más contentas vuelven a su empleo, ya que son las europeas que consiguen más amantes en el ambiente laboral.

Solo el 10% de ellos nunca engañaría a su pareja con alguien del trabajo en una fiesta navideña y el 20% de ellas nunca sería infiel con un compañero

"Una noche de sábado salí de fiesta con mis amigas a una discoteca. Bebimos, bailamos, lo pasamos genial. En mi casa acabó un señor trajeado que me había ligado y que durmió conmigo. El sexo fue bastante mediocre. Eyaculó muy rápido y yo no llegué al orgasmo. Lo cierto es que fue un completo desastre. Ese lunes, empezaba en mi nueva oficina y cuando me iban a presentar a mi nuevo jefe, ¡boom! Allí apareció el hombre que había dormido en mi casa. Ahora nos llevamos bien, pero al principio fue todo un poco tenso", afirma Miriam de 33 años.

"Realmente no es mi compañero de trabajo como tal, pero sus oficinas están en el mismo edificio. Nos conocíamos de antes, ya habíamos tenido relaciones sexuales anteriormente, pero la casualidad le trajo al complejo donde está mi empleo. La gente suele echarse un cigarro en el descanso o tomar un café, nosotros solíamos irnos al baño y echábamos un polvo rápido para aliviar tensiones. Nunca se enteró nadie, aunque a él le despidieron y a mí se me acabó el chollo. Ahora estoy histérico", comenta Carlos, de 30 años.

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