¡ME TIENEN HARTO!

Lo que más molesta a la gente de sus compañeros de trabajo

¿Te has puesto a calcular cuántas horas de tu vida pasas con ellos? Seguramente muchas más de las que te gustaría. ¿Qué cosas no te atreves a decirles?

Foto: Foto: iStock.
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Tener un buen ambiente en el trabajo es la clave para sobrevivir y estar a gusto. Muchas empresas todavía creen que el éxito está en la constancia de los empleados y en las largas jornadas, pero poco a poco se van dando cuenta de que la conciliación personal y un clima en el que todos se lleven bien es realmente la clave para lograrlo.

Pasamos muchas horas a lo largo del día trabajando. Por ello, resulta fundamental contar con buenos compañeros que favorezcan un entorno agradable. Tanto tiempo juntos aguantando comentarios desafortunados, voces istriónicas, mala comunicación pueden hacer mella a la hora de realizar correctamente tus laborales.

El Confidencial ha querido saber qué comportamientos son los que más molestan en diferentes empleos y ha hablado con distintos trabajadores para saber qué les saca de quicio de sus compañeros más cercanos. Esto es lo que nos han contado.

Aprovecharse de los demás

Seguro que reconoces al típico espécimen que siempre pide favores pero nunca los devuelve, y no solo hablamos de que se hace el tonto para no trabajar en equipo sino que nunca tiene monedas para el café o pata la caña de después. "Me dejas... o me invitas..." son sus frases preferidas. "Lo que peor llevo es cuando tomamos algo después de la jornada o en el descanso de la hora de comer. Que nunca lleven efectivo me pone de los nervios. Si fuera un par de veces y otro día me invitaran a mí no habría problema, pero siempre es la misma historia", explica Ricardo, periodista.

"Lo que realmente me enfada es que no sepan trabajar en equipo. Si nos dividimos las tareas para terminar antes o repartimos una serie de cosas que haya que hacer y la otra persona se haga la sorda o como que no lo ha entendido, me desespera. Al final siempre hacemos el trabajo los mismos y cargamos con el de los demás. Es frustrante", explica Mario, empleado en una oficina.

No puedo con la gente que no se asea. Hace años quizá no existían algunos productos, pero a día de hoy no tiene perdón

Dejarse arrastrar por la apatía y la ineficacia resulta tentador. Sobre todo, si en tu empresa no te sientes valorado, pero a la larga ese comportamiento acabará perjudicando tu futuro laboral. Ten cuidado, pero tampoco seas tonto. Lo que no haga es es su responsabilidad, no termines lo que debería hacer él, así tu jefe se dará cuenta de quién tiene a su lado.

"Me molesta mucho cuando mis compañeros tienen problemas o dudas con sus tareas y me piden ayuda. Perdo bastante tiempo en resolver sus problemas para que puedan seguir trabajando, pero cuando vuelvo a mis quehaceres, voy retrasado en las entregas, y al final, llega la hora de irse y ellos se van, pero yo me quedo terminando lo mío", asegura Fernando, informático.

Cero solidaridad

"Estoy harta de la gente que no está dispuesta a echar una mano y que piensa primero en su interés y en salvar su culo. O cuando controlan todo lo que haces y están constantemente compitiendo. Que sean capaces de venderte por quedar ellos bien y hacer la pelota a los superiores. En una ocasión, estaban echando a una becaria y le dijo a mi jefe que no había aprendido nada de mí porque yo no sabía nada... Todo está relacionado con los egos. No puedo con ellos, esa necesidad de tener que quedar siempre por encima de los demás y jamás retractarse", comenta Paula, especialista en moda.

Siempre cercanos a los jefes y las personas influyentes de la empresa, ansían estar involucrados en los procesos importantes del negocio y que se les tenga en cuenta en la toma de decisiones antes que a los demás. Quieren ascender cuanto antes y lo harán a toda costa. Se preocupan por restar cualquier atisbo de profesionalidad a sus compañeros y les da un ataque si premian o agradecen un trabajo a alguien que no sean ellos.

Lo que realmente me enfada es que no sepan trabajar en equipo. Si nos dividimos las tareas y alguien se hace el sueco, me desespera

"Generalmente no tengo problemas con nadie y nos llevamos bien, pero es cierto que los distintos ritmos de trabajo y el pasar mucho tiempo juntos pueden hacer que acabemos teniendo roces. He estado en varios puestos y creo que a todos nos enfadan las mismas cosas, que parezca que tú haces más trabajo que los demás, pero normalmente es tu perspectiva y al final todos pensamos que somos los que más hacemos y que lo nuestro es indispensable (y no es verdad). Lo mejor que se puede hacer es hablar las cosas calmadamente y no guardártelas", explica Amanda, periodista.

"Lo que más odio es no darme cuenta siempre de que 'todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra' llegado el momento. En general (con excepciones) son personas con las que pasas muchas horas, pero no son tus amigos. Los peores son los que tienen un objetivo profesional y van a por él cueste lo que cueste pisando las cabezas necesarias en el camino sin ningún reparo. Son capaces de utilizar tus palabras fuera de contexto o hasta de inventar cualquier cosa. Suele coincidir que este tipo de persona son las más mediocres", asegura Miriam, abogada.

Olores varios

"No puedo con la gente que no se asea. Hace años quizá no existían productos para determinadas alergias de la piel y podía entenderlo, pero que a día de hoy alguien emita un olor corporal fuerte o desagrable no tiene perdón. Ya he hablado varias veces con uno de mis compañeros, pero de vez en cuando sigue teniendo un hedor que no se puede aguantar. Pasamos muchas horas juntos, por favor, dúchate o cómprate un buen desodorante", confiesa María, secretaria.

Pasamos muchas horas a lo largo del día trabajando. Resulta fundamental contar con buenos compañeros que favorezcan un entorno agradable

El rastro que deja alguien con su comida también es una de las quejas más comunes. "Me da mucho asco que la gente traiga pescado, paella o coliflor porque me llega el olor a la mesa y me dan muchas ganas de vomitar", asegura Pilar, estilista. "No se dan cuenta de que además la ropa coge rápidamente el aroma de la comida y que toda la oficina queda impregnada. Es un horror", añade.

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