la fuente de la eterna juventud

Lo que sabemos sobre detener el envejecimiento: ¿estamos muy cerca?

Hace apenas cien años la esperanza de vida era muy inferior. ¿Podrán los avances médicos y tecnológicos ayudarnos a alcanzar la inmortalidad?

Foto: Foto: iStock.
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Son muchas las cosas que el ser humano pretende conquistar y aún no ha podido. Una de ellas es la muerte. Desde tiempos inmemoriales hemos tratado de buscar esa fuente de la eterna juventud en la que sumergirnos para poder mantener siempre el aspecto de nuestros primeros años. Todo el mundo tiene algo de Dorian Grey en su interior, pero, a día de hoy, aunque podemos frenar la vejez a golpe de bisturí y cremas antiedad, es inevitable que los estragos de la edad acaben notándose en nuestra cara, demostrando todo lo que hemos vivido.

¿O no? ¿Habrá algún día en el que las arrugas no crucen nuestra piel, por muchos años que tengamos? ¿Es muy extraño imaginar una sociedad donde los 60 sean los nuevos 30 y la adolescencia se prolongue hasta los 40 años? ¿Un mundo en el que la ciencia ficción se convierta en realidad, teniendo en cuenta que hemos duplicado -o triplicado- la media de edad y seguiremos haciéndolo en un futuro? Nuestros años solo serían, entonces, un número al que no prestar atención.

Los laboratorios alrededor de todo el mundo llevan años trabajando para conseguir esa fórmula de la longevidad, la juventud eterna, intentando que nuestra media de vida alcance los 100 años o más, pero ¿cuánto de cerca estamos realmente de la inmortalidad? Matemáticamente es imposible llegar al infinito, que es al fin y al cabo a lo que esta inmortalidad pretendería, por lo que lo mejor será centrarnos en la media actual: la esperanza de vida global son los 72 años aproximadamente. Un poco más para las mujeres, un poco menos para los hombres, más alta en los países desarrollados y menor, como es lógico, en los que se encuentran en vías de desarrollo con peor sistema sanitario y alimentación, según informa 'Digg'.

La esperanza de vida actual son los 74 años, y nos parece algo normal, pero no hace mucho tiempo la gente tan solo llegaba a los 30

Parece bastante común, pero es llamativo, sobre todo si pensamos en lo rápido que las cosas han cambiado en un corto espacio de tiempo. "Hace tan solo unos cien años", cuenta el profesor James Vaupel, de la Universidad del Sur de Dinamarca, "la esperanza de vida eran los 30 años, por lo que había mucha menos población en el planeta. Pero, de repente, hacia la década de 1840 comenzó a incrementarse hasta el momento actual, en el que algunos países como Japón han alcanzado una máxima que antes jamás se había vislumbrado, sus mujeres llegan a los 87 años". Todo esto se debe a las mejoras médicas, tecnológicas o el progreso económico.

Podemos seguir el ejemplo de los nipones porque ahora contamos con unos conocimientos que nuestros antepasados no tenían: "No hay que fumar, tampoco beber mucho, hacer ejercicio, comer una dieta equilibrada, respirar aire fresco y tener vida social", indica Vaupel. Pero, ¿de verdad el secreto para la inmortalidad se basa simplemente en comer sano y hacer deporte? Pues... Sí. Por lo menos eso aseguran los científicos, mientras intentan batir esa marca de longevidad.

Cómo incrementar la longevidad

"Generalmente las enfermedades son una demostración de que estamos haciéndonos mayores, pero no tendría por qué ser así necesariamente. Tenemos el caso de las ballenas, que viven cientos de años y son muy similares a nosotras genéticamente", explica. "Pero para ser como ellas tendríamos que modificar nuestros genomas o buscar medicinas que nos ayudaran a revertir el proceso por el cual nuestras células envejecen". Eso tiene un nombre, senescencia celular, y los científicos ya están haciendo pruebas. La primera de ellas se trata de investigar más a fondo sobre una molécula que activa las enzimas que producen ciertos beneficios y que se encuentra en algunos alimentos como los cacahuetes, las granadas, el vino o los pistachos. Ya se ha probado con algunos animales a los que han conseguido alargar la vida.

Tras sintetizar una enzima que se encuentra en las células vivas y dársela a unos ratones, se comprobó que adquirían una mayor resistencia a la radiación


Pero este solo es el principio, pues también se ha descubierto que el dinucleótido de nicotamida y adenina, una enzima que se halla en las células vivas formada por vitamina B3, ayuda al cuerpo a luchar contra las enfermedades y a mantenerse sano. Conforme nos hacemos mayores algunas partes de nuestro cuerpo comienzan a perder esta enzima y, sin ella, moriríamos en menos de diez segundos. Los científicos creen que comprendiéndola nos aproximaremos un poco más a una vida larga, pues ya se ha probado a sintetizarla e introducirla en el agua de una serie de ratones de laboratorio. ¿Resultado? Tras incorporarla a sus cuerpos, comenzaron a correr más rápido y a adquirir mayor resistencia a la radiación.

Hacia un nuevo mundo

Si funcionara se podría incluir en píldoras que nos ayudarían. La cuestión es, ¿a qué? Probablemente a estar más sanos, pero ¿y a vivir más? Eso es lo que aún queda por investigar. Mientras tanto, la tecnología también trata de paliar esas enfermedades, hay mucha esperanza en la regeneración celular, la manipulación genética o la nanotecnología. "Quizá nos ayudará en el futuro a poner pequeños robots en nuestro cuerpo que podrían ayudarnos a reconstruir huesos o a aniquilar a los gérmenes", señala el profesor. "Nos estamos centrando en reducir las enfermedades cardíacas o el cáncer, hay cierto progreso contra el Alzhéimer, pero aún debemos estudiar un poco más estos puntos".

¿Cómo cambiará el mundo si se incrementa la esperanza de vida? ¿Habrá trabajos o dinero suficiente para todos?

Y si finalmente conseguimos descubrir los secretos de la juventud eterna, ¿cómo será nuestro mundo? Tendremos que estudiar varias carreras para estar satisfechos, conoceremos a nuestros tatara-tataranietos y viviremos una vida completamente diferente. El profesor se hace una serie de preguntas: "¿habrá realmente trabajo para todas esas personas? ¿Dinero suficiente? Lo cierto es que, desde mi punto de vista, la gente que vive hasta los 80 o 90 años está aportando ingresos que sirven para financiar la educación, la sanidad o la concienciación medioambiental".

Por lo que, mientras esperamos a la inmortalidad, podemos observar que las cosas van a mejor puesto que cada año la esperanza de vida se incrementa tres meses, lo que significa que en cuatro décadas viviremos diez años más, y en ocho, 20. Los niños que han nacido en países del primer mundo sobrepasarán los 100 años de esperanza de vida, y sus nietos verán como algo normal sobrepasar esa edad. "¿Vivir eternamente?, se pregunta Vaupel. "Quizá sea pronto para decirlo pero no hay una razón física por la que no podría ser posible, lo que no sé es si la tecnología lo permitirá, aunque tengo esperanza en que para el futuro podremos revertir todos los inconvenientes que produce el envejecimiento". Habrá que seguir esperando y cruzar los dedos.

Alma, Corazón, Vida

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