Pensadas para que sólo queden los mejores

Los grandes ejecutivos sólo dan empleo a quienes responden bien a estas preguntas

Elon Musk hace a todos sus candidatos una pregunta rebuscada, mientras que los fundadores de Google dejan que sean ellos mismos quienes preparen las cuestiones

Foto: Elon Musk, Larry Page y Drew Houston, tres de las personas más influyentes del mundo.
Elon Musk, Larry Page y Drew Houston, tres de las personas más influyentes del mundo.

Las entrevistas de trabajo se han convertido en toda una disciplina científica para algunos de los grandes ejecutivos. Aunque lo habitual es que los dueños de las empresas más importantes del mundo deleguen esta responsabilidad en sus respectivos departamentos de Recursos Humanos, a menudo se les pregunta por sus técnicas preferidas para seleccionar personal: preguntas aparentemente sencillas en el caso de unos y verdaderos acertijos diseñados para confundir al interlocutor, en el caso de otros.

Incluso los candidatos más curtidos pueden sucumbir en esta fase, pues no es ningún secreto que desde hace tiempo los empleadores utilizan técnicas psicológicas para desconcertar al entrevistado y bucear entre sus defectos hasta tacharlo de la lista. Hacerle describir las debilidades de un antiguo jefe, plantear por qué quieren cambiar de trabajo o si has pensado alguna vez en montar tu propia empresa son algunas de las cuestiones, aparentemente inocentes, pero en realidad retorcidas que pueden sepultar tu carrera profesional.

No es ningún secreto que desde hace tiempo los empleadores utilizan técnicas psicológicas para desconcertar al candidato en una entrevista

Otras opciones sobrepasan lo discursivo, como la que utiliza Trent Innes, directora de la compañía contable Xero, que para contratar a sus empleados lleva a los entrevistados hacia el comedor de la oficina y se asegura de que salen de allí con una bebida caliente en la mano. Cuando termina de hacerles las preguntas oportunas, espera 30 minutos para ver si la persona se ofrece a lavar el recipiente o bien intenta dirigirse hacia la cocina para hacerlo.

Elon Musk (Tesla y SpaceX)

El fundador de Tesla y SpaceX está en el grupo de los más puntillosos. "Estás parado sobre la superficie de la Tierra. Caminas una milla al sur, una milla al oeste y una milla al norte, pero terminas exactamente donde empezaste. ¿Dónde estás?". Esta compleja adivinanza es la pregunta que utiliza frecuentemente para medir la inteligencia de quienes quieren ser sus empleados, según se explica en la biografía 'Elon Musk: Tesla, SpaceX y Quest for a Fantastic Future'.

Elon Musk durante una reciente conferencia. (Reuters)
Elon Musk durante una reciente conferencia. (Reuters)

Hay (al menos) dos respuestas correctas. La primera es el Polo Norte, pues si se empieza a andar allí, se acabará en el mismo punto teniendo en cuenta que la Tierra es esférica. La segunda es un poco más enrevesada, pero no por ello menos válida: en algún punto a 1,5 millas del Polo Sur. Esta otra posibilidad se explica bajo la premisa de que, al descender una milla, se necesita encontrar un punto en el que el perímetro de la Tierra sea también una milla, de manera que ese perímetro tenga un radio de 0,5 millas que, sumado a la latitud, daría como resultado 1,5.

Drew Houston (Dropbox)

El multimillonario fundador de Dropbox tiene cinco preguntas que sistemáticamente hace a sus candidatos:

  1. ¿Quién es el mejor del mundo en lo que haces?
  2. ¿Quiénes son tus referentes?
  3. ¿Qué has aprendido en el último año?
  4. ¿Qué consejo le darías a tu 'yo' de hace 10 años?
  5. ¿Cuáles son las lecciones más importantes que has aprendido?

Drew Houston, en la bolsa de valores de Nueva York. (Reuters)
Drew Houston, en la bolsa de valores de Nueva York. (Reuters)

Estas cuestiones le ayudan a saber si el trabajador está dispuesto a mejorar constantemente. "Me gustan las personas que realmente aman su profesión y que siempre están tratando de ser mejores, que están obsesionadas con separar lo excelente de lo bueno", explicaba en una entrevista concedida a 'The New York Times' en la que también recomienda a los recién graduados buscar un entorno que "saque lo mejor" de uno mismo.

Larry Page y Sergey Brin (Google)

"¿Qué pregunta te harías si fueras nosotros?". Así daban la vuelta a la tortilla los fundadores de Google, Larry Pague y Sergey Brin, cuando buscaban miembros para su equipo, según cuenta a 'Business Insider' uno de los entonces entrevistados, el ahora director ejecutivo de AOL, Tim Armstrong. Cuando se reunió con ellos por primera vez, le expresaron: "No estamos realmente seguros de qué preguntarte. Hágase usted mismo las preguntas". Más tarde supo que esta extraña iniciativa estaba totalmente premeditada y que se trataba de una táctica para juzgar el carácter de la persona que tenían enfrente.

Larry Page y Sergey Brin en una foto de archivo. (EFE)
Larry Page y Sergey Brin en una foto de archivo. (EFE)

También utilizan una pregunta con la que desconcertar a los aspirantes: "¿Cuántas veces se superponen las manecillas de un reloj a lo largo de un día?". La mayoría de personas tiende a contestar con rapidez que este fenómeno se produce en 24 ocasiones al día, pero las matemáticas dan otra respuesta: las manecillas se cruzan una vez cada hora, pero como empiezan y terminan una encima de otra, dos de las horas no cuentan como cruce. Por lo tanto, la respuesta correcta sería que se cruzan 22 veces.

Peter Thiel (PayPal)

El cofundador de PayPal y administrador de fondos de inversión Peter Thiel quiere tener su lado a gente que no tenga miedo de decir lo que piensa. Por eso siempre propone a sus futuros empleados: "Dime algo que sea verdad pero en lo que casi nadie esté de acuerdo contigo". De esta manera, "pone a prueba la originalidad del pensamiento y, en cierta medida, la valentía para hablar en el contexto de una entrevista difícil", justificaba en la revista 'Forbes'.

Peter Thiel pronuncia un discruso en la Convención Nacional del Partido Republicano. (Reuters)
Peter Thiel pronuncia un discruso en la Convención Nacional del Partido Republicano. (Reuters)

"Siempre es socialmente incómodo decirle al entrevistador algo con lo que podría no estar de acuerdo", se extendía, aunque matiza que para él las entrevistas no son tan importantes y que prefiere centrarse en un buen currículum o en la red de contactos del candidato.

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