no les tengas sin pegar ojo toda la noche

Las posiciones sexuales más sigilosas para disfrutar sin molestar

Hay maneras de no perturbar el sueño de aquellos que viven contigo y, aun así, disfrutar de una noche de placer extensa. Te contamos cómo

Foto: Foto: iStock.
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Asúmelo: si tienes compañeros de piso, saben perfectamente cuándo estás teniendo relaciones sexuales, por muy duras que sean vuestras paredes. Probablemente tú también les has escuchado a ellos en alguna ocasión, y estarás de acuerdo en que escuchar gemidos y suspiros al otro lado de la habitación mientras intentas dormir no es la sensación más agradable que existe.

Así que, si eres de los que llevas a alguien a tu cuarto a las dos de la mañana consolándote con que "probablemente tus compis estén dormidos", no te lo creas. Nunca duermen. Es por ello que, por aquello del respeto, hay muchas posturas sexuales que os harán gozar pero impedirán que los muelles del colchón chirríen, los barrotes de la cama suenen o incluso, en algunas ocasiones, entre alguien y os pille en pleno acto. Ahí van algunas sugerencias.

Masturbación con manta

Es bastante sencillo. Habéis puesto una película pero, como imaginas, no veréis el final. Si os apetece una buena sesión de preliminares y, por algún motivo, tenéis miedo de que os pillen (ya sea porque no tienes intimidad, pestillo en la puerta o porque tu compañero entra en tu habitación cada dos por tres a pedirte un cargador) esta es la mejor solución: podéis meteros en la cama o el sofá y cubriros con una manta grande.

Es una buena idea que permanezcáis vestidos, por lo menos con la parte de arriba. Así, si alguien entra, podréis actuar normal y no os moriréis de vergüenza.

El algodón de azúcar

Quizá el problema no sea que tu compañero de piso no respeta tu intimidad o que no tienes pestillo, simplemente que tu cama no pasa por las mejores condiciones y hace mucho ruido. Esta postura sexual es, entonces, la idónea para esa clase de situaciones.

Abrazados de esta manera tan dulce, como un algodón de azúcar, llegaréis rápido al clímax y sin hacer un alboroto. Ella debe colocarse sobre él, y ajustarse como si se colocara un cinturón de seguridad. Como la sensación que experimentaréis será muy fuerte justamente por la postura, podéis moveros acompasados y muy lentamente, mirándoos a los ojos para disfrutar de todo lo que estáis sintiendo.

La llave inglesa

Esta es un paso más avanzada que el algodón de azúcar, y quizá requiera cierta agilidad por vuestra parte, puesto que es un poco digna del circo del sol (pero vale la pena porque las sensaciones que experimentaréis serán aún más intensas) él tocará el punto G de ella, provocándole que se derrita de placer.

Esta postura es de nuevo ideal para esas noches en las que no quieres despertar a toda la casa. No os moveréis mucho pero llegaréis al orgasmo muy rápido, eso si aguantáis la imposible postura, pero todo es ponerse.

El beso esquimal

Como ya sabrás si eres asiduo lector de esta sección, la penetración no lo es todo en esta vida y no hay nada mejor que innovar. Por ello mismo, nunca viene mal que os relajéis y también os dediquéis al sexo oral tras haber terminado.

Podéis masturbaros con una manta por encima, vestidos por arriba, por si entra alguien en cualquier momento y os pilla a mitad de la faena

Tenemos la concepción de que una vez que llegamos al orgasmo el sexo termina, pero no tiene por qué ser así, y esto puede ayudaros a conocer otros niveles insospechados de satisfacción sexual.

La postura es, además, muy sigilosa, por lo que no tendréis nada que temer, a no ser que uno de los dos se vuelva loco de placer y no pueda reprimir los gemidos. Gajes del oficio.

El broche de oro

Si el cabecero de tu cama está viejo y sabes que, con cada movimiento, estáis a punto de romper la pared, la mejor solución para estos casos es el broche de oro, un movimiento sencillo con el que os pegaréis como dos lapas (literalmente) y podréis gozar con movimientos suaves y lentos o más rápidos, colocándoos al borde de la cama.

Es más cómoda que las otras posturas y, además, podéis miraros a los ojos mientras lo hacéis, sin miedo a descoyuntaros la espalda.

El misionero

Lo clásico no es siempre aburrido. El misionero es la postura con la que muchas personas dicen llegar antes al orgasmo, es íntima y no es excesivamente ruidosa si se hace con cuidado. De manera lenta y sexy, mirándoos a los ojos mientras lo hacéis, sentiréis una conexión especial.

En esta postura ambos tenéis el control de una manera bastante equiparada, es por ello que el empuje es el que marcará el ruido que hacéis y podréis disfrutar todo el tiempo que queráis (probablemente más que con la llave inglesa por lo imposible). A unas malas, siempre puedes cambiar de compañeros de piso.

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