SALUD SIN MITOS

Dolores articulares o riesgo cardiovascular: las consecuencias de la psoriasis

Además de las placas descamativas y costrosas, los afectados por esta patología también sufren sobrepeso, obesidad, niveles de glucosa y colesterol altos...

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Las vacaciones de verano, que para muchos ya han llegado a su fin, son uno de los momentos más esperados del año. La mayoría cuentan las horas para disfrutar del sol y playa o la montaña. Sin embargo, entre los pacientes con psoriasis, los sentimientos son contradictorios. Esta enfermedad crónica de la piel afecta a cerca de un millón de personas en España, según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), y unos 125 millones en todo el mundo, con una prevalencia estimada del 2% de la población, sin diferencias significativas por sexos.

Puede aparecer a cualquier edad, aunque la mayoría de los pacientes tienen las primeras manifestaciones entre los 15 y 35 años. Aunque su origen es desconocido, sí se sabe que una alteración del sistema inmune tiene un papel fundamental en su desarrollo y es responsable del síntoma más común de esta enfermedad, la presencia de placas o lesiones cutáneas en determinadas partes del cuerpo.

"Existe mucho estigma social y cierto rechazo alrededor de la psoriasis. Para muchos afectados, la piel puede convertirse en su mayor enemigo"

¿Se puede considerar la psoriasis solo una enfermedad de la piel? La respuesta es claramente negativa, según la Dra. Verónica López, coordinadora de la Unidad de Psoriasis del Hospital Quirónsalud Valencia, dado que puede afectar a otros órganos, como las articulaciones, en un 20%-30% de los pacientes. Además, se sabe que los pacientes con psoriasis tienen un mayor riesgo cardiovascular, una mayor incidencia de hígado graso, además de una mayor probabilidad de daño renal. “Además de las placas descamativas y costrosas, que suelen ser más frecuentes en codos, rodillas y manos, los afectados por esta patología también sufren dolores articulares o artropatías, así como sobrepeso, obesidad y niveles de glucosa y colesterol altos, lo que se conoce como síndrome metabólico, que puede comprometer seriamente su salud cardiovascular", apunta esta experta. Por ello, es importante un abordaje global en unidades especializadas de carácter multidisciplinar.

Y junto a todos estos condicionantes, también hay que sumar el componente psicológico, dado que en muchos casos el principal problema de los afectados por esta patología es la dificultad de aceptarla. “Existe mucho estigma social y cierto rechazo alrededor de la psoriasis. Para muchos afectados, su principal barrera, la piel, puede convertirse en su mayor enemigo”, según la Dra. López. Incluso hay expertos que la conocen como “la lepra del siglo XXI”, pese a que, como asegura esta especialista, “no estamos en absoluto ante una enfermedad contagiosa”.

Los rayos ultravioleta, beneficiosos

Precisamente ese pudor por mostrar su enfermedad hace que muchos pacientes no celebren la llegada del verano, dado que es momento de llevar menos ropa y dejar al descubierto las áreas afectadas de su cuerpo que en meses más fríos quedan perfectamente disimuladas. Pero no todo son problemas, porque el verano trae consigo un importante beneficio. Se sabe que más de un 90% de los pacientes nota mejorías de sus lesiones en verano. “La radiación ultravioleta actúa sobre las células de la epidermis produciendo un efecto inmunomodulador que se traduce en una reducción de la inflamación y de la proliferación de los queratinocitos de las placas de psoriasis”, resalta la especialista del Hospital Quirónsalud Valencia, que insiste, no obstante, en la necesidad de tomar el sol con precaución porque “las quemaduras pueden empeorar la psoriasis, además de aumentar el riesgo de cáncer”.

Se sabe que el nivel de estrés y la calidad de vida de los pacientes influyen de manera directa en el control de la enfermedad

De igual modo, es preciso consultar con un especialista para saber si el tratamiento que tienen prescrito para la enfermedad puede interaccionar con la exposición a los rayos solares, como sucede con los tratamientos tópicos derivados de la vitamina D (que se inactivan con el sol y por ello deben aplicarse por la noche) o con algunos tratamientos sistémicos, que hacen que la piel sea más sensible a la exposición solar.

"Actualmente, la enfermedad no tiene cura y el objetivo del tratamiento es librar la piel de lesiones durante un periodo lo más largo posible, lo que se llama 'blanquear las lesiones', o conseguir su remisión. En la elección de la mejor alternativa terapéutica influyen la gravedad de la enfermedad, el estilo de vida de la persona, las enfermedades que tenga, su edad y sus preferencias”, señala la Dra. López.

Asimismo, se sabe que el nivel de estrés y la calidad de vida de los pacientes influyen de manera directa en el control de la enfermedad, de ahí la importancia de mantener hábitos de vida saludables, como una dieta sana, la eliminación de hábitos nocivos como el tabaco o el alcohol y la práctica de deporte. "Es fundamental que el paciente comprenda que hay soluciones para su problema, pero que debe formar parte muy activa del tratamiento", concluye la especialista.


*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos para aclarar dudas referentes a mitos y creencias populares relacionados con la salud así como para combatir las falsas informaciones que se puedan generar en internet. Si tienes alguna duda sobre la consulta resuelta y quieres más información, puedes contactar con el Hospital Quirónsalud de Valencia.

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