UN AÑO DE AMOR

Me pasé una temporada ligando todo lo que pude y esto es lo que aprendí

Conocer a alguien nuevo para tener una relación (ya sea esporádica o seria) no es tan fácil como muchos piensan. Tras un tiempo probando, ¿qué opinan sobre ello?

Foto: Foto: iStock.
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Rompes con tu pareja y empieza una etapa de 'luto' en la que pasar unas semanas relajado y distante del resto de la civilización. Una vez olvidado este periodo, comienza una nueva etapa de posibilidades que debes aprovechar para conocer gente nueva y saber cómo está el mercado tras años con tu antigua relación.

Encontrar a la persona adecuada para volver a enamorarse no es una tarea fácil y para eso está el 'ensayo-error'. Si no tienes diferentes citas jamás podrás decidir qué es lo que realmente te conviene. Si te has tirado una temporada probando seguro que te has dado cuenta de algún comportamiento o patrón que sigue la gente. ¿Es ligar tan sencillo como nos pensamos?

'El Confidencial' se ha puesto en contacto con varias personas de entre 25 y 50 años para saber si se han sorprendido alguna vez o han percibido alguna cosa extraña cuando han estado una temporada conociendo a diferentes hombres y mujeres.

La sociedad de la tecnología

A lo largo de los años la forma en que conocemos a otras personas ha cambiado indiscutiblemente. Antes la gente se movía en círculos más pequeños y se limitaba a emparejarse con personas que estuvieran en su iglesia, amigos de amigos, vecinos o las fiestas y verbenas de pueblos y barrios. Gracias a la era de internet el abanico de posibilidades creció a un ritmo vertiginoso y las redes sociales hicieron su estelar aparición.

Cada vez veo más gente que no quiere tener nada serio. Cuando he estado sin pareja, he visto que la mayoría solo quiere sexo

"Lo que he aprendido del ligoteo es que las citas son un reflejo del tipo de sociedad que vivimos. Suelen ser tan efímeras como todo en general. La serie de la semana pasada ya no significa nada esta y lo mismo ocurre con el chico que conociste hace unos días. Es muy difícil establecer vínculos duraderos cuando las posibilidades, con Facebook, Tinder, Grindr, Instagram y las aplicaciones para conocer gente, son infinitas. Al final todos entramos en una rueda de personas y más gente que no tiene fin", asegura Javier, de 34 años.

"Creo que en el mundo del emparejamiento, en general, sobre todo cuando se acude a las 'apps', las mujeres nos enfocamos más a buscar una relación estable y ellos más a disfrutar el momento. Lo importante es tener claro qué quieres tú y buscar eso; si el de enfrente necesita otra cosa hay que saber detectarlo y lo antes posible darle puerta para seguir con lo tuyo. Y por supuesto, la opción de conocer gente fuera del mundo virtual siempre está abierta y suele ser más sana, menos previsible y más divertida", asegura de Silvia, de 43.

Mienten más que hablan

Ocultar la verdad de vez en cuando es algo que todo el mundo hace, pero cuando tratas de mostrarle a alguien cómo eres, quizá no sea la mejor opción. Recurrir a las mentiras reiteradamente nunca funciona (tienen las patas muy cortas, ya sabes) y acaba por tener consecuencias nefastas. Si lo que quieres es causar buena impresión lo mejor es que vayas de cara en todo momento.

"Me he dado cuenta que la mayoría de las personas miente, y mucho. No solo lo hacen en la primera cita para que les gustes más sino que lo siguen realizando una y otra vez para embaucarte y convencerte de que son la persona adecuada. Eso de que alguien disfrace la realidad me parece una tontería porque al final todo sale a la luz y te acabas enterando de la verdad", asegura Antonio, de 29 años.

Foto: iStock.
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"La gente miente más que habla. No entiendo por qué lo hacen. Es muy posible que sea porque tienen un problema de autoestima, pero es un patrón que se repite continuamente. En el último año he conocido a varias personas así y no se dan cuenta de que estamos en una época en que internet nos ayuda a descubrir lo que queramos. Si quieres puedes investigar un poco y ver si te engañan o no", explica María, de 25.

"Soy ejemplo perfecto del flechazo, por eso, en el arte del ligoteo necesito solo una mirada o 5 segundos para decidir si alguien me gusta o no. He desarrollado una técnica para saber si la persona que tengo enfrente busca sexo o quiere algo más. Y ahí empieza el partido. Nunca me han entrado, así que siempre me ha tocado dar el primer paso y eso da una cierta ventaja, aunque también existe el miedo al salto mortal sin red: el zasca no te lo quita nadie, pero es un riesgo que hay que correr. Desde la aparición de las aplicaciones, la técnica es otra cosa: hasta el momento en que se queda ya has podido dar una serie de pasos intermedios que ayudan a preparar el camino: ¿qué te gusta? ¿qué buscas? ¿cómo te gusta?", comenta Jandro, de 40.

Miedo al compromiso

A veces hay que montarse en ese tren que pasa a tu lado o es posible que no vuelva en mucho tiempo. Tener miedo a emparejarse es algo bastante común, cada vez más. Este fenómeno creciente que tiene que ver con limitar la propia libertad como sacrificio al formar un vínculo con el otro, no solo aparecer cuando tienes pareja, también al conocer a alguien o en cualquier otra situación. Seguro que te has topado con bastantes individuos a los que les pasaba.

"Muy a mi pesar cada vez veo más gente que no quiere tener nada serio. Cuando he estado una temporada sin estar con nadie, he visto que la mayoría solo quiere tener sexo y después desaparecer. Al final somos instrumentos para el otro. Como es lógico, las formas de relación humana modernas han favorecido situaciones como el 'ghosting', escabullirse sin dar ninguna explicación. Una vergüenza", comenta Clara, de 31 años.

Las citas son un reflejo del tipo de sociedad en la que vivimos. Suelen ser tan efímeras como todo en general

"La gente no va de cara. Si quieres ir la cama, con decirlo es suficiente, pero no hay que ir mareando la perdiz. En todo este tiempo he podido elaborar un sentido nuevo que me hace reconocer si solo quieren tener sexo o algo más. Y casi siempre es lo mismo: un polvo y adiós", señala Miguel, de 33.

"Cuando ligas por la noche o en una aplicación y tienes relaciones sexuales ese mismo día, una vez que terminas, sabes si repetirás o no. Aunque te pida tu teléfono, no significa que te vaya a llamar o a escribir. Nuestro instinto nos dice cuando alguien quiere algo más. Eso sí, es fundamental que el primer encuentro sea bueno. Si la cama no ha funcionado y no ha habido química al principio, es raro que te den o tú des una segunda oportunidad", asegura Juanma, de 45.

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