SÍ, SÍ, SÍ

"No le llames 'malo' al niño": los padres amables, la nueva tendencia educativa

Educar a los hijos no es una tarea nada fácil y eso lo saben todos los padres. ¿Qué método es el correcto, consentirles siempre todo o enseñarles que no siempre llevan razón?

Foto: Foto: iStock.
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La educación de los hijos es una de las cosas más importantes de la vida. Gracias a ella podrán ser unas personas formadas, cultas y respetuosas a lo largo de su vida y podrán seguir aprendiendo a medida que pasen los años sin juzgar lo que les rodea. Convertirse en el responsable de que esto suceda pulveriza las prioridades anteriores.

Muchos sacrificarán lo que haga falta por ver a sus niños en buenos trabajos, siendo buenas personas y satisfechos con sus logros. Conseguir todo esto puede llegar a convertirse en la tarea más difícil de nuestras vidas. ¿Entienden mejor las cosas si les gritamos que si les sentamos tranquilamente en el sofá para charlar? ¿Está bien darles un cachete si hacen algo malo?

Natalie Brown es una madre de tres niños de siete, cuatro y dos años. Mientras otras mantendrían a sus pequeños bajo control con una charla o un castigo, esta mujer ha decidido no recurrir a estas anticuadas medidas para padres. Por el contrario, para no perder los estribos y romper sus propias reglas para esta "crianza suave", se retira al baño a respirar hondo cuando su descendencia se comporta demasiado mal, comenta en 'The Daily Mail'.

No es siempre sí

Poco después, cuando se ha tranquilizado, habla con ellos constructivamente y da un "enfoque amable" donde les explica pacientemente las consecuencias de los malos comportamientos en lugar de decir "no" continuamente. Estos padres amables afirman que nunca se les debe decir "malo" a los niños porque perjudica su confianza. Tal es el poder del movimiento "nunca no" que algunos estudios británicos aseguran que nueve de cada diez han prohibido llamarlos de esta manera por temor a que pueda causar una forma de ser autoperpetuante.

La especialista Ollwyn Moran cree que "malo" no es una palabra útil, pero piensa que los niños deben aprender a lidiar con el "no" desde muy pequeños

Siempre hay una razón por la que el niño hace las cosas, ya sea por frustración, aburrimiento o decepción. Tres de cada cinco guarderías también han abandonado ese adjetivo o "la silla de pensar" como herramienta para castigar e impartir disciplina. "Hay momentos en los que hubiera sido más fácil regañarlos. Una vez llegué a estar encerrada mucho rato para ver las cosas desde otra perspectiva y garantizar que no me saltaba mis reglas", continúa.

"La palabra 'no' no enseña absolutamente nada a los niños. Si los padres pierden los nervios y les dicen que han sido traviesos, significa que los progenitores no saben cómo canalizar sus propias emociones", explica Natalie. "No quiero ser ese tipo de madre que siempre levantaba la voz, así que leí sobre la maternidad amable y tenía sentido. Ahora lo que hago es que me agacho a su altura y trato de explicarles suavemente por qué determinadas cosas que hacen no son aceptables", añade.

Supernanny

¿Recuerdas el programa de televisión donde una experta ayudaba a padres con niños rebeldes? Pues Brown aconseja no seguir sus métodos. "Están desactualizados", asegura. Los niños necesitan límites y negociar con ellos a menudo es una causa perdida, así que un castigo puede ser lo justo para que aprendan. No, estás equivocado, incluso si el caos reina en tu casa, según esta madre.

Ella recuerda su educación de manera muy diferente. Sus padres fueron estrictos y le prohibían comer muchos dulces o ver demasiada televisión. "Si quieren pasar horas viéndola o comer galletas extra, no digo que no porque con tres niños y trabajando desde casa, no tengo tiempo para negociar", comenta. En cambio, les explica los efectos secundarios de dichos excesos: dolores de estómago, no cenar más tarde y ojos cansados. "La mayoría de las veces les da igual, pero al menos lo saben", explica.

"Mi marido cree que así no aprenderán, pero sé que esta suave disciplina es genial. Les doy tres advertencias y una consecuencia a su buen o mal comportamiento", concluye. ¿Entonces funciona o no esta técnica? La neuróloga y especialista en desarrollo infantil Ollwyn Moran está de acuerdo en que "malo" no es una palabra útil, pero cree firmemente que los niños deben aprender a lidiar con el "no" desde una edad muy temprana.

La palabra 'no' no enseña nada a los niños. Los padres que pierden los nervios y llaman traviesos a sus hijos no saben canalizar sus propias emociones

"Tiene que usarse estratégicamente porque de lo contrario pierde su impacto. Es importante que ayudemos a los niños a manejar los sentimientos de frustración y desilusión que conlleva que sienten con la negación a las cosas que son tan importantes en su mundo. Si no lo hacemos así jamás aprenderán a manejarlo después.

La psiquiatra infantil y entrenadora de padres, Victoria Khromova, señala que los niños pequeños tienen la capacidad de una disciplina simple. "A menudo veo padres con buenas intenciones tratando de explicar con términos demasiado largos por qué algo no está bien. Pero todo lo que necesitan saber es cuál es la regla familiar sencilla como: 'Golpear no es aceptable, mamá y papá no lo hacen y tú tampoco deberías", concluye.

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