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Los tratamientos de testosterona: por qué se han vuelto tan populares

Este tipo de terapia para combatir síntomas como fatiga, cansancio o disminución de la libido muchas veces se usa a la ligera y puede traer serias complicaciones para la salud

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Muchos hombres recurren a los tratamientos de testosterona con el fin de mejorar su estado de ánimo, energía y deseo sexual. A veces, este tipo de hormonas se toman sin que haya una necesidad médica demostrada mediante análisis de sangre. Generalmente, aquellos con bajos índices sufren de hipogonadismo, también conocido como "T baja". En este caso, este tipo de terapias suele funcionar para tratar problemas como la fatiga, el aumento de la grasa corporal, la disminución de la libido o la dificultad para concentrarse.

Sin embargo, los hombres con niveles normales no notarán ningún cambio. En todo caso, podría tratarse de un efecto placebo. Eso sí, según una nueva investigación, el suministro de testosterona puede enfrentar a los individuos a riesgos de salud totalmente innecesarios, como infartos o accidentes cerebrovasculares.

El rango adecuado de testosterona en sangre es de 265 a 915 nanogramos por decilitro para hombres jóvenes de 19 a 39 años

La testosterona es una hormona producida en su mayor parte en los testículos que tiene efectos sobre la densidad ósea, el tamaño y la fuerza muscular, la distribución de la grasa corporal, el vello facial y corporal, la producción de esperma, el impulso sexual y la producción de glóbulos rojos. Además de todo esto, desempeña mútiples funciones para mantener al cuerpo en un correcto estado de salud.

Los niveles de testosterona cambian a lo largo de la vida de los hombres. Se dispara con la pubertad (entre los 12 y 14 años) y va disminuyendo un 1% cada año después de haber pasado la década de los 30. De acuerdo con la Endocrine Society, un rango adecuado de testosterona es de 265 a 915 nanogramos por decilitro para los hombres más jóvenes de 19 a 39 años. Los médicos no suelen prescribir tratamientos de esta hormona a no ser que sus niveles sean alarmantemente bajos.

Cambio de tendencia

Los tratamientos de testosterona tienen mucha aceptación en países como Estados Unidos en los que más de 10 millones de hombres de 40 años de 2001 a 2011 estaban prescritos con esta terapia en forma de parches para la piel, geles, píldoras o inyecciones. Pero un estudio del 'JAMA Internal Medicine' de 2018 contradijo los supuestos beneficios de esta hormona, y el número de prescripciones decayó notablemente, hasta un 48% en solo un año.

Los estudios demuestran que existe un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes si se se abusa en exceso de esta terapia

En dicho estudio, los científicos alertaron sobre posibles riesgos de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular. Era todo un secreto a voces. En 2016, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) aprobó incluir cambios en el etiquetado de estos productos para resaltar el potencial de los efectos secundarios en órganos tan importantes del cuerpo como el corazón o el cerebro.

Un nuevo estudio, "Testosterone's Effects on Atherosclerosis Progression" (algo así como "Los efectos de la testosterona en la progresión de la aterosclerosis"), reunió a un grupo de hombres de 60 años o más para asignarles al azar paquetes de gel de testosterona falsos durante un período de tres años. El objetivo, ver si se cumplía el efecto placebo.

Como era de esperar, estos geles no sirvieron para impulsar el deseo sexual, la función eréctil o la calidad de vida. Tampoco empeoraron el estado de sus arterias o la acumulación de placa en las arterias coronarias. En definitiva, el placebo no funcionó y los médicos no notaron cambios en la salud de los individuos sometidos al experimento. Para salir de dudas, la comunidad científica se propuso realizar una gran investigación.

Así, se presentó el "Testosterone Trials" ("pruebas de testosterona"), en el que 800 hombres de bajos niveles de esta hormona cuya edad media era de 72 años se sometieron a tratamiento para ver si verdaderamente los fármacos podían hacer algo por cambiar el estado anímico y físico de los pacientes. Los hallazgos se publicaron en la revista 'Endocrine News' un año después. Todos los aspectos de la función sexual mejoraron, pero no la vitalidad ni la función cognitiva. Los síntomas depresivos o de mal humor se redujeron ligeramente, al igual que la densidad y fuerza ósea. Pero también un aumento de la placa en las arterias coronarias, lo que los médicos consideraron "algo preocupante".

La conclusión

"Se trata de un asunto muy controvertido cuyo mayor problema es que no hay investigaciones lo suficientemente grandes", admite Eric Orwoll, profesor de Medicina en la Oregon Health & Science University, a 'U. S. News'. "Por el momento, parece que sí que existe un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Y el cáncer de próstata es una preocupación teórica no resuelta". También se sospecha que pueda estar detrás de aumentar los riesgos de afecciones como la diabetes o de una pérdida de peso súbita e inexplicable.

Si de verdad sigues este tipo de tratamiento y estás preocupado, lo mejor que puedes hacer es acudir a tu médico de cabecera. Seguramente te someta a un examen físico para revisar tus genitales, vello corporal, senos o cualquier otra parte del cuerpo para comprobar si existe esa deficiencia de testosterona. También mediante un análisis de sangre.

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