no volverás a hacerlo

Por qué no debes dejar tu bolso en el sofá cuando vas de visita

¿Sabías que España es prácticamente el único país del mundo en el que se permite entrar en casa con zapatos? Pues ve olvidándote de desparramar tus objetos por el hogar

Foto: Foto: iStock.
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Lo habrás escuchado miles de veces e, incluso, es probable que lo hayas dicho tú cuando has visto a alguna chica dejar un bolso en el suelo: "¡No lo dejes ahí, que se pierde dinero!". Dejándonos de supersticiones, lo normal es que cuando llegues a una reunión social, si eres mujer o vas con alguna, el bolso se deposite despreocupadamente sobre una silla, un sofá o incluso una cama, hasta que termina la reunión.

No es una sorpresa si te decimos que España es de los pocos países en los que te permiten (literalmente) entrar calzado en las casas y en las reuniones sociales. En buena parte de Europa, Estados Unidos y Asia, lo normal es dejar tus zapatos atrás, en una zona habilitada para ello, y ponértelos cuando vas a salir. Aunque esas leoneras tienen un olor cuando menos curioso, sí que es cierto que ayudan a que toda la suciedad que proviene de la calle no se esparza por las alfombras de la casa (de tumbarnos en la cama con los zapatos puestos ya ni hablamos), pero, ¿puede llegar a ser obsesivo?

En España dejas despreocupadamente tu bolso en una silla o un sofá en las reuniones sociales. En Estados Unidos está vetado hacer eso

Lo cierto es que la higiene en algunas partes del planeta sin duda nos sorprenderá. Nos referimos a Estados Unidos en concreto, donde no solo son los zapatos los vetados. También el bolso. Sí, observa esa cueva sin fondo donde metes la cartera, el móvil, llaves y otras pertenencias, porque desgraciadamente no está invitado a participar en la función. Así lo explica la periodista Elizabeth Bacharach en una publicación de 'Woman's Health'.

'No, no tengo visita, todos esos zapatos son míos'.
'No, no tengo visita, todos esos zapatos son míos'.

"Paso uno, quítate los zapatos", indica. "Ahora, paso segundo, deja caer el bolso. Sí, junto al calzado". Señala que quizá Martha Stewart (vayámonos a una anfitriona más patria para entendernos, Isabel Preysler con sus Ferrero Rocher, por ejemplo) no estaría muy de acuerdo con su decisión pero tiene una lógica: se niega a que lo pongas en el sofá de su casa. "Es lo mejor que puedo hacer para evitar que los artículos sucios de tu bolso lo contaminen".

Tu bolso cuelga de los baños y lo colocas en el asiento del metro, no quiero que esos gérmenes llenen mi sofá

¿Es una exageración? Quizá. No somos quién para juzgarla, pero su lógica es aplastante: tu bolso va a donde quiera que vayas, en el asiento vacío del metro, debajo de tu escritorio en la oficina o incluso en un gancho del baño cuando estás haciendo tus necesidades. "Ahora piensa en todos los microbios posibles que hay en esos lugares. Está acumulando una cantidad inquietante de gérmenes, mugre y partículas corporales. ¿Lo peor? A diferencia del suelo o la encimera, no puedo limpiar el sofá con una toallita desinfectante".

Son unas palabras que podría firmar Mónica Geller, pero no por ello no están cargadas de razón. "La aprensión puede conmigo, lo admito. Solo busco consuelo en el hecho de que mi apartamento y mi sofá sean espacios higiénicos para que no me aporten más estrés que el que ya me da el trabajo o el insoportable atasco al otro lado de mi calle".

En otras palabras, si vas a pasar por casa de Bacharach, recuerda qué no tienes que hacer para ser un buen invitado. Otra cosa es la clase de anfitriona que sea ella. Quizá esto te haya servido para concienciarte sobre la higiene en el hogar y no vuelvas a entrar con zapatos nunca. Ni con el bolso, claro. Pero no lo dejes en el suelo, que se pierde el dinero.

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