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¿La luna afecta a tu estado de ánimo mucho más de lo que crees?

Los científicos llevan años estudiando este fenómeno, sobre todo en lo relacionado al temperamento humano. Una nueva investigación parece sacarnos de dudas

Foto: Foto: iStock.
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Muchas personas han creído durante siglos que la Luna afecta al comportamiento humano. Sin ir más lejos, la palabra "locura" proviene de otra del latín, "lunaticus", que significa "lunar". Una de las mentes más portentosas de la antigüedad, el filósofo griego Aristóteles, creía que fenómenos como la locura o la epilepsia eran causadas por nuestro fiel satélite. Otro de los rumores científicos más comunes es el de que el ritmo lunar interviene en las embarazadas a la hora de dar a luz, teniendo más probabilidades de ponerse de parto justo en momentos determinados de sus fases. Obviamente, solo son rumores y la ciencia no los ha podido demostrar todavía.

Sin embargo, sí que existe evidencia de que influye en el sueño. Por ejemplo, un estudio de 2003 en el que se descubrió que, en luna llena, las personas tardaban en quedar dormidas entre 5 y 20 minutos más de media. Además, su actividad cerebral reveló que la cantidad de sueño se redujo en un 30%. Pero uno del los problemas de esta investigación, y en general de los que se han realizado hasta la fecha, es que no monitoreó el sueño de los pacientes durante un mes lunar completo o muchos meses.

Estamos sometidos a tanta contaminación lumínica que es imposible pensar que los cambios de humor los origine el brillo de la Luna

Esto es precisamente lo que se propuso Thomas Wehr, un reconocido psiquiatra del National Institute of Mental Health, quien publicó un artículo académico en el que describe a 17 pacientes con trastorno bipolar de ciclo rápido, una enfermedad mental en la que las personas cambian de la depresión a la euforia más rápido de lo habitual, y que según el especialista, mostraron una asombrosa regularidad en sus episodios depresivos.

"Lo que me llamó la atención sobre estos ciclos era que no se parecían en nada a lo que uno esperaría de un proceso biológico", asegura, en la 'BBC'. "Por ello, me pregunté si existía algún tipo de influencia externa que estaba operando en ellos, y debido a la creencia histórica de que la luna afecta al comportamiento humano, me puse a investigar". Wehr anotó cada una de las fechas de sus cambios de ánimo durante años. Al término de su seguimiento, descubrió que sus pacientes caían en dos categorías: en unos, los episodios se sucedían cada 14,8 días y en otros en uno de 13,7, aunque evidentemente había variaciones entre ambos grupos.

Wehr descubrió que a medida que el tiempo de vigilia de sus pacientes se atrasaba de forma constante, el de sueño seguía igual

La Luna afecta a la Tierra de muchas formas. En primer lugar, la luz: la Luna llena aparece cada 29,5 días y la nueva 14,8 días después. En segundo, su atracción gravitacional genera las mareas oceánicas que suben y bajan cada 12,4 horas. La altura de los océanos, pues, sigue ciclos de aproximadamente dos semanas: uno de 14,8 días, que es impulsado por la atracción combinada de la Luna y el Sol, y el llamado "ciclo de declinación" que dura 13,7, provocado por la posición de la luna en relación al ecuador terrestre.

Precisamente, son en estos ciclos bimensuales con los que parecen estar sincronizados los pacientes de Wehr. No necesariamente pasan de la depresión a la euforia cada 13 o 14 días, sino que tiende a ocurrir durante una determinada fase del ciclo de las mareas. Otra de las explicaciones a las que llegó el psiquiatra fue que sus oscilaciones de temperamento podían estar debidas a trastornos relacionados con el sueño. Esto es particularmente cierto en el caso de pacientes bipolares, los cuales desencadenan los episodios por la interrupción del sueño o los ritmos circadianos.

En este sentido, Wehr descubrió que a medida que el tiempo de vigilia de sus pacientes se atrasaba de forma constante mientras que el de sueño seguía igual, lo que significa que la cantidad de tiempo que duermen crece más tiempo hasta que llega un punto en el que se corta abruptamente. Este "salto de fase" está relacionado con el comienzo de los episodios. Aún así, no cree que se deba a la luz del satélite. "Hay tanta contaminación lumínica a la que estamos sometidos que es imposible pensar que los cambios los origine la luz lunar", sostiene. Más bien, sospecha que se debe a la atracción gravitacional.

La Luna desencadena fluctuaciones muy sutiles en el campo magnético de la Tierra al que algunas personas pueden ser muy sensibles. "Los oceános son conductores de electricidad porque están hechos de agua salada, y a medida que fluyen con las mareas, tienen un campo magnético asociado a ellas", asegura Robert Wickes, un experto del clima del University College de Londres. Sin embargo, el efecto es imperceptible, por lo que duda de que pueda inducir cambios biológicos en seres humanos. Aunque en el caso del Sol sí que sucede algo parecido durante las épocas de tormentas solares, en las los accidentes cerebrovasculares, infartos, brotes esquizofrénicos o suicidios son más frecuentes.

Foto: iStock.
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Un estudio publicado a principios de este año en la revista científica 'eNeuro' demostró que cuando las personas estaban expuestas a cambios en el campo magnético, experimentaron fuertes disminuciones de actividad en las ondas alfa del cerebro, las que se producen cuando estamos despiertos pero que no realizan ninguna tarea en concreto, por lo que no es muy relevante: puede ser un subproducto de la evolución o meros cambios sutiles en la química de nuestro cerebro que apenas son perceptibles.

Otra posibilidad es que, al igual que ocurre con las mareas, la Luna nos afecte como seres formados de agua (concretamente de un 75%). Joachim Fisah, biofísico del Instituto Max Planck de Fisiología Vegeta en Potsdam, ha estudiado durante toda su vida las variaciones de agua en las moléculas de las células de una sola planta. "El volumen de las moléculas de agua, incluso si está en un rango muy pequeño o nano, responderá a cualquier pequeño cambio gravitacional", asegura. "Como consecuencia, habrá un movimiento de estas moléculas a través de los canales de agua, lo que significa que el fluido acuático se moverá desde el interior de la célula hacia el exterior o viceversa, dependiendo de la fuerza gravitacional, y esto podría tener un efecto en el organismo".

Por el momento, no hay una respuesta clara a esta pregunta. Ni la fuerza gravitacional ni la luz lunar provocan de forma clara estos cambios de ánimo en las personas. Pero si crees que últimamente estás muy sensible o posees un temperamento cambiante, confuso y errático, lo mejor será que en vez de asociarlo a la luna y suponer este clase de hipótesis, acudas a un médico o psiquiatra.

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