REFUERZA EL CONCEPTO DE TIENDA BARATA

Las albóndigas, el arma secreta de Ikea para venderte más muebles

Parece casual que Ikea tenga un restaurante de comida rápida con precios bajos, pero no lo es: tras las albóndigas y los perritos se esconde una calculada estrategia de marketing

Foto: Ikea vence miles de raciones de sus famosas albóndigas cada año en todo el mundo (EFE/Maxim Shipenkov)
Ikea vence miles de raciones de sus famosas albóndigas cada año en todo el mundo (EFE/Maxim Shipenkov)
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Ikea es conocida por todos como la gran tienda sueca de muebles y menaje del hogar. Pero también tiene, como bien sabes, una especie de restaurante de comida rápida en la que puedes disfrutar de sus típicas albóndigas suecas, sus perritos y su repostería, entre muchas otras opciones.

¿Y esto? ¿No te ha sorprendido alguna vez la presencia de este restaurante? Si te decimos que con él pierde dinero, seguramente no comprenderás su presencia… pero todo está pensado: es una estrategia psicológica y de marketing que, por lo que sabemos, les funciona de maravilla.

Imagina la situación. Vas a Ikea y antes (o después) de entrar en la tienda y “perderte” por sus laberínticos pasillos, decides tomar un pequeño tentempié. No te puedes resistir, los precios son bastante más que aceptables y la comida está razonablemente buena.

Aunque no compres, Ikea gana

Pues aunque no lo creas, Ikea ya te está vendiendo muebles u otras cosas que necesitas (o no). Así lo confirma Chris Spear en la web de preguntas y respuestas Quora. Spear es un cocinero que trabajó en la compañía sueca y que nos habla de las estrategias que lleva a cabo la multinacional para vender.

"Quizás pierdan dinero con la comida, pero te han vendido 1.000 euros en muebles"

Según Spear, Ikea usa su restaurante de comida rápida –y su supermercado de alimentos suecos- para reforzar su perfil de precios baratos, incluso aunque eso suponga tener que vender alimentos a pérdida, es decir, más baratos que su precio de coste.

La estrategia es bastante clara: te vendemos un perrito caliente, un refresco y unas patatas fritas por 2 euros, el precio más barato que puedes encontrar, y así te haces a la idea de que ese mueble por el que vas a pagar 500 euros debe ser barato también.

Muebles de una tienda de Ikea
Muebles de una tienda de Ikea

Porque, no nos engañemos, la mayoría de nosotros desconoce el precio de los muebles. No sabemos si un sofá o una silla son caros, pero sí que conocemos las tarifas de los restaurantes, porque los consumimos de manera más habitual… y en esta liga, Ikea es imbatible. Así se refuerza el perfil “low cost” de la tienda y se convence al cliente de que no encontrará nada tan barato en la competencia.

Nada más barato

“Por eso”, continúa Spear, “ellos quizás pierdan un poco de dinero con la comida, pero te han vendido 1.000 euros en muebles”. Tal es el negocio que a la empresa no le importa que vayas solo a comer comida barata y no compres muebles.

A Ikea le compensa por el que sí lo hace y porque tu mente (aunque no compres) ya ha asumido la idea de que estás en una tienda barata: la próxima vez que tengas que adquirir un mueble, a buen seguro que te lo recordará.

No obstante, esta iniciativa de incorporar un servicio de cafetería en las tiendas de la multinacional sueca, allá por finales de los años 50, no nació exactamente fomentando esta argucia psicológica, sino que partió de otra idea.

En su origen, estos restaurantes buscaban convencer a clientes con el estomago lleno

El fundador de Ikea, Ingvar Kamprad, quería que los clientes estuviesen tan satisfechos tras comer buenos (y baratos) alimentos, que esto se tradujera en un incremento de las ventas. Viendo cómo ha evolucionado, estará más que satisfecho.

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