EJEMPLO DE SUPERACIÓN

Ansiedad alimentaria: cómo acabar con ella, adelgazar y vengarte de tu ex

Kristen McLaughlin siempre fue una niña muy activa, pero engordó en la secundaria. Cuando su expareja la abandonó ella decidió equilibrar su alimentación y perder mucho peso

Foto: Foto: iStock.
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Kristen McLaughlin siempre fue una niña muy activa. Mientras estaba en secundaria practicaba tres deportes diferentes, lo que le ayudó a equilibrar su alimentación. ¿Qué paso? Su vida se volvió sedentaria durante los años de la universidad al conocer también a su pareja, con la que estuvo unos cinco años.

"No era consciente de todo lo que comía. Si me apetecía algo jamás lo pensaba dos veces y cuando conocí a mi ex, como él era más grande que yo, empecé a no tener límites alimenticios", asegura la joven de 31 años a 'People'.

Ansiedad alimentaria

"Siempre he sido una glotona emocional y a menudo mi ex y yo salíamos a cenar fuera y nos dábamos todos los caprichos que queríamos", confiesa esta diseñadora gráfica que trabaja en Nueva York. "Quizá ingeríamos unas 12.000 calorías diarias, lo que me hacía sentir muy cansada", añade.

Empezó a cocinar en casa y caminar todos los días tras acabar el trabajo. Además abandonó completamente los alimentos precocinados

Cuando nuestras costumbres y conductas relacionadas con la comida están condicionadas por nuestro estado de ánimo, en este caso uno ansioso, hablamos de alimentación emocional. No obstante, estas rutinas también puede verse afectadas por sentimientos negativos como la tristeza. La persona no come porque tenga hambre o sienta una necesidad física sino que lo hace para saciar las necesidades emocionales. Comer es una conducta que libera numerosos neurotransmisores (como la dopamina, que nos hacen sentir bien). Aunque después pueda aparecer la culpabilidad, la recompensa y la sensación de bienestar inmediato, ayuda a disminuir el sentimiento de angustia que provoca la ansiedad.

"Fue más fácil comer que abordar lo que estaba pasando. Era mucho mejor sentirme bien durante 15 minutos mientras me tomaba una hamburguesa grasienta y no pensar en lo mal que me sentiría después", continúa. Por lo general, la joven siempre se saltaba el desayuno o ingería algo dulce. Para comer elegía alimentos precocinados casi siempre y pedía hamburguesas y pizzas para cenar. Además, si salían fuera, al llegar a casa tomaban cualquier cosa para que alcohol no les sentara mal.

¿Cómo adelgazó?

Al verse con el mismo cuerpo que su novio decidió contratar a una entrenadora personal, Jenny Craig, con la que perdió 27 kilos. "Me sentí culpable por adelgazar mientras él estudiaba. Así que tras empezar este proceso, volví a engordar", explica. Su pareja empezó a estar distante y no siempre regresaba a casa después del trabajo, se puso a investigar y se dio cuenta de que la era infiel.

Cuando las conductas relacionadas con la comida están condicionadas por nuestro estado de ánimo, hablamos de alimentación emocional

Como él también padecía sobrepeso, Kristen decidió que lo mejor era recuperar su vida. "Me deshice de todas las excusas que siempre pongo solo para que él viera de lo que era capaz. Era una especie de venganza poética", comenta. Así se puso su primer objetivo: perder 45 kilos en un año. ¿Cómo? Empezó preparando cada comida que iba a tomar, dejando atrás todo lo precocinado. Caminó a casa andando todos los días y así adelgazó gradualmente, pero lo que realmente funcionó fueron los entrenamientos con pesas.

Tras uno año haciendo ejercicio logró su objetivo y lo celebró viajando a Cancún. Desde entonces ha perdido más peso, un total de 60 kilos. Ahora sabe qué porciones debe comer y qué alimentos son los correctos para mantenerse por sí misma. "Mi vida ha cambiado totalmente. Ahora soy yo misma y tengo mayor seguridad, pero sobre todo mi salud está en forma. Y mi ex, me llama alguna vez, pero paso de él", concluye.

Alma, Corazón, Vida

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